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¡Trato hecho! DM/HG — capítulo 57

HOLA A TODOS!!!

POR FIN, POR FIN... VOLVI. UNA SINCERA DISCULPA, TUVE PROBLEMAS TECNICOS Y SE ME DIFICULTO MUCHO ACTUALIZAR.

ESPERO QUE A PESAR DE ESO SIGAN MI FIC, AHORA SI TRATARE DE ACTUALIZAR PRONTO.

FELICES FIESTAS A TODOS... YA LOS EXTRAÑABA = )

GRACIAS POR TODOS SUS COMENTS,

SALUDOS... A LEER POR FIN!!!

En algunos minutos que para Herm fueron eternos, ambos llegaron a San Mungo por medio de la Red Flu. La castaña camino a toda prisa por los pasillos, dejando atrás a Ron.

Estaba muy angustiada, por un lado temía por la salud de su mejor amigo, deseaba de todo corazón que se tratara de un error. Pero por el otro, una parte egoísta de su ser,prefería que fuera el pelinegro quien estuviera herido. 

  • Herm… por favor - gritaba el pelirrojo detrás de ella, comenzaba a faltarle el aire.

  • Date prisa - fue lo único que dijo, ya que luchaba contra el deseo de llorar.

Al llegar a la sala de espera se encontró con sus amigos, Ginny, Blaise, Luna y Dean estaba ahí. Todos giraron hacia la castaña, ella los miró interrogante, tratando de estudiar cada una de sus expresiones para obtener respuestas.

  • Por favor… diganme que ambos están bien - les suplicó, al tiempo que Ron llegaba también.

  • Aun no sabemos nada - respondió Blaise después de unos minutos.

  • Muchos magos están heridos… en este momento los sanadores los están atendiendo - comentó Dean.

  • ¿Tú estabas con ellos? ¿Cómo están? - inquirió al tiempo que se acercaba a él y lo cogía del saco.

  • No Hermione - se lamentó - Estábamos divididos cuando nos atacaron… Seamus era mi pareja, también está herido - la tomó de las manos para traquilizarla.

  • Mmm… lo siento - dijo ella, se alejó de él y decidió acercarse a Luna.

Su amiga rubia estaba algo más alejada que el resto, Herm la entendía perfectamente, no solo imaginaba, sino podía sentir la enorme angustia que debía sentir la rubia.

  • Estarán bien - le aseguró la ojiazul a Hermione, parecía algo mas distraída que de costumbre.

  • Lo sé - esta vez no pudo contener las lagrimas, la ansiedad se había apoderado de ella…

Paso un momento, uno de los mas difíciles para todos los presentes, durante el cual arribaron al hospital algunos miembros de la familia Weasley. Aguardaron impacientes, esperando tal vez despertar de ese mal sueño.

  • ¿Sra. Potter? ¿Sra. Malfoy? - por fin una enfermera tenía noticias.

  • ¿Si? - dijeron las aludidas al unísono.

  • Acompáñenme por favor - les indicó.

  • Disculpe… nos gustaría saber cómo se encuentran - intervino Molly.

  • En un momento vendrá el medimago para informarles - comentó ella.

  • ¡Por Merlín! - musitó Arthur - Hace unas semanas Herm y ahora esto…

  • ¿Qué otra desgracia nos espera? - bramó las Sra. Weasley.

Luna y Hermione no se atrevieron a decir nada, solo se limitaron a acompañar a la enfermera, quien las condujo a través de un largo pasillo, hasta que llegaron a una enorme sala, donde se encontraban los familiares y algunos magos levemente heridos.

  • Es aquí - señalo una de las puertas - Los medimagos las esperan.

  • Gracias - respondieron ambas y se dispusieron a entrar, temerosas de lo que encontrarían dentro.

La rubia fue la primera en cruzar la puerta, les tomó un momento asimilar lo que vieron al entrar.Draco y Harry yacían heridos, inconscientes y un par de sanadores se encontraban atendiéndolos.

  • ¡Oh Harry! - la rubia se acercó a él y comenzó a llorar.

  • ¡Draco! - Herm cruzó la cortina que dividía ambas camas.

  • Ambos fueron atacados y gravemente heridos… el Sr. Malfoy se encuentra fuera de peligro - anunció uno de los medimagos.

  • ¿Significa que Harry… - la castaña no se atrevía a terminar la pregunta.

  • Si… el Sr. Potter, fue víctima de una poderosa maldición… aun lucha por su vida - se lamentó el otro hombre.

  • Lo siento… estamos haciendo todo lo posible - agregaron ambos.

  • Te recuperarás - decía Luna inconsolable.

  • Trasladaremos al Sr. Malfoy a otra habitación - les informaron y a continuación ambos sanadores se retiraron.

A pesar de lo mucho que Hermione deseaba estar con su marido, decidió acercarse a Luna, la rubia necesitaba consuelo y la chica aprovecho que el rubio estaba dormido para dárselo.

