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Historia 49572 — capítulo 5

Sentimientos a flor de piel

Hermione estaba sentada tranquilamente esperando su tren, miraba constantemente su anillo de bodas y pensaba en las palabras de ese inusual chico, que se comportaba como un niño pero sin embargo sus palabras lograban calar muy hondo en ella.

  • ¡Diablos! - Un grito histérico se oyó casi cerca de ella - ¡Maldición! No otra vez…

  • Bueno, ahora si puedo creer en el karma - Dijo la castaña con una voz sarcástica cuando reconoció al dueño de tan irritada voz.

  • ¿Qué?

El joven se dio media vuelta y abrió sus ojos de par en par, ante él estaba la chica que él hacia su vida de cuadritos, ella con una mordaz sonrisa, disfrutando su momento de desgracia y con un sencillo vestido rosa, lo miraba de pies a cabeza.

  • Ahhh, tú… ¿Me estas siguiendo o qué?

  • Ja, eso quisieras…

  • Pues sí, eso quiero… - Harry se pasó una mano por su cabello y se giró a ver el enorme reloj del estacionamiento - Bien, oficialmente estoy muy retrasado… ya que más da… - Para disgusto de Hermione se sentó junto a ella.

  • Deberías tomar un taxi - Opinó Hermione.

  • ¿Taxi? ¿Para qué? No, no es necesario - Hermione solo asintió y desvió la vista hacia la pantalla de horarios - ¿Con qué karma, no?

  • Pues, si, si haces algo bueno se te será retribuido, si haces algo malo… pues ya ves…

  • ¡Tenías sentido del humor! Qué bien, así tu "querido Ron" no te dejará…

  • No le permito que vuelva a decir algo de Ron.

-Vale, vale, se ve que le amas, como le defiendes.

Hermione puso los ojos en blanco y dispuesta a tomar un taxi se puso de pie.

  • Hey, vale, en serio ya no te molesto - Prometió Harry tomándola de la muñeca y sonriendo.

Hermione le inspeccionó con la mirada pero se volvió a sentar.

  • Y bien… ¿Vas a…? - Harry trató de hacer plática.

  • Trabajo - Respondió ásperamente.

  • Genial, yo también… soy arquitecto ¿Y tú?

  • Profesora.

-Wow, debes tener mucha paciencia.

  • Aun sigo aquí ¿No?

  • Que graciosa - Respondió Harry un poco molesto.

  • No, lo gracioso o mejor dicho la incógnita aquí es que aun tu esposa le soporta.

  • De acuerdo, tú pediste que no tocará a tu familia entonces creo que te puedo pedir lo mismo…

Harry se había puesto serio, Hermione lo notó y con un suspiro dijo - Tiene razón, perdóname…

  • De acuerdo, perdonada… ¿Puedo pedirle un favor?

  • No - Dijo Hermione tangible.

  • Solo quiero que me dejes llamar de usted, vamos, somos de la misma edad ¿No? Debes tener unos veinti…

  • Veinticinco - Al parecer Hermione no tuvo ninguna dificultad en decir su edad.

  • ¿Veinticinco? Parece de menos… bueno yo tengo solo veintiséis, solo un bebé - Hermione rio ante el tono de Harry - ¿Le parece si nos tratamos de acuerdo a nuestra edad? Es decir de tú…

  • Creo que sí, siempre y cuando no se pase de línea…

  • Genial… y ¿Dónde trabaja?

  • En un colegio.

  • Ya sé, pero en que colegio…

  • En un liceo en el centro de Londres, "Monroe St.", es solo para niños de primaria…

  • De haber sabido que enseñas allí hubiese puesto a James en ese liceo - Hermione le dio una mirada de pocos amigos y Harry decidió cambiar de tema - Yo estoy una empresa constructora, ya sabes, hacemos edificios, casas, escuelas y otras cosas…

  • Debe ser fabuloso, emocionante - Dijo Hermione con sinceridad.

El tren de ella llegó y Hermione se puso de pie para despedirse, pero Harry, alegando que ese mismo tren también iba por donde él trabajaba, subió junto ella.

Una vez a bordo comenzaron a hablar de varios temas, "Oh, mira qué lindo está el clima…" "Wow, que rápido pasan las estaciones" Bla, bla, bla… entre breves pausas, Harry trataba de buscar la guía de recorrido del tren, para averiguar a donde estaba yendo, pero no lo encontró.

