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¿Y yo que soy para ti? [últimos capitulos] — capítulo 38
Draco Malfoy no sabría describir lo que siente en este momento, aunque la mayoría lo mirara con desconfianza mal disimulada, había unos cuantos que enseguida lo aceptaron sin hacer más preguntas, sin esperar más pruebas de su parte. Le resultaba inevitable mantenerse a la defensiva al estar en el territorio enemigo -aún lo sentía así-. Mientras ahora era el turno del profesor Dumbledore de hablar, el rubio se perdió entre sus pensamientos al observar a las personas que lo rodeaban. Conocía a varios y muchas veces cuando uno de ellos eran mencionados en el Profeta por su trabajo, él se burlaba con desdén junto con sus demás compañeros de Slytherin lo cual resulta irónico porque ahora está en el mismo bando que ellos.
Su antiguo profesor, Remus Lupin de vez en cuando desviaba su mirada hacia él, para verlo con una extraña curiosidad lo cual sólo lograba poner incomodo a Draco ya que después de ello, susurraba cosas a la extraña chica de cabello rosa quien lo veía como si fueran conocidos de años. La madre del pobretón también lo miraba de vez en cuando para mirarlo con una especie de lastima como diciendo "pobre muchacho" lo cual irritaba muchísimo al rubio; luego estaban las miradas de los gemelos quienes sinceramente si lo ponían nervioso, sabe que con ellos no se juega. Sin embargo, ninguna de esas miradas se comparaban a los de la cara rajada y el pobretón. Incluso sólo hacían que Hermione se mostrara aún más nerviosa por todo el asunto.
Cuando ella agachaba la mirada como un intento de ocultar sus sentimientos, Draco le daba un rápido apretón de mano como signo de su apoyo incondicional a ella, haciendo solamente que Potter se enojará aún más pero a él le importaba un bledo los sentimientos de la cara rajada. Ya había demostrado suficiente en cuanto optó por mandarlo a una misión suicida y aunque él mismo había tomado esa decisión, no ignoraba el hecho de que Potter lo quería ver muerto. Claro, Draco moría por demostrarle a ese idiota que también él podía correr el riesgo por salvar a las personas que quiere.
Conforme avanzaba la reunión, escuchaba situaciones que no entendía o que ya sabía desde hace mucho tiempo colaborando con algunos datos e ignorando las miradas interrogantes. Aunque igual se dio cuenta que aquella reunión era para la Orden en general, manejaban datos que no consistían propiamente en secretos como tal. Por lo que fue muy obvio que hay otro grupo, el más importante de la Orden donde tendría sus reuniones en un lugar menos común, por eso decían todo sin molestarse en ocultarle cosas a Draco.
Hermione pareciendo escuchar sus pensamientos, se acercó mucho a él para susurrarle al oído:
-No te preocupes, después de esto nos reuniremos en el despacho del director- le informó.
Draco sólo asintió con la cabeza. Cada vez se convencía más de haber tomado la decisión correcta pero eso no le quitaba esa culpabilidad que sentía muy en el interior de sentirse como traidor, sin duda no podía olvidarse tan fácilmente de todo lo que le enseñaron durante toda su vida.
Una hora después, tal como dijo Hermione, se encontraban en el despacho del director. Al menos una docena de los miembros de la Orden del Fénix estaba ahí, sin contar a Harry, Ron, Hermione, Dumbledore, McGonagall y Draco. Eran pocas veces en la que el rubio había ido al despacho del director, siempre le resultó curiosa por los artefactos que tenía ahí y los numerosos libros sobre magia totalmente desconocida para él, sin embargo, nunca le pareció tan pequeña como ahora con todos los ojos puestos en él.
Al menos los primeros diez minutos, Draco explicó su plan para rescatar a su madre y luego para matar a Nagini, aunque el segundo más bien se valía todo en la improvisación, a todos les parecía un excelente plan. Mientras Hermione trataba de analizarlo como todos, pero no podía dejar de pensar en todas las cosas que podían salir mal.
-¿Cómo sabremos el día en que te llamará? -preguntó Ojoloco Moody quien se encontraba parado apartados de todos en el despacho del director.
-En los próximos días comenzaran otra clase de misiones en las que sólo requiere algunos de los miembros, por lo general siempre soy llamado para ese tipo de trabajos ya que él está buscando algo muy importante y yo soy uno de los pocos que sabe qué es -dijo Draco con calma.
-¿Algo importante? -preguntó Remus Lupin intrigado.
-Si, está buscando la varita del saúco. ¿Has escuchado acerca del cuento de los tres hermanos?
Su antiguo profesor palideció, pero aquello sólo era un cuento infantil ¿no es así?
-El Señor Malfoy presencio el torturamiento de un pobre hombre que tenía información vital sobre las reliquias de la muerte, por lo que ya sabemos lo que últimamente ha estado haciendo Tom -agregó el profesor Dumbledore.
