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Historia 49665 — capítulo 18

El mes de Noviembre esta acabando para la alegría de Celeste, pues al parecer después del trago amargo entre ella y Florence las cosas habían estado algo tranquilas, aunque sospechaba que aquella bruja planeaba algo, pues varias veces la vio rondando por el séptimo piso, claro que esos recorridos sospechosos podría deberse a las guardias diurnas que Umbridge había reforzado después de sospechas de que los alumnos estaban metidos en asuntos ilícitos, y que todos los profesores sin excepción debían de realizar de acuerdo un estricto orden. Pero de todas maneras Celeste no confiaba en ambas brujas y ya estaba cansada de hacer esfuerzos para realizar sus guardias sin quedarse dormida en el intento.

  • ¡Peeves! - Grito Celeste en el Gran Comedor - ¡Deja a Ron!... Por los cuernos de un dragón tuerto, ha este paso jamás terminaremos…

  • Bueno… si Ron dejara de jugar en vez de hacer lo que debe - puntualizo Hermione

  • No puedo desmentirte - suspiro Celeste y le sonrió a su amiga - Pero es una ventaja que haya aceptado ayudar

Ron aun seguía colgado del techo enrollado con un gran listón dorado que se suponía tenia que adornar uno de los muros y su paciencia ya había desaparecido.

  • Disculpen por interrumpirlas - Ron interrumpió la platica de las chicas en tono sarcástico - ¿Me van a ayudar o no?

  • ¡Oh! - exclamo Celeste avergonzada, apunto su varita rojiza de serbal y conjuro - ¡Relaxo!

Las ataduras de Ron cedieron y el chico bajo despacio al mismo tiempo que el listón se desenrollaba acorde a los movimientos de la varita de Celeste.

Los preparativos de Navidad ya habían comenzado y todos los alumnos, que eran prefectos se encontraban ayudando para finalizar la decoración del colegio. Entre ellos Draco Malfoy, quien no le quitaba la mirada a la bruja y eso a Celeste comenzaba a inquietarle.

"¿Por qué rayos sigue observándome?" - Medito mientras desempacaba algunas esferas de cristal para adornar el enorme árbol que Hagrid había traído del bosque - "¡¿Se habrá enterado de lo que ocurrió en el baile del Ministerio!?...No, no, dudo que Lucius le haya dicho que es un pervertido y mujeriego… aunque Malfoy es Malfoy"

  • ¿Pasa algo? - le susurro Hermione al notarla tan silenciosa - ¿Te sientes bien?

  • ¿Perdón? ¿Qué dijiste Hermi? - la miro Celeste confundida

  • Es que te encuentras muy callada… ¿Te sientes bien? - volvió a repetirle la niña la pregunta

  • Si Hermi - respondió Celeste con una sonrisa - Solo que estaba pensando en otras cosas…

  • Ya veo - suspiro la castaña y trato de cambiar el tema - ¿Pasaras aquí la navidad?

  • Eso creo - Celeste no lucia muy segura de aquello, con la varita elevo una esfera y la coloco hábilmente en el árbol de navidad - Supongo que Umbridge no me dejara marchar… ya sabes, varios alumnos se quedaran y "curiosamente" me ha tocado la guardia nocturna de Noche Buena…

  • Esa bruja es horrorosa - gruño Granger entre dientes - Puso a Hagrid a prueba…

  • Si, eso escuche - se lamento la profesora - Esos decretos han empezado a cansarme… pero Dumbledore nos ha pedido paciencia…

  • ¡Discúlpate por lo que has dicho! - se escucho el grito de Ron y ambas chicas rodaron los ojos, pues todo el día el chico se había estado metiendo en problemas.

Celeste giro para observar que era lo que le ocurría al pelirrojo y frunció el seño al ver que discutía con Malfoy, Ron estaba completamente rojo de la cara y Draco sonreía mordazmente.

  • Sigue colgando las esferas - le dijo la rubia a su amiguita - Yo me encargare de esto antes de que se vuelva mas grande…

La profesora se encamino a paso veloz hacia donde estaban los dos chicos, llegando justo a tiempo antes de que Weasley utilizara su varita.

