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Historia 49202 — capítulo 9
CAPITULO 8
"PROTEGER"
Joanne dejó que Alec se marchara. Le dolía mentirle, pero sabía que era para su propio bien.
Cuando ambos escucharon que Alec se encontraba demasiado lejos como para verlos o escucharlos, su hermano le izo una seña para que le siguiera. Joanne se había metido en líos. En unos muy grandes.
Ambos caminaron hacia su casa en un silencio sepulcral. Joanne sabía que su hermano se encontraba furioso con ella, y también sabía que habría podido dejar que Derek matara a Alec, puesto que ya no le servía, porque se había acercado ya a Isabelle. Pero algo en su corazón le había impedido aquello.
¡Maldito órgano traidor! Pensaba ella con furia. ¿Cómo fue que, de un segundo para otro, Joanne Kummer, la gran hechicera, se hubo ablandado por un Vampiro? ¿Cómo?
El viaje a casa logró ser insoportablemente silencioso para Joanne, que creía que su hermano, en venganza con lo de Alec, mataría a la misma Joanne. Ella sabía que su hermano era capaz de ello.
Ella detestaba el silencio, a pesar de que odiaba un poco a Derek por ser el preferido de su padre. No lo podía evitar.
Ahora ella tenía que mentir un poco. Sí, ella no lo podía hacer. Pero mentir no es exactamente lo mismo que cambiar la verdad, ¿Cierto? De todas maneras, ella no hacía aquello simplemente para salvar el pellejo de Alec, sino para salvar el suyo propio.
Al llegar a casa, Joanne se puso más tensa, puesto que se encontraba el coche de su padre fuera de su casa. Entonces él se encontraba en ella. Joanne comenzó a hiperventilar del nerviosismo. Ella jamás se había sentido tan nerviosa, y, a decir verdad, no sabía por qué.
Derek entró como un rayo a la casa. Joanne pensaba que él era un autentico chismoso, que no tenía nada mejor que hacer que acusar a Joanne de algo que realmente no era tan malo… ¿Cierto?
De una manera u otra, Joanne pensaba que aquél era su fin.
Su padre sonreía hacia ellos. Joanne jamás comprendió como era que no se había casado después de morir su madre, puesto que era demasiado apuesto como para creer que era soltero.
Derek comenzó a contarle todo lo sucedido a su padre, al que se le desvaneció por completo la sonrisa en su rostro, y había comenzado a ponerse de todos los colores posibles.
- Padre - Joanne quería decirle algo antes de que explotara - Necesito al Vampiro para acercarme a Isabelle Fellon
El padre de Joanne pareció reaccionar de repente, y también lo había hecho Derek
- ¿Fellon? - Preguntó Derek, intrigado - ¿Qué acaso no es del mismo apellido que los brujos a los que matamos?
- Ella tiene el libro - Susurró Joanne, que pensaba que todo aquello lo decía para salvar a un Vampiro, y se aborrecía por ello.
- No creo que Joanne sea capaz de robar el libro - Sonrió Derek a su hermana, con aquella sonrisa burlona que tanto odiaba - Lo puedo hacer yo
- ¡Soy capaz de hacer cualquier cosa! - Gritó Joanne, enfadada
- ¡Basta! - Gritó el padre de Joanne, al ver acercarse una pelea - Pueden hacerlo los dos
Joanne se enoja un poco, pero solo asiente.
- Asistiré contigo a la escuela, hermanita - Amenazó Derek
Joanne siente aún más rabia contra su hermano.
- ¿Cuáles son tus planes? - Preguntó
- Isabelle puede ser bonita - Se limitó a contestar
Joanne recuerda a Nate, y se le hace un nudo el corazón. Ella se preguntaba ¿Cómo es que he obtenido un corazón blando en estas últimas semanas? Ella también sabía que con un simple hechizo, se le podría partir el corazón de Nate en miles de pedazos, a causa de la próxima relación entre Derek e Isabelle.