-Pero, ¿qué es la varita de saúco y las reliquias de la muerte? ¿Por qué son tan importantes? -preguntó Ron sin entender de lo que hablaban.
-La varita de saúco es parte de las reliquias de la muerte y son mencionadas en el cuento de los Tres Hermanos del Beedle el Bardo. Según la historia, las reliquias constituyen en: la piedra de la resurrección, la varita de saúco y la capa de invisibilidad -contestó inmediatamente Hermione como si estuviera en clase, en lo último desvió una mirada rápida a Harry.- Si obtienes los tres objetos, te vuelves el señor de la muerte…
-¿Cómo sabes aquello? Me refiero, no creo que hayas sido criada con esas historias -preguntó el pelirrojo con curiosidad, hablando civilizadamente con ella por primera vez en mucho tiempo.
-El profesor Dumbledore me regalo una copia en la Navidad pasada -respondió ruborizada.
Ahora entendía el por qué del regalo, al parecer el mismo profesor ya tenía la sospecha de lo que estaba haciendo Voldemort, pero no creyó que en verdad existieran -supuso que era mera coincidencia la capa de Harry como la que mencionan en el cuento-, además se sorprendía que Draco supiera algo tan importante, sin duda está enterado de muchas cosas de Voldemort lo cual lo hace como uno de sus seguidores más fieles. Hermione se removió incomoda de pensar en cómo logró serlo.
-Entonces, ¿no sólo tenemos que preocuparnos por los horrocruxes, sino también por esos artefactos? -cuestionó Nymphadora Tonks tratando de entender el problema.
-Así es, ahora más que nunca es importante encontrar los restantes antes de que logre encontrar las Reliquias de la Muerte -aseguró Dumbledore.
-Pero es solo una historia para niños, ¿qué nos asegura que existe? -preguntó esta vez Kingsley.
-Si existen, Voldemort realizó la suficiente investigación para asegurarse primero de ello antes de empezar con su búsqueda, no malgastaría su tiempo en algo falso -respondió Draco Malfoy.
-Eso nos lleva a que no nos conviene todavía que mates a la serpiente si aún puedes estar adentro para obtener más información -dijo Ojoloco.
-Tiene razón, contigo dentro podemos saber aún más de esas reliquias y cuáles son los siguientes horrocruxes, no nos conviene perder esa oportunidad -le apoyo el Sr. Weasley.
Hermione sufrió un escalofrío, aún así Draco estará en peligro en cada reunión que tenga con Lord Voldemort por las misiones que le encomiende y por ser un espía.
-Entonces, ¿cuándo será? No podemos permitirnos seguir perdiendo el tiempo aún cuando tengamos a Malfoy como espía. Debemos actuar ya antes de que él lo haga, nos faltan cuatro horrocruxes y sin la serpiente serán tres… estoy seguro que los demás están aquí en Hogwarts. -dijo Harry incapaz de seguir esperando más por hacer algo para derrotar a Voldemort.
-¿Cómo estás seguro de ello? -preguntó Tonks.
-Voldemort tenía cierta fascinación por los objetos de los fundadores de Hogwarts y tenemos una idea de cuales son -dijo Harry tratando de no dar demasiada información.
-¿Cuáles son? -preguntó Draco esta vez, igual y también los ha visto en algún momento.
Harry le dedicó una mirada de desconfianza a Draco, dudó unos segundos pero desistió por decirle.
-Creemos que es la copa de Hufflepuff, el medallón de Slytherin y la diadema de Ravenclaw -dijo Harry finalmente.- El profesor y yo, sabemos donde está el medallón.
De pronto Draco recordó una vez, hace tiempo cuando aún no tenía la marca tenebrosa en su brazo. Todavía no existía peligro como ahora y podría decirse que su familia y él vivían en paz. Hubo una tarde en la que llegó su tía Bellatrix Lestrange a cenar a la Mansión, faltaba una semana para Navidad. Nunca le había agradado las visitas de su tía porque terminaban siendo escalofriantes. Ese día llegó muy contenta porque en la mañana había ido a colocar un regalo muy importante a su bóveda en Gringotts, estaba tan orgullosa de ello que se le escapó decir lo que era. La copa de Hufflepuff, ella estaba tan orgullosa y contenta por ese regalo pero a él le pareció absurdo tener una reliquia proveniente de una casa tan patética.
-Yo sé donde está la copa -dijo de pronto interrumpiendo la plática.
Todos lo miraron dudosos e incluso Hermione lo miraba sorprendida.
-Pues habla -le dijo Kingsley.
-Está en la bóveda de Bellatrix, en Gringotts -respondió enseguida Draco contandoles su recuerdo de aquella cena en la Mansión.
-¿Estás completamente seguro, muchacho? -preguntó el Sr. Weasley sorprendido.
-¿Cómo estamos seguros de que no nos estás engañando? -interrumpió Ron.
-¡Ronald! -lo regaño su madre.
