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Crónica de Cómo Destruí un Alma — capítulo 1
Era la tarde del 20 de Agosto cuando Erika Liar se encontraba pegada al cristal de su ventana. Afuera llovía con fuerza y estaba de cara larga pues el agua le había arruinado todos sus planes.
-Será mañana -dijo dando un suspiro y dejándose caer en la cama. Cerró sus pequeños ojos castaños y se puso a pensar en él… en David Hoffman.
David era un chico que conocía desde el bachillerato, eran amigos, quizá los mejores amigos pero existía el problema de que Erika lo consideraba más que un amigo. Le gustaba bastante y él lo sabía; unos meses antes de que terminaran el bachillerato, David estuvo a punto de declarársele pero no lo hizo y ella tampoco le demostró nada más.
La joven suspiró de nuevo. Lo extrañaba bastante a pesar de las escasas semanas en que sus vidas universitarias habían iniciado por separado. Entendía que sus planes de vida profesional eran diferentes y por esa razón no estaban juntos ahora pero ella lo necesitaba.
Se fue a su escritorio y comenzó a escribir una de las tantas historias que venían a su cabeza en momentos de depresión. Algunos de sus compañeros adoraban sus relatos y hasta llego a existir alguien que le recomendó publicar sus escritos. Ese tipo de comentarios le subían mucho el ánimo a Erika y le hacían olvidar lo malo de su vida.
Esa noche tenía el propósito de ir a visitar a David a su nueva universidad y darle una gran sorpresa, de inmediato su cabeza se puso a imaginar el panorama, ella y él caminando por los jardines de la universidad, jugando, riendo y abrazándose como en sus mejores días. Pensó en que cosas le diría y las posibles respuestas que él le pudiera dar. Era su plan más perfectopero se volvió imperfecto cuando la tormenta le impidió salir. Ni siquiera había valido la pena el tiempo invertido para rizar sus pestañas o el acomodar su cabello de un negro rojizo en una coleta.
Llamaron a la puerta de su habitación, de inmediato pensó en sus compañeras del colegio que iban a pedirle sus tareas (como siempre), así que sacó de la mochila sus notas, preparada para entregarlas de inmediato y volver a cerrar la puerta. No tenía ganas de hablar con nadie o dar explicaciones del porque se veía tan apagada. ¿O a caso sería que David era quien tocaba? Tal vez él había tenido más ansias por verla (lo cual sería un gran alivio y le evitaría la pena de parecer desesperada por querer buscarlo).Arrojó los cuadernos a la cama, y corrió a su espejo de cuerpo completo para arreglarse el cabello.
La puerta volvió a sonar.
-¡Ya voy! -gritó sintiendo como los latidos de su corazón iban en aumento pero al mismo tiempo tratando de controlar su respiración porque no quería hiperventilar.
Tomó nuevamente los cuadernos por si su ilusión se desmoronaba y de un tirón abrió la puerta.
Ojala que les guste y puedan dejar comentarios, sé que no es un capitulo largo ni hay mucho que se explique pero lo entenderán conforme pasen los siguientes capitulos. Erika y yo les mandamos saludos