  • ¡Señores! - Dijo ella con voz firme - ¿A que se debe tanta platica y menos acción?... las cosas tienen que estar terminadas a mas tardar este fin de semana, así que si no desean puntos menos les sugiero que…

  • Veo que Weasley necesita de su niñera personal para defenderse - rió Draco descaradamentey miro a Celeste de arriba hacia abajo - Discúlpeme profesora pero tengo cosas mas importantes que hacer…

  • Usted se queda donde esta - suspiro Celeste y miro a Ron - Weasley, por favor regrese con la señorita Granger

Una vez retirándose el chico pelirrojo la profesora miro a malfoy y le pidió que la acompañara fuera del comedor.

  • ¿Sucede algo señor Malfoy?

  • No

  • De acuerdo - Celeste le sonrió y él la contemplo confundido - Si usted lo dice debe de ser de esa manera, haga el favor de evitar meterse en problemas, dudo que sus padres aprueben este comportamiento

  • ¡Claro! - por fin había comprendido todo - Ahora veo que después del baile usted y mi padre se hicieron buenos amigos…

  • No se de que habla - trato de moderar su voz - Su padre y yo talvez lleguemos a ser socios, eso es todo.

Con pasos largos Draco subió las escaleras no muy convencido, Celeste no sabía como interpretar aquello, cada vez las cosas la enmarañaban mucho más y al girar se encontró frente a frente con su Némesis.

  • Buenos días Celeste

  • Buenos días Clío

Ambas se contemplaron directo a los ojos, sintiendo aquella electricidad recorrerles por el cuerpo.

  • ¿Problemas con Malfoy? - quiso saber de inmediato y se asomo a las escaleras

  • No - respondió la rubia con soltura - Ningún problema, solo me deseaba un buen día

Clío entrecerró los ojos, miro a ambos lados para asegurarse que se encontraban a solas y dio un paso para acercarse más a la otra bruja.

  • ¡Oh! Celeste - la profesora Sprout se acerba por el pasillo - Dumbledore desea que vayas a su despacho en este preciso momento

  • Gracias Pomona - Celeste se sintió más ligera y con una sonrisa se alejo del lugar. Dejando a Rucchi de pie, solo observándola con detenimiento.

  • Severus me comento que tu ya lo sabias - la miro el anciano algo pensativo

  • Si, el me dijo lo de Rucchi

  • Y comprenderás entonces que debemos de ser más precavidos

  • Si Profesor Dumbledore - agacho la mirada insegura - Pero no se si sea buena idea abandonar el colegio antes de lo razonable…

  • Escucha a Albus - interrumpió Minerva - Celeste, es muy evidente que tu estado ira avanzando y será mejor que te mantengas oculta hasta el nacimiento de tu hijo

  • Se que mi situación me impide pensar con claridad - Celeste trato de defenderse - Pero no deseo tener problemas con Umbridge, si me voy en navidad y no regreso comenzara a sospechar que algo pasa - miro con valentía a los presentes - En cambio, si me voy cuando ya se me note mi embarazo no tendrá mas remedio que dejarme ir sin hacer tantas preguntas

  • Es peligroso que Rucchi se entere de su estado - alego Snape son cara de pocos amigos - Todos sabemos de los planes del Señor tenebroso y el saber que ella espera un hijo complicara las cosas… los querrá a ambos

  • Es verdad - asintió McGonagall asustada - Albus no podemos permitirlo, Celeste esta confundida y…

  • ¡Dejen de pensar por mi! - grito exasperada y se puso de pie - Creo que ya soy lo sufriente adulta como para defenderme, he demostrado que soy de fiar, ¡Por Merlín pertenezco a la orden!, no me traten como si estuviera discapacitada mentalmente

Los tres magos se quedaron atónitos ante el reclamo de la chica, pues generalmente Celeste era prudente. Se contemplaron unos a otros y el clima se volvió tenso. La chica se sonrojo al comprender lo que había sucedido y volvió a sentarse con la mirada dirigida a sus pies.

  • Perdón… - balbuceo - No se que me sucede… últimamente he estado algo volátil

  • Por eso debes de salir de aquí - Minerva palmeo a la chica en la espalda - Celeste lo tuyo ya no es algo normal, tus cambios de humor comienzan a ser extraños e inquietantes…

Severus suspiro agotado, era obvio saber la razones que tenia la chica para no marcharse y arriesgarse a que algo peor ocurriera.

"No desea que me quede solo con Rucchi" - contemplo a Dumbledore y después a Celeste - "Nada la hará cambiar de idea".

  • De acuerdo - hablo por fin Albus - Podrás quedarte hasta que llegue el momento de el parto, pero si tu humor sigue empeorando… tendrás que obedecer y retirarte a Londres

  • ¡Gracias! - Grito con alegría volviéndose a poner de pie, giro alrededor del escritorio y abraso al mago -¡Muchas gracias!