  • Tranquila… estará bien - le aseguró Herm, su corazón dio un vuelco a ver el estado en que se encontraba su mejor amigo.

  • Lo sé - hipaba ella.

Ambas permanecieron en silencio hasta que un par de camilleros entraron para llevarse a Draco.

  • Ve - le ordenó la rubia, ella mejor que nadie entendía los deseos de Hermione por estar con su esposo.

  • Pero… - replicó ella.

  • No te preocupes por mi… entiendo que Draco te necesita - admitió.

  • ¿De verdad? - inquirió la castaña.

  • Si… anda - trató de sonreír, pero no resultó.

Hermione la miró apenada, sin embargo accedió a irse, estaba segura de que en breve los Weasley la acompañarían y así fue, apenas salió se topó con Molly y Ron en el pasillo, Xenophilus no tardaría en llegar también.

  • ¿Cómo está Luna? - le preguntó el pelirrojo.

  • El sanador nos dijo… pobre Harry - se lamentó la Sra. Weasley.

La chica no dijo nada, se limitó a asentir y se fue en busca de una enfermera que pudiera informarle a que habitación había sido trasladado el rubio.

Minutos después Hermione se disponía a entrar a la habitación, no podía más, hacía ya varios días que deseaba reencontrarse con su esposo y aunque jamás imaginó que sería en esas circunstancias, se alegraba de poder estar con él.

  • ¡Oh Draco! - se acercó a la cama, él seguía inconsciente - Por fin juntos - murmuró y tomó su mano.

  • ¡Mmm… mmm! - comenzó a quejarse el rubio.

  • ¿Qué sucede? - preguntó Herm preocupada.

  • Agua… agua - imploró él sin abrir los ojos.

  • Si… aguarda un momento amor - de inmediato se acercó a la pequeña mesa, cogió la jarra y sirvió un vaso de agua - Aquí tienes - tomó a Draco por la nuca para ayudarlo a beber.

El rubio bebió un poco de agua y comenzó a dormir nuevamente debido a la fiebre, sudaba en exceso y al parecer estaba delirando (n/a pobre!!!).

Mientras tanto, la pequeña Maddy no paraba de llorar y su abuela comenzaba a desesperarse. La había alimentado, arrullado, había cambiado su pañal sucio también y la princesita Malfoy parecía no tener la intención de calmarse.

  • Jane… ¿qué sucede? - preguntó el Sr. Granger que había interrumpido su programa de televisión favorito debido al llanto inconsolable de su nieta.

  • No tengo idea - admitió preocupada - ya la alimenté, la cambié… y no para de llorar.

  • ¿Y Hermione? ¿dónde está que no se ocupa de su hija? - indagó con un dejo de molestia.

  • No lo sé… su amigo el pelirrojo vino a buscarla - le contó - me parece que se dirigían al hospital.

  • ¿Al hospital? - se alarmó Robert - ¿Todo está bien?

  • No lo sé - aceptó - Pero solo espero que no tenga nada que ver con Draco- Jane caminaba de un lado para otro arrullando a la bebé.

  • Mmm… dame a la niña - ordenó él a su mujer cansado de los alaridos de la pequeña rubia.

  • Aquí tienes - la Sra. Granger le entregó a la nena sin replicar.

  • Basta - se dirigió a Maddy - Tu y yo daremos una vuelta… tienes que dormir - dijo y a continuación salió de la habitación arrullando a su nieta (n/a tan inquieta como su padre).

Después de un rato, en el que Robert Granger recorrió la Mansión Malfoy con Madison en brazos, ella pudo calmarse y logró por fin conciliar el sueño. Al darse cuenta su abuelo, dio un enorme suspiro, con sumo cuidado tomó asiento en la sala de estar y agotado, decidió dormirse también…

  • La fiebre cedió - anunció la enfermera que acababa de revisar y administrar una poderosa poción a Draco.

  • Si… gracias - dijo la castaña y nuevamente se acercó a su marido.

  • No tardará en despertar - le informó la mujer e inmediatamente salió de la habitación.

  • Todo va a estar bien - aseguró Herm - Maddy te extraña - lo besó tiernamente.

  • Mmm… - poco a poco comenzó a abrir los ojos.

  • ¿Draco? - ella no pudo evitar sonreír.

  • Mi cabeza - se quejó él y se llevó la mano hasta la venda que cubría su frente.

  • Tranquilo - Hermione acarició su mejilla para calmarlo.

  • ¿Granger? - inquirió sorprendido al reconocer a su acompañante.

  • ¿Qué? - la castaña parecía no entender.

  • ¿Cómo te atreves a tocarme? - preguntó molesto al tiempo que retiraba la mano de ella con fuerza.

  • ¿Draco qué te pasa? - indagó preocupada - Amor… soy yo…

  • ¿Amor? - él aun la sostenía con fuerza - ¿a qué juegas Granger? - los ojos grises reflejaban su molestia.