Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 49355 · de

Historia 49355 — capítulo 2

Di"Adiós"alaluzy elcolo****r

Aquello era el más infame de los crímenes.

Presa de las llamas, la hermosa escultura comenzaba a derrumbarse. Los rostros de las figuras parecían rogarle que los salvara, pero ella no podía hacer nada.

Se limitó a observar, conlágrimas en los ojos, como el fuego consumía aquella obra de arte. De quedó congelada, sintiendo como la esencia de las fiestas se disipaba con cada figura que caía. Sintiendo como la felicidad, la luz y el color se iban, por fin, de su ciudad.

Allá, a lo lejos, hermosas estelas de colores surcaban el cielo, estallando sobre su cabeza, iluminando la oscura noche con miles de formas geométricas, como queriendo negar que la fiesta se acababa. Como queriendo negar que, pasada la noche de San José,el 19 de marzo, la esencia de aquella celebración quedaría en el olvido durante doce interminables meses.

Pero ella sabía que, a pesar de toda aquella negación, todo se acabaría cuando la última figura cayese.

Hubiera querido detener el tiempo. Hubiera querido gritar a las muchachas de coloridos vestidos y complicados moños a los lados de la cabeza que dejasen de llorar e hicieran algo. Desearía haberles dicho a los chicos de blusones azules que no dejasen que el fuego se reflejase en sus vidriosos ojos. Le hubiera gustado decirles a los bomberos que extinguieran las llamas, ahora que todavía quedaban en pie gran parte de las figuras.

Pero se limitó a observar como la obra de arte se consumía. Porque sabía que nada se podía hacer. Que todo pasa, que todo lo bueno desaparece. Que la fiesta no puede continuar eternamente, por mucho que se desee.

Así, minutos después, cuando la última barra de hierro que había conformado la estructura de losninotsse derrumbó, ella se despidió de las fallas, de su fiesta.

Pero no les dijo "Adiós", porque sabía que, al año siguiente, la fiesta, la luz y el color volverían. Se limitó a murmurar un "Hasta luego" mientras se alejaba de los restos humeantes de lo que había sido, sin lugar a dudas, una de las esculturas más hermosas que el mundo haya visto jamás.

Al menos ella, como valenciana, así lo sentía.Y esa sensación la enorgullecía.