Ella le dio vueltas muchas veces a aquello, ya que no debía interferir en los planes de su "Brillante hermano"
- Todo está bien - Aceptó su padre, sonriente - Yo podría ser maestro en la escuela, para poder intentar algo con Isabelle y tener cualquier excusa para ir a su casa. Seguro que si soy un maestro de Inglés o algo por el estilo, el libro podría estar en mis manos rápidamente.
Joanne no cree que aquello sea justo, ya que al final de todo, Isabelle se encontraría rodeada de ellos, de aquellos hechiceros que la matarían después.
Aquello le izo tener un escalofrío mientras les avisaba a su hermano y padre que se marcharía a dormir.
Sube a su habitación, pensando en Alec, Isabelle y Nate. Sabía que Isabelle no le importaba demasiado, ya que quizá Alec podría fijarse algún día en ella, pero Nate y Alec…
Al llegar a su cuarto, se da cuenta de que toda su vida de hechicera se encuentra ahí: Libros de magia que se encontraban camuflados para el ojo humano como libros de álgebra o algo así; artilugios para pociones, también camuflados…. Todo se encontraba ahí.
Ella se acuesta aún vestida. Llora porque sabe que, aunque Alec sintiera lo mismo que ella, nunca podrían estar juntos, porque ella odia a los Vampiros, gracias a que asesinaron a su madre. Y sabe que aquello jamás cambiará.
Al día siguiente, cuando Joanne se levantó, su hermano le dio la noticia sobre su "Misteriosa matriculación" de la noche a la mañana.
Llegó junto con su padre y hermano a la escuela. Su hermano parecía estar tranquilo, aunque Joanne se sentía muy molesta con él, ya que él no tenía porque usar peluca, y parecía cómodo con su aspecto normal, y ella tenía que seguir aparentando.
- Tiene que ser así, Joanne - Le dice su hermano - Ya tienes un plan en marcha, si te desvías, lo echarás todo a perder.
Joanne se pregunta por qué no robó el libro en cuanto pudo, y claro, la respuesta llegó rápidamente a su mente.
"Los hechiceros no pueden pecar o hacer cosas malas. Es la primera regla general, si no se cumple aquello, el hechicero pierde sus poderes".
Joanne se irritó más.
En aquellos momentos, mientras caminaba en la escuela, se encuentra con Alec, que mira con mala cara a su hermano, cosa que le gusta a Joanne, aunque sabe que jamás lo admitiría.
- ¿Y tu hermana? - Preguntó Alec
Joanne recordó que ella no debía de saber nada de lo que había ocurrido el día anterior, por lo que decidió hacerse la desentendida.
- ¿Cómo sabes que tengo una hermana? - Inquirió ella, un poco confundida
- Me la encontré ayer con Derek - Comentó Alec, encogiéndose de hombros - Le he preguntado por el parecido
- Oh, si… Sophia - Su voz sonó como si no le gustara pronunciar aquél nombre
- ¿Tiene algo malo? - Preguntó Alec
- Bueno, ella es… mala - Joanne decía la verdad. Ella era mala - Es una suerte que no se encuentre aquí
Joanne vio a lo lejos como Derek comenzaba su plan, y se acercaba a Isabelle, que se encontraba con un rubor en sus mejillas. Alec parecía molesto por ello.
Joanne también se enojó, ya que parecía que Alec se preocupaba demasiado por Isabelle. Ella se debate entre seguirle la corriente a su hermano y padre o protegerlos a todos.
A lo lejos, Joanne mira a Nate, que parece completamente desconcertado. Joanne miro a Alec, pensando que era buena idea protegerle, pero no podía creer que tuviera que proteger a un Vampiro de su propia familia.
- ¿Qué hay de tu hermano? - Preguntó Alec
- Es un idiota - Contestó simplemente Joanne
Su padre, James se acerca a Alec y Joanne, mira a su hija y le saluda. Joanne hace lo mismo.
- ¿Quién es él?
- Es mi padre - Joanne le miró sonriente - Es maestro, y le han trasladado para acá
- Supongo que te encuentras feliz
- Como no tienes idea
- ¿Qué hay de tu hermana?
- ¿Ella? Se encuentra en la Universidad. Es toda una cerebrito
Alec parece encontrarse pensativo.