Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 49528 · de

Historia 49528 — capítulo 7

CAPITULO VII

"SATISFACCION"

(POV MARCO)

Aquel día parecía ser decisivo, ya que nos habían avisado que Demetri se encontraría ahí ese día. Claro, no le había dicho nada a Dídima, todo pos su bien y por el de mi pequeña Margaret Dídima.

En aquellos momentos, Jane abría las puertas. Se suponía que llegaría con Demetri, pero parecía demasiado malhumorada como para ello.

Al fin, cuando entró, lo izo con dos figuras detrás de ella. Una sin lugar a dudas se trataba de Demetri. La otra… era una chica.

- ¡Demetri! - Saludó Aro - Que sorpresa, he de decir

- La sorpresa es tu acompañante - Corregí, con algo de malicia

- Se llama Drea, y es… mi compañera

- ¡Vaya sorpresa! - Dije con una sonrisa en los labios. Sabía que aquella chica era neófita, se podía ver a leguas.

Entonces la miré mejor. Era una vampiresa parecida a Heidi, aunque sin aquel toque que Heidi. Sin duda era perfecta para Demetri. Bueno, cualquiera, excepto Dídima sería perfecta para él.

En aquellos momentos, se abrió otra puerta, y, de ella, entraron Alec, Dídima y Margaret Dídima.

Mi pequeña miró confundida a Demetri, mientras Dídima la cargaba de brazos, a pesar de que ya no era una bebé.

- Demetri - Saludó secamente Dídima. Soltó a Margaret Dídima que se abalanzó sobre mí

- ¡Papi! - Gritó ella

- Pequeña - Le saludé mientras acariciaba sus rizos

- ¿Quién es él? - Preguntó señalando a Demetri - ¿Y ella?

- Es tu tío Demetri - Le contesté, saboreando las palabras y la cara de Demetri - Y ella tu tía Drea

- ¿Más tíos? - Margaret Dídima sonrió - ¡Genial!

Ella saltó de mi regazo y caminó hacia Alec.

- ¿Jugaremos todos juntos? - Preguntó al Vampiro

- Yo creo que no, Maggie. Supongo que podemos jugar nosotros dos…

- No, no - Se acercó a Demetri - ¿Jugamos?

Demetri se quedó mirando con estupefacción la cara mi hija. Claro, sabía lo que veía: Los ojos de Dídima.

- ¿Jugamos? - Repitió la niña

Demetri miró a Dídima, y después asintió hacia mi hija, que corrió hacia Alec y le abrazó. Aquella relación no me gustaba, pero sabía que me tenía que aguantar, ya que a Dídima no parecía molestarle. De hecho, parecía feliz de que Alec también se encontrara feliz con mi hija. Suponía que se trataba de que Alec era amigo de Dídima.

El sentimiento de satisfacción corrió por mis venas en cuanto vi como Drea caminaba junto a Demetri, tomados de la mano.