-Bueno, este es mi paradero… nos vemos - Hermione agitó su mano cuando ya bajaba del tren.

  • Cuídate -Le gritó Harry detrás de la luna.

Cuando la perdió de vista, comenzó a andar en los vagones, con suerte encontró la guía, miró con detalle la trayectoria y se alivió al ver que ese tren lo dejaba de la siguiente estación, a tres cuadras de su trabajo.


  • Llegas 40 minutos tarde, Potter - Uno de sus compañeros le dio una bienvenida no muy grata.

  • Lo sé, traigo reloj ¿Sabes? - Contestó el muchacho enseñándole su reloj de muñeca y pasando de largo.

  • Tienes suerte de que Cedric sea tu amigo, eh… - Le gritó el mismo compañero y Harry solo le movió la mano.

  • Hola compañero - Harry estaba sereno cuando saludo a su jefe.

  • Bien, Potter, es tu primera tardanza y eso porque… - Cedric le exigió una explicación aunque no se veía molesto.

  • Pues ¿Había tráfico?

  • Claro, en un subterráneo.

  • Vale, me desperté tarde y tomé el tren equivocado.

  • Bueno, eso si te creo - Cedric rodeó su escritorio y le dio un fraternal abrazo a Harry.

  • Ah, ¡Feliz cumpleaños! - Le felicito este sacando de su portafolio una pequeña caja con un moño dorado - Disculpa del moño, Cho insistió, aunque a mí me parece algo ridículo…

  • Es un... lindo detalle - Dijo Cedric abriendo la cajita - Wow, es perfecto - Exclamó cuando vio el lujoso reloj que le habían dado - Gracias.

  • De nada hermano - Mencionó su amigo sonriendo.

  • Bien, ahora debes tomar tus planos para ir a la catedral, para ese nuevo proyecto, apresúrate que no tardan en llamarnos - Expresó Cedric colocándose el reloj.

  • A sus órdenes, jefe - Manifestó Harry y salió apresuradamente a su oficina.

Después de un día abrumador, Harry no logró cerrar el contrato que tanto esperaba, con un pésimo humor llegó a su casa dónde su mujer no se percató de su estado de ánimo y lo abrazó por la espalda sorpresivamente.

  • Amor, felicítame - Le dijo Cho.

  • ¿Qué te pasó? - Preguntó Harry tirando su chaqueta al mueble.

  • Pues hoy, "Channel" me dio el puesto Nº 1 en moda de Europa, gracias al debate de estilistas reconocidos en el mundo… - Cho sonreía de oreja a oreja, pero no logró contagiar la alegría que sentía a su esposo. Cogió el rostro de Harry con ambas manos y le dio un beso en los labios, pero este lo rechazó, la sujetó de las manos y la alejó de su rostro.

  • No ahora, Cho…

  • Harry te acabo de dar la mejor noticia de mi vida y tú… tú ¿No te alegra lo feliz que estoy?

  • Si, perdón…

  • Channel quiere que trabaje con ellos, nos mudaríamos a New York, mi sueldo se triplicaría… - Cho se había calmado, no quería seguir molesta con su esposo y siguió hablando de su día, pero Harry empeoró con su ánimo.

  • ¡Genial! - Dijo Harry sarcásticamente - ¿Por qué tendrías que haberlo platicado conmigo antes de que tomes la decisión más grande de TU vida? La decisión que cambiaria nuestras vidas… No, no deberías siquiera decírmelo, solo alista tus cosas y vete, no te necesitaremos… Ya nadie te necesitaría… Deja al torpe y fracasado de tu esposo a la deriva, deja a alguien que ni siquiera pudo con un estúpido contrato…

  • ¿Qué, que dices, Harry?

  • Ya tomaste tu decisión ¿No? Puedes ir tranquila…

  • Harry solo te lo estaba comentando, porque he rechazado esa propuesta…

  • ¿Entonces por qué me la dijiste? ¿Para sacarme en cara tu éxito mientras yo me hundo en mi fracaso?

  • No, no es por eso… solo quería que lo sepas, somos pareja, marido y mujer, nos podemos confiar todo, ¿Recuerdas? En las buenas y en las malas…

Harry abrió la boca para refutar, pero se alzó una canción fuerte en toda la casa, una música ruidosa y exasperante. Le cuestionó con la mirada a Cho.

