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Historia 49665 — capítulo 17
- ¡Noooo! - grito Celeste muy temprano por la mañana, su corazón estaba desbocado y un sudor frío la invadía por todos lados - ¡Esta maldita blusa no cierra!
La chica cursaba el cuarto mes de embarazo y a pesar de que ya había comenzado a nevar ella siempre se sentía acalorada, su humor cambiaba velozmente para asombro de muchas personas y para el colmo ahora se veía al espejo pensando que pronto se inflaría como un globo.
- Son imaginaciones mías - se dijo muy convencida y tomo otra blusa, pero el resultado fue el mismo, su frustración comenzaba a desbordarse - ¡¿Qué ya nada me queda!?
Celeste no tuvo mas remedio que darse por vencida, abrió uno de los cajones y saco la ropa que había comprado junto con Edward, al parecer ya tendría que usar una talla mas arriba.
Rápidamente bajo hasta el Gran Comedor, donde Snape se encontraba y al sentarse a su lado la chica exclamo un bufido, cosa que el mago ignoro totalmente, pues en las últimas semanas no podía saludarla sin que esta se agarrara llorando omaldiciendo.
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Buenos días - saludo Celeste con una sonrisa a Sinistra y luego giro hacia Snape - Buenos días profesor Snape…
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Buenos días - dijo él indiferente y la miro en espera de su reacción
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¿Qué? - respondió Celeste en voz baja, pero era claro que denotaba molestia
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Nada - Snape alzo ambas cejas y después clavo la mirada en su tasa de café
"Esta mujer esta a punto de estallar" - medito preocupado y con discreción sorbió de la taza aprovechando para mirar a Clío al otro extremo de la mesa pero para su sorpresa ella no se encontraba allí.
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Ya veo - Celeste entrecerró los ojos y Severus fingió no sentirse intimidado por su mirada - Las cosas son bastante obvias…
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¿Disculpe profesora? - Severus tomo algunas galletas sin prestarle mucha atención
Sin decir nada más la chica se puso de pie ante la mirada escrupulosa de varios profesores y bajo los escalones que dividían la mesa principal de las de los alumnos. Cuando paso por la mesa de Gryffindor, sus amiguitos la saludaron pero ella iba tan rabiosa que solo los miro con el ceño fruncido.
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Creo que no esta nada feliz - hablo Ron contemplando a la profesora mientras salía
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De seguro el murciélago de la catacumba la hizo enojar - suspiro Harry sin poder digerir aun la relación de Celeste y Snape
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No sean tontos - dijo Ginny mientras untaba mantequilla a una rebanada de pan tostado - Es normal en su condición… su enojo no es porque alguien en particular la haya hecho enojar
Ambos chicos se miraron incrédulos y negaron con al cabeza pensando que la menor de los Weasley quería tomarles el pelo, la chica suspiro pensando que ellos no tenían remedio.
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¡Oh!, cuanto lo lamento Profesora Nobilis - dijo una estudiante de Ravenclaw al chocar con Celeste fuera del comedor
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No te preocupes Luna - sonrió la bruja, pues aunque quisiera no podía enojarse con aquella estudiante - ¿Cómo ha estado tu padre?
Luna Lovegood era una chiquilla totalmente encantadora, el que casi todos dijeran que estaba loca hacia que Celeste se sintiera identificada con ella, a tal extremo que solía leer el Quisquilloso religiosamente cada vez que salía un nuevo ejemplar. Al igual que a Neville, Celeste la conoció en el Hospital San Mungo, pues varias veces al año su padre hacia fuertes donaciones para sus investigaciones anhelando que algún día con ellas se pudiera salvar a mucha gente.
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Muy bien gracias - respondió esta con su voz melancólica, típica en ella - Le manda muchos saludos y espera que pronto pueda perfeccionar su Poción Regeneradora de Neuronas
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Es muy amable -Celeste suspiro algo agobiada, pues entre tantas distracciones no había podido seguir sus estudios - Me esta costando algo de tiempo, pero espero que pronto pueda perfeccionarla
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Eso suena genial - Luna trato de animarla - Una mente brillante destaca por jamás darse por vencida ante las adversidades
La niña de cabellos muy rubios se despidió de ella y Celeste continúo su camino hasta las mazmorras de Hogwarts, abrió la puerta de su aula y así la dejo.
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¿Por qué rayos hace tanto calor aquí abajo? - se desabotono la túnica hasta la cintura y miro la chimenea, esta estaba apagada - Creo que soy yo la del problema…
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¿Se puede? - una voz femenina llamo a su puerta y antes que Celeste le diera autorización para entrar, Clío entro hasta llegar al escritorio.
"No, pero ya estas aquí" - Celeste la contemplo directo a los ojos y espero hasta que esta dijera que era lo que quería.
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Veo que hoy no amaneciste de buen humor - le sonrió la bruja de cabellos oscuros y Celeste se dirigió hacia las vitrinas de donde saco algunos frascos vacíos - Bueno… veo que estas ocupada, creo que será mejor que venga mas tarde
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Ahora o nunca - dijo Celeste sin voltear a verla y comenzó a dejar varias botellas en cada una de las mesas de trabajo - ¿En que puedo ayudarte Clío?
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Ya que lo mencionas… - la mujer se acerco a Celeste - Necesito un favor…
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Y ese favor seria… - la rubia por fin de digno a voltear a verla. "Si tiene que ver con Severus olvídalo"
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Bueno, lo que pasa es que… no se, creo que tu… - cuando alguