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Historia 49235 — capítulo 2

El Expreso de Hogwarts se movía lentamente, la gente saludaba con las manos a los estudiantes sonrientes que comenzaban un nuevo curso.

Pero algo andaba mal, todos volvieron las cabezas para ver a cierta chica rubia, que avanzaba corriendo por el andén. Ya tenía su túnica negra, pero no sonreía como los demás.

-¡¡Se olvidan de mí!!- Gritaba la joven mientras arrastraba su baúl con dificultad.ientras arrastraba su baúl con dificultad.

La profesora McGonagall se le acercó… Hannah la miró extrañada, ¿Qué hacía ella allí?

-Lo siento, llega tarde, señorita Abbott...

-Pero… ¿Cómo que lo siente? ¿No puede hacer nada al respecto?

-Usted sabe muy bien que el tren parte a las once en punto, ni un segundo más, ni un segundo menos. No es mi culpa que usted sea impuntual- Replicó Minerva severamente.

-Profesora, debe haber un modo para viajar, no puedo perderme el cuarto año. Además, ¿No puedo ir con usted?

-Nunca viajo con los estudiantes, es contra las reglas. Es la única manera de que aprenda, señorita. La próxima vez sabrá que tiene que levantarse más temprano.

Hannah suspiró, no vería a sus amigos, se perdería los partidos de Quidditch, las clases, las salidas a Hogsmeade…

-¿Y si voy por mis propios medios?

-Já ¿Sus propios medios? No le revelaré la ubicación de Hogwarts- McGonagall parecía más dura y malvada de lo normal, ella no era así, hasta donde la joven sabía- Acéptelo, vuelva a su casa y regrese el próximo año.

-No puede hacerme esto, se lo suplico...

-Shh, no se hable más- La profesora carraspeó y se arremagó la túnica. Flexionó las rodillas y se impulsó hacia arriba pegando un salto, la chica contempló como la mujer remontaba vuelo, dejando un rastro de estrellitas brillantes tras ella.

La vio alejarse, pero allí había algo que no cuadraba…

×××

-¡¡Noo!! ¡¡Llego tarde!!- Exclamó Hannah levantando la cabeza de repente.

-¿Tarde? ¿A dónde?- Murmuró el profesor Moody moviendo su ojo mágico en todas las direcciones.

-A la escuela… Yo…- La rubia volteó y comprobó que sus compañeros la miraban confundidos- No pasa nada, profesor. Disculpe.

-¡Lo ven!- Comenzó Alastor con mirada y voz amenazantes- ¡Eso les pasa por dormirse en mi clase!¡Deben estar alerta en todo momento!