  • James no fue a ver a su abuela… él está arriba… - Dijo esta con la voz afligida.

Harry resopló y le dijo - No quiero saber nada de ti o de tu trabajo, es mejor que vayas y le digas a quien le interesa…

Cho le dirigió una mirada asesina y sin decir nada, salió como un huracán de su casa.

La música no paraba y Harry se sintió culpable por herir a James, su hijo odiaba cuando ellos discutían, intentaba sofocar con la música los gritos de sus padres, que cada vez se hacían más frecuentes. Harry subió y abrió la puerta de la habitación de su hijo.

James se había sentado sobre su alfombra, apoyado contra su cama, tenía las manos sobre sus oídos y apretaba fuertemente sus ojos. Harry apagó el equipo y se sentó al lado del pequeño.

  • James - Susurró Harry - James, amor - Su hijo se negaba a oírlo - James, si no me hablas me voy a poner muy triste…

  • Y yo me pongo triste cuando tú y mamá pelean - Murmuró aun con los ojos cerrados.

  • Si, tienes razón, fue mi culpa que esto sucediera, te prometo que no volverá a suce…

  • No papá, siempre dices lo mismo y siempre mamá se va molesta…

  • Voy a buscarla, le pediré perdón y te prometo que voy a tratar de controlarme…

  • Papá, solo quiero que ustedes no peleen…

  • Te prometo que no va a suceder, voy a ser más cuidadoso con mis palabras.

James lo miró y Harry se acongojó, su pequeño tenía los ojos verdes humedecidos, su nariz roja y sus mejillas coloradas, le hicieron entender que era injusto que desfogara sus días malos con su familia.

  • Te amo, James - Murmuró Harry y estrechó a su hijo en sus fuertes brazos.

  • Yo también papá, pero ya no pelees…

  • No, James, ya no… - James se abrazó al cuello de su padre.


  • Hola querida, ya llegué - Ron estaba de un buen humor cuando llegó a casa.

  • Hola, Ron - Saludó Hermione con una sonrisa en su rostro.

Ron se acercó a ella y la rodeó por la cintura. La besó en el cuello y ella se estremeció, se giro para quedar cara a cara con su esposo.

  • Ahora no, Ron - Susurró ella intentando de deshacerse de los brazos de su esposo.

  • ¿Por qué no?

  • …Tengo… tengo que revisar el plan curricular… - Se excusó ella.

  • Vamos, lo haces luego…

  • No, no Ron…

-Hermione, vamos somos pareja, ¿No podemos hacer cosas de pareja?

-Claro que si, y lo haremos ahora… - Dijo Hermione alegremente caminando hacia su escritorio.

Ron, que pensó otra cosa, empezó a sacarse la corbata, Hermione lo llamó hasta el mueble - ¿Lo haremos en el mueble? -Preguntó con una sonrisa boba, desabrochándose la camisa y cogiéndola de la cintura.

  • Claro… ¿Dime qué hiciste hoy? - Hermione se sentó en el mueble y se tapó las piernas con una manta.

  • ¿Qué? ¿Qué hice hoy? - Repitió Ron confundido, Hermione asintió sin quitar la sonrisa de su rostro - ¿Solo quieres hablar?

  • Claro, eso hacen las parejas ¿No? ¿Qué pensabas que haríamos? - Ron le dio una mirada sensual y Hermione entendió a que se refería él - ¡Ron! ¿Solo piensas en eso?

  • Es que me traes loco muñeca - Rugió el pelirrojo quitando la manta de las piernas de Hermione.

  • ¡Eres un pervertido! - Gritó esta poniéndose de pie - No puedo creerlo…

  • Vamos, Hermione, eres mi esposa ¿No?

  • Las esposas no son solo un objeto sexual, Ronald…

  • Herms, yo no he dicho eso…

  • Pero lo insinuaste…

  • No, no es cierto Herms…

  • ¿Sabes qué? Me voy a dormir - La castaña cogió unos libros y salió directo a su habitación, dejando solo a un aturdido Ron.


Hola de nuevo, disculpen mi demora, pero surgio esto y aquello, y bueno ps perdi mucho tiempo, jeje :<

Espero que le guste este capi (Please no sean malitos y dejen comentarios ;)

Cuidense muuuuuuuuchooooo

Bezhitos y abrazotss

Mithzah