Un carraspeo, proveniente de la garganta de Snape, hizo que Celeste soltara a Albus y se sonrojara.

  • ¡Vamos, vamos! - Dumbledore comenzó a reír - Aquí no ha pasado nada, vuelvan a sus cosas que Dolores comenzara a preguntar donde se encuentra cada uno de ustedes

Todos salieron sigilosamente de la oficina del director, Snape rebaso a las dos mujeres no muy contento por la resolución de Dumbledore y ellas lo observaron desaparecer por el largo pasillo.

  • Cuídate Celeste - la miro Minerva - Si existe algo raro, lo que sea, no uses en recurrir a cualquiera de nosotros…

  • Claro que si - sonrió y la abraso cariñosamente - Gracias por preocuparte por mí

  • ¿Qué sucede ahora? - Gruño Snape al llegar a su despacho y encontrarse con Clío - No es un buen momento…

  • Ya lo se - sonrió con simpleza y se acerco a él - Enojado te vez tan… atractivo

  • Basta Rucchi, ahora no estoy para juegos - tomo asiento tras su escritorio y espero a que ella hablara

  • Bien… - tomo asiento imitando a Snape - ¿Reunión con el anciano?

  • No te interesa - respondió él sin prestarle mucha atención -A ti no tengo que darte cuentas de nada.

  • ¡Que genio! - se burlo de él maliciosamente - ¿Tu novia te hizo enojar?

Snape no si inmuto ante el comentario, siguió sacando algunos pergaminos de los cajones y con su varita saco un libro que cayo pesadamente sobre el escritorio.

  • ¡Vamos Severus! - ya algo cansada tomo el libro y le hecho un vistazo - Deja de fingir… se nota a leguas que esa idiota te llama la atención

  • Es de mala educación tomar cosas sin permiso - especulo Snape y ella dejo el libro donde estaba - Y esa idiota, como tu la llamas, me es indiferente…

  • Aunque no lo es para nuestro señor - dijo mordazmente y Severus la miro sin expresión ninguna - Realmente es una tonta, dudo que nos pueda dar problemas

  • ¿Eso crees? - la miro con una ceja alzada y sonrió venenoso - Entones deberías de decirle al Señor Tenebroso que esta perdiendo el tiempo, de seguro tomara en cuenta tu observación -Rucchi frunció el seño y enchueco la boca desdeñosamente - Te sugiero que limites tus opiniones

  • Como digas Snape - puso un delicado énfasis en el apellido del mago y se puso de pie - Por algo eres su "favorito"

  • Y que no se te olvide - Severus agacho la mirada y fingió leer algunas notas - Que tenga un buen día

Snape gruño adolorido, después de la partida de Clío, al sentir como la marca tenebrosa le ardía. Muy pronto su amo pediría informes respecto a lo que ocurría dentro de Hogwarts, tenia que meditar muy bien como expondría las cosas, Voldemort era muy listo, un solo error y terminaría bajo los cimientos de la mansión Malfoy.

"Esta mujer es cada vez mas peligrosa" - regreso el libro a su lugar - "No se rendirá hasta descubrir que sucede entre Celeste y yo".

  • ¿Entonces ella es una Mortífaga? - pregunto harry impresionado

  • Al parecer así es, no solo el Ministerio esta dentro de Hogwarts vigilándonos - dijo Celeste nerviosa - Ahora también Voldemort se ha logrado colar entre los muros…

  • No solo eso - balbuceo el chico de anteojos

  • ¿A que te refieres? - Celeste pregunto confundida y miro a Hermione

  • Harry a tenido sueños raros de nuevo, algo recurrentes - Ron trago algo de saliva al escuchar a la castaña - Y la cicatriz lo sigue molestando

  • ¿Por qué no me lo habías dicho Harry?

  • No quería que esto se hiciera mas grande - el chico agacho la mirada - Tu conoces mis sueños Celeste, son confusos

  • ¿Puedo? - sonrió la profesora y los estudiantes se miraron unos a otros

  • Supongo que aunque te diga que puede ser peligroso lo harás - suspiro él

  • Así es

  • Esta bien Celeste - Harry cerro los ojos y se acomodo en su silla dentro del despacho de la Sanador en la enfermería -Ya me acostumbre a que me invadan…

Celeste tomo con ambas manos la cabeza del chico, respiro profundamente y se concentro, pues cada vez le costaba mas trabajo absorber "almas".