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Crónica de Cómo Destruí un Alma — capítulo 3
Erika se removió un mechón de cabello de la cara por los nervios que estaba experimentando pues lo que menos quería era que su amiga se enterara del bombón de David de esa manera, era… era… ¡¡frustrante!!
El papel garabateado lo hizo nuevamente bolita y lo escondió debajo de la almohada sentándose en ella. Sofia rió y movió negativamente la cabeza
-¡No te burles!
-No me estoy burlando. -se disculpó Sofia con sinceridad. -Es que aun reaccionas igual que cuando éramos niñas -suspiró y se dejó caer en la silla del escritorio. -¿Y bien? … ¿Quién es David?
-Es un amigo. Alguien muy especial para mí -susurró con tristeza.
-Pensé queera tu novio.
Erika suspiró y con la otra almohada se tapó la cara, como si quisiera gritar pero al mismo tiempo sólo ocultarse de todo.
-En el amor no me va bien, nunca me ha ido bien y lo sabes, no soy como tú.
-¡Ja! ¿Cómo yo? -preguntó Sofia con sarcasmo. -¿Qué les puede interesar a los hombres de mi que tu no tengas, amiga? Se supone el problema de autoestima ya lo habías superado.
-Pues no, aun no lo supero. Tu eres más… guapa -se quitó la almohada de la cara y buscó la mirada de Sofia que no podía creer lo que le decía. -Cabello castaño claro, ojos claros, y eres 10 centímetros más alta que yo… Eso es lo que los chicos ven en ti y no en mí.
Sofia se levantó de la silla y se dirigió a la cama sentándose al pie para poder observar mejor a Erika.
-Estábamos hablando de David, no de quien es más o menos guapa de nosotras dos. ¿Tú le gustas?
-Creo que sí, o sea… me refiero a que… -Erika Liar no encontraba la forma de expresar lo que había vivido con David en el último año. -Estuvo haciendo muchas insinuaciones, me llegó a dedicar una canción un poco romántica, pero nunca me dijo nada específico.
-Ya veo. ¿Y tú le insinuaste algo?
-¡Sí! -exclamó la pelirroja escondiéndose nuevamente tras la almohada. Sofi se volvió a reír de su amiga pero intentó controlarse. -Muchas insinuaciones Sofia, pero nunca me dijo nada, ¡NADA! -se incorporó y aventó la almohada al suelo -¡Yo no voy a ir a decirle que me gusta! Si yo le gusto también, él tiene que venir a decírmelo.
-¿Y si David piensa que tu no lo quieres?
-¿Cómo no va a saberlo? -estalló Erika levantándose de un salto y caminando como león enjaulado en su habitación. -Llevamos meses siendo amigos, los mejores amigos. ¡Él lo sabe! Muchas gracias por la ayuda amiga. -Sofia levantó una ceja sin entender nada de lo que le decía. -Acabas de hacerme recordar por qué no he ido a verlo a su universidad.
-¡Oh! ¿Ibas a ir a verlo? Perdón por arruinarte la salida.
-Iba, pero ya no. Y menos con esta lluvia. -Pegó su frente a la fría ventana y sus ojos castaños reflejaron nostalgia.
-Erika -la llamó Sofi igual que una madre llama a su hija cuando hace alguna travesura. -¡Erika, reacciona!
La muchacha abrió los ojos de golpe, no se había dado cuenta de que se había quedado como estatua pegada a la ventana.
-Anda, ve a verlo.
-No. -dijo rotundamente.
-No seas necia, tú quieres verlo, ahora mismo.
-Puede ser mañana -en ese momento se escuchó un poco de duda en su voz. -Y tú acabas de llegar.
-No tengo ningún problema en quedarme aquí -le aseguró "Para inspeccionar y limpiar un poco" pensó. -Podría darme una ducha y relajarme en lo que regreses. -Erika se mordía el labio de forma impaciente, miraba de la ventana a su amiga y viceversa. -Si te preocupa la lluvia, sé que en alguna parte de tu closet debe estar algún impermeable o sombrilla.
-De acuerdo, iré a verlo. -pronunció rendida.
-¡Genial! Date prisa amiga mía o anochecerá.
Erika sonrió de oreja a oreja y se aproximó a su closet sacando del fondo una sombrilla muy grande. Tomó las llaves de la habitación que estaban escondidas detrás de su puerta y la abrió deteniéndose para mirar a su amiga una vez más.
-No tardaré mucho, es sólo una pequeña visita. Si quieres ducharte, esa puerta de ahí es el baño -y señaló al fondo una puerta que estaba bastante escondida de la vista. -En cuanto regrese te mostraré todo el lugar y…
-Sí, sí, ¡ya vete!
-Gracias Sofi, ¡te quiero! -esas últimas palabras se escucharon a través de la puerta cerrada y a Sofia no le quedó más que sonreír.
Nadie sabía lo que iba a ocurrir después de que ella cruzara esa puerta, de haberlo sabido quizá se hubiese rehusado a salir de la habitación, quizá le hubiera dedicado más atención a su amiga. La verdad, ese no era el día de la suerte de Erika, su amado David no era sólo un amor secreto, era una obsesión…
Una obsesión que la destruiría a ella y a la muchacha de ojos azules y cabello castaño claro que la observaba desde la ventana…
Perdon a los que ya nos leian tuvimos q eliminar unos capitulos y volver a republicar para corregir unos dedazos. Sigan leyendo!