-No tengo ningún motivo para mentirles, ahora soy parte de la Orden y quiero colaborar en esto -le respondió Draco con toda la calma que pudo aparentar.
-Pero estás traicionando a tu familia, es más fácil traicionar a los demás antes que a ellos -reclamó Ron.
-¿En serio crees que considero a Bellatrix como parte de mi familia? ¿Tú lo harías? -le cuestionó Draco.
El pelirrojo no supo que contestar ante ello, sin duda nadie en la habitación la consideraría como pariente, ni siquiera como conocida. Draco nunca la reconocería como familia suya, para empezar nunca hubo afecto entre él y ella como para tener alguna clase de vinculo y por otro lado, siempre estuvo de lado de Voldemort como si su vida dependiera de ello, nunca defendió a su familia como debería ser en lugar de sólo sentirse avergonzada. Además de que él conoció un lado demasiado oscuro de ella cuando escapó de Azkaban y se propuso a enseñarle todo a su sobrinito favorito.
-Aún así, Malfoy tendría que matar pronto a Nagini, si antes vamos a comprobar lo que dice e investigamos la bóveda de los Lestrange, se darán cuenta quién podría traicionarlos -dijo el Sr. Weasley intentando pensar en cómo se llevará a cabo todo.
-Pero no podemos enviar todo en escuadrón a investigar porque será demasiado notorio, además existen muchos infiltrados que podrían avisar inmediatamente a Bellatrix -contestó enseguida Tonks.
-No será fácil y conociendola tendrá diversas trampas protegiendo sus más preciados tesoros -dijo Draco.
-Bueno, al menos yo podría ayudarles a entrar -intervino Bill Weasley, quien trabaja aún en el banco.
Sin duda, las cosas habían avanzado enormemente de un día para otro. No sólo tenían la oportunidad de matar al horrocrux más peligroso, sino también podrían localizar otro y serían dos menos para poder matar a Voldemort definitivamente.
-Es obvio, iremos nosotros -dijo Harry después de pensarlo durante unos momentos. Además no paso por desapercibido cuando menciono "nosotros" se refería claramente también a Ron y Hermione, quien a pesar de su situación supieron interpretarlo inmediatamente.
Todos los presentes reaccionaron alarmantes ante ello, menos el profesor Dumbledore quien permanecía inexpresivo observando todo.
-Son muy chicos para ello, esto será una misión para los de la Orden -intervino enseguida la Sra. Weasley, siendo protectora con los tres.
-Somos de la Orden, además Harry es el único que sabe cómo es el horrocrux -contestó Ron.
-Bueno, Harry irá pero ustedes dos se quedarán -dijo Molly.
-No, nosotros iremos. Dicen que somos parte de la Orden pero nunca nos dejan participar cuando también nos concierna… -dijo esta vez Hermione.
Los demás comenzaron a pensarlo, aunque resultaba difícil, ellos ya no eran unos niños y a quien más le costaba trabajo asimilarlo era la madre de Ron. No obstante, comenzaron aceptar.
-Hermione no… -comenzó a decir Draco de forma autoritaria.
-No te atrevas Draco Malfoy -contestó la castaña con voz aún más autoritaria que él. Los ojos grises chocaron con los de ella y aunque duro unos segundos la batalla, ella termino ganando.
Ya debería Draco saber que por mucho que lo intenté, Hermione nunca se quedará con los brazos cruzados. Todos los presentes los miraron incomodos, no sólo apenas comenzaban a acostumbrarse a verlos más o menos juntos, sino ahora se sentían más sorprendidos al ver cómo Malfoy obedecía a su pareja.
-Gracias por la demostración… -rompió el silencio Ojoloco Moody avanzando hacia los demás.- pero hay cosas más importantes que pensar, el día en que Malfoy sea llamado para aniquilar a esa serpiente, será el día en que ustedes tres irán a Gringotts por ese vaso de hufflepuff -aclaró Ojoloco con rudeza.
-Y un día antes, iremos a rescatar a la madre de Draco -dijo Tonks sonriendole al rubio, quien sólo enarcó una ceja desconcertado por ese gesto.
-Sr. Malfoy, será tan amable de compartirnos todo sobre lo que sabe -dijo Dumbledore desde la silla del director.
Draco asintió, se incorporó con determinación, no antes mirando a Hermione sabiendo que todo sería más fácil si siguiera siendo un cobarde porque podría esconderse hasta que todo pasara, pero ahora tenía un motivo suficiente para hacer algo y cambiar.
Lo sé, tarde muchisimo tiempo y lo que he publicado es muy corto pero tenía que ponerlo como una introducción para el siguiente capitulo que estará larguisimo como podrán notar por lo que ven en éste.
No los llenaré de excusas pero puedo decir que finalmente ya estoy de vacaciones :)
Muchisimas gracias por sus comentarios (no termine de contestar todos) y gracias por leer.
Besos