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Historia 49439 — capítulo 3
Un chico pelinegro de profundos y hermosos ojos azules miraba con odio a la mesa de los leones mientras todas las chicas de su mesa lo miraban con lujuria y los chicos con adoración. Tom Riddle es y siempre ha sido el Rey de Slytherin. Mientras come una tostada mira con el rabillo del ojo como una chica entra riendo, llevaba una corbata verde pero sus acompañantes la tenían roja. Seguramente era Hermione Granger, la chica amiga de los sangres sucias que tenía amigos en cada punto del colegio menos en su propia casa.
La castaña se sentó en una esquina de la mesa sola, como siempre. Ningún Slytherin se le acercaba a no ser que hubiera un trabajo o deber importante, para ellos era un objeto, algo que se podía usar y dejar sin ningún tipo de regla o malentendido. Pero para él, Tom Riddle, para él ella era parte del mobiliario, algo que se ve todos los días, que se podía usar, ignorar o maltratar a su antojo.
Y aunque ella era la persona más amigable del colegio, ningún Slytherin se le acercaba ya que todos tenían órdenes de ignorarla a no ser que haya alguna prueba o trabajo, órdenes dadas directamente por Tom para impedir cualquier contacto innecesario con la castaña, solo porque esta se había negado a entrar entre los mortífagos, para unirse por la causa que todo el resto de Slytherin perseguía.
Faltaba poco para que comenzara la clase de Pociones, por lo que se para de su mesa y camina tranquilamente hacia el aula de Pociones, sabe que si es que llegase a llegar tarde el profesor no diría nada, allí estaba la ventaja de ser uno de los preferidos por el profesor.
Y aunque estaba bastante lejos, logró llegar antes que el profesor Slughorn llegara a la clase, se sentó en uno de los puestos más alejados del profesor y espero a que el anticuado profesor comenzara la clase. Justo después de que Slughorn cerrara la puerta, una mano la abrió rápidamente y paso adentro del aula el resto del cuerpo femenino que portaba dicha mano. Era Hermione Granger, llegando por primera vez en su vida tarde a una clase.
Y a pesar de que había llegado tarde, el profesor no le dijo nada, al contario, le dedico una leve sonrisa y le indico con la mano que se sentara en su lugar habitual. La chica suspiro aliviada y se dirigió a su asiento habitual, al lado de una rubia chica de Gryffindor que la mira con amistad y cariño, algo que el pelinegro llamado el Rey de Slytherin no conoce y no quiere conocer.
La clase pasa sin complicaciones, la castaña sigue ganando puntos para las serpientes aunque en realidad son los leones quienes la felicitan mientras sus compañeros de casa solo muestran una completa indiferencia ante los puntos ganados por la chica.
Un aburrido Tom Riddle fijaba sus profundos y calculadores ojos azules en la profesora Mccgonagall, la cual estaba enseñando como transformar un conejo en una Rosa. Él ya lo había dominado hace años, por lo que se limitaba a deshojar la rosa roja que había transformado mientras su compañero de banco lo miraba con admiración sin darse cuenta que su conejo se había escapado hace mucho.
La castaña ya había convertido su conejo en rosa, una bella y delicada rosa roja que se había convertido en objeto de admiración de sus compañeras de la casa del león. Pero bajo esa máscara de felicidad y tranquilidad que mantenía la castaña, los perspicaces ojos del Rey de Slytherin pudieron apreciar dolor y sufrimiento.
Y aunque no le importaba lo que le pasaba a esa chica, se sentía demasiado atraído por la idea de hacerla sufrir más aún, por lo que comenzó a idear un macabro plan para acercársele y que le contara lo que le pasaba, para reírse de ella a sus espaldas claro está.
Una sonrisa maléfica se formo en los labios del pelinegro mientras imaginaba la cara de la chica al ver su motivo de sufrimiento era usado de entretención por el resto de los estudiantes de su casa.
La clase acabo la profesora les dejo de tarea tres pergaminos completos sobre como transforma un armario en un dije de plata, Tom ni siquiera lo anoto, sabía que quedaría grabado en su mente gracias a su memoria fotográfica, algo que agradecía y odiaba a la vez. Fue a los jardines a hacer su tarea, era el único lugar donde sabía que sus seguidores no lo molestarían.
Pero había algo que no estaba bien, gotas se sangre manchan su lugar favorito, expulsando un olor a azufre que se metía dentro de sus fosas nasales y le molestaba un poco al respirar, pero a pesar de saber a ciencia cierta que era sangre humana el chico no hizo nada por descubrir de quien era o como se había hecho esa herida que en este momento seguramente seguía sangrando, solo se sentó en otro lugar y comenzó a redactar con su perfecta caligrafía la tarea de Transformaciones.
Estaba terminando el tercer pergamino cuando un movimiento en el bosque prohibido le llamo la atención, ya estaba atardeciendo y los alumnos no solían acercarse al peligroso bosque pero el pelinegro ya lo había visitado un millar de veces, por lo que no se asusto pero si frunció el ceño ya que un conejo castaño salió del bosque, pero no le llamo la atención el conejo en sí, si no la mancha roja que tenía en el lomo y parecía extenderse a cada segundo que pasaba.
"Le habrá atacado algún animal" Pensó Tom, pero no hizo nada mientras veía al conejo saltar lentamente en dirección al castillo, dejando un rastro rojo mientras avanzaba.
Justo cuando parecía que iba a detenerse por el dolor, cuatro niños de segundo lo encontraron, uno de ellos lo tomó en brazos, cuchichearon algo entre ellos y fueron corriendo hacia adentro del castillo bajo la atenta mirada de un Tom Riddle que no perdía detalle de la situación ya que algo en ella le llamaba la atención pero no lograba identificar el qué.
Frunció aún más el ceño cuando su mente le dio la pista que necesitaba, ese conejo era un animago. Se notaba porque no le temía a los humanos, porque estaba herido en una pierna y en el lomo, cuando un conejo normal en el bosque prohibido no hubiera durado ni tres minutos con vida y este conejo castaño estaba solo malherido.
Su curiosidad pudo más que él y guardando todas sus cosas rápidamente, se dirigió a la enfermería del colegio a ver quien era ese animago y porque había sido atacado. Con sus pasos rápidos y sigilosos llegó rápidamente a la enfermería, dos de los niños estaban afuera de la enfermería, se fijo mejor en ellos, ambos eran Gryffindors y a juzgar por su expresión preocupada conocían al animago que era ese conejo, también se fijo en sus zapatos, llenos de tierra y restos de pasto, habían estado jugando en los jardines, seguramente corriendo luego de hacer una buena broma porque tenían rastros de sudor en la frente y porque en el camino a la enfermería había escuchado quejas de los alumnos que había visto en los jardines.
Con pasos decididos entro a la enfermería con su escusa ya pensada, tenía dudas sobre una tarea sobre la pepeprup potion (N/A: Poción pimentónica) y había decidido venir con quien mejor la conocía que dejarse guiar con los libros, ya que seguramente Madame Pomfrey conocía mucho mejor los secretos de dicha poción.
Mientras conversaba con la enfermera se fijaba en los pacientes que había en la enfermería; un par de niños de Hufflepuff con muchos granos enormes por todas partes, seguramente víctimas de alguna pelea de pasillo; una niña que tenía un brazo enyesado, a juzgar por el chico que la acompañaba Tom pudo deducir que el niño la había empujado sin querer y ella había caído por las escaleras, rompiéndose el brazo en la caída.
Y por último, en una camilla en lo más profundo de la enfermería rodeada por dos niños, una chica de su edad descansaba con múltiples cortes en todas partes, y un profundo corte en el muslo que le llamo la atención, aún sangraba a pesar de tener toda la pinta de haber sido atendido. Con una curiosidad no muy propia de un Slytherin se acercó a la chica luego de terminar de hablar con la enfermera y darle las gracias sin ningún sentimiento.
Lo que vio sobre la camilla lo impresionó.
Bueno, acepto crucios, tomates y avadas, sé que me tarde bastante en actualizar pero no se me ocurría nada y junto con las tareas y la vida social no se me hacía tiempo para escribir. Aunque tratare de actualizar más seguido ya que para este fic tengo varias ideas.
Comenten, ya sea crítica o felicitación, todo se acepta en el mundo de la ficción.
Bye.