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Historia 49235 — capítulo 3
-Esa sonrisa perfecta…
-Sus rizos dorados…
Dos suspiros femeninos resonaron en la habitación.
-¿Ya hicieron su tarea?- Murmuró Hermione asomando los ojos por encima del grueso libro.
-No, ¿Por qué preguntas?- Respondió Lavender mientras tomaba un cepillo y comenzaba a pasarlo por su cabello.
-Quería saber, ya que están suspirando tanto...- En enseguida retomó su lectura, pero no pudo continuar, porque dos figuras se habían instalado en su cama.
-No vas a negar que te encanta el profesor Lockhart- Dijo Parvati con una sonrisa.
-¿Qué?- La castaña sintió como sus mejillas se encendían- ¿Están locas? ¡Es un profesor!
-Por favor, no es cualquier profesor. Además todas las chicas del Colegio están muertas con él, no creo que seas la excepción- Replicó Brown.
-No voy a hacer caso a sus ridiculeces…- Hermione tomó su libro y bajó a la sala común. Pero su mente la atormentaba, las palabras de sus compañeras comenzaban a resonar en su cabeza…
"Esa sonrisa perfecta… Sus rizos dorados… No vas a negar que te encanta… Todas las chicas del Colegio están muertas con él…"
-¡¡Ya basta!!
Harry y Ron voltearon rápidamente, estaban jugando una partida de ajedrez mágico cuando escucharon a su amiga.
-Emm, no se preocupen, no pasó nada- Balbuceó Hermione nerviosa, el pelirrojo no dejaba de observarla, aún con su peón en la mano, muy confundido- Voy a salir un momento.
Era cierto, le encantaba, pero no iba a caer tan bajo para decírselo a sus compañeras. Faltaba un día para San Valentín, debía actuar rápido.
Escribió una carta, no era melosa, pero tenía lo justo y necesario para que le gustara a cualquiera. También agregó una caja lila, el color preferido de Lockhart, con unos chocolates que había conseguido gracias a una niña de Ravenclaw.
Parvati y Lavender dormían profundamente, Hermione se levantó de puntitas y bajó las escaleras hasta la sala común. Comprobó que no había nadie rondando, y continuó su camino. Se apresuró para llegar al primer piso, miró hacia ambos lados y abrió suavemente la puerta.
Cruzó silenciosamente el aula, depositó sus regalos en el escritorio, y se dispuso a regresar a la cama. Pero alguien cruzó aquella puerta, Hermione se escondió debajo de un banco, y pudo ver a Angelina Johnson dejar un paquetito junto a su carta. La morena pegó la vuelta, pero fue sorprendida por Marietta Edgecombe que traía una caja en forma de corazón.
La castaña trató de salir de allí, pero al levantarse se golpeó la cabeza contra la mesa- ¡Auch!
-¿Quién anda ahí?- Exclamó Angelina con la varita en alto.
-Yo me voy de aquí- Marietta salió corriendo, asustada.
-Soy yo…- Hermione salió de su escondite, frotándose la cabeza.
-Uff, qué susto me has dado… ¿Qué haces aquí?
-Emm… Yo…- Una tercera persona apareció en el umbral, con varias cartas en la mano.
-¿Pansy Parkinson?
La slytherin corrió hasta el escritorio, dejó los papeles y susurró- Yo no vi nada, ustedes no vieron nada- Luego regresó con la misma rapidez.
-Creo que eso podemos hacerlo nosotras también- Replicó Hermione encaminándose a la salida.
-Yo no sé nada…- Rió Angelina.
Se acostó de nuevo, satisfecha. Cerró el dosel silenciosamente, cuando los ojos comenzaban a cerrársele, una voz hizo que los abriera de inmediato.
-Sabemos que has ido a dejarle algo a Lockhart, todas caemos, ¿No?- Dijo Lavender medio dormida.
La castaña sonrió, es que él era irresistible…