← Crónica de Cómo Destruí un Alma · de
Crónica de Cómo Destruí un Alma — capítulo 2
Sus ojos se abrieron de par en par cuando vio a la chica que estaba ahí parada y escurriendo de pies a cabeza. -¡Hola, Erika! -le saludó una muchacha varios centímetros más alta que ella, con grandes ojos de un azul grisáceo y lacio cabello castaño claro.
-¿Sofia? -susurró no muy segura. -¡Sofi! -gritó entusiasmada y abalanzándose sobre su amiga. -¡Oh por dios! ¿Qué haces aquí?
-De vacaciones -dijo la otra encogiéndose de hombros y Erika la taladró con la mirada. -De acuerdo, de acuerdo. Me corrieron del colegio y vine a probar suerte aquí.
-¿Otra vez? ¿Cómo es posible eso si las clases comenzaron hace poco más de una semana?
-Pues no me gusto el lugar -se confesó Sofia Grau jalando su maleta al interior de la habitación. -Yasabes como es mi padre, quiere que estudie Negocios y a mí eso no me gusta -prosiguió con dramatismo -"Estudia Negocios porque te gustan los idiomas, tu conocimiento en idiomas facilitaría las negociaciones" -dijo imitando una voz masculina.
Erika se cruzó de brazos y contuvo una risa.
-Por supuesto que me gusta estudiar idiomas, pero ¡NO NEGOCIOS! No pienso sacrificar mi vida sólo por darle gusto.
-Estas demente Sofi, como siempre. -la invitó a sentarse en el borde de la cama y le ofreció una toalla para secarse lo más que pudiera -¿Ahora qué piensas hacer?
-No sé. Buscar algo más interesante que estudiar supongo…
-¿Y eso es…? La última vez me abandonaste tres años para ir a estudiar italiano. -la joven frunció el ceño, al parecer molesta de recordar ese abandono.
-Certamente. Mi dispiace.
-En español por favor. -Erika entrecerró los ojos amenazándola. Se querían mucho pero la obsesión de Sofia por hablar en distintos lenguajes era su único problema.
-Lo siento, lo siento…
Se levantó de la cama y dio vueltas por la habitación observando lo que la rodeaba: Una repisa llena de muñecos de peluche, un tocador bastante desordenado, el closet entreabierto y con un gancho de ropa mal acomodado. En una esquina estaba el escritorio con muchos papeles encimay bolígrafos regados por doquier.
-Amiga, tu habitación es un desastre.
-Genial, no llevas ni cinco minutos en mi habitación y ya comienzas a criticar.
-No me lo tomes a mal -dijo la otra paseándose por la habitación y acercándose al escritorio donde debajo había montones de bolitas de papel arrugado que bien podían formar un tapiz con todos ellos. -¿Todavía escribes?
-Si… -respondió Erika mordiéndose el labio y pensando en lo último que había escrito en esos papeles que horas atrás arrojó al piso con frustración. -¡No vayas a leer eso! -gritó de repente cuando su amiga se disponía a abrir el primer pedazo de papel arrugado.
Obviamente Sofi se asustó mucho pero ya había desenvuelto la hoja, leyó rápidamente antes de que Erika se lo arrebatara. Después de eso rió disimuladamente.
-¿Quién es David Hoffman? ¿Tu nuevo novio? Espero que este si sea real y no parte de tu imaginación. Ya estamos grandecitas para los amigos imaginarios.
-¡Te dije que no lo leyeras! -se quejó Erika poniéndose roja como un tomate, algo que contrastaba perfectamente con el color de su cabello, o al menos eso pensó la castaña de Sofia.
Gracias a las niñas que nos han leido ^^ esten pendientes que se pondrá bueno, es sólo que publicar tan rapido no es facil, un cap por semana es lo mas que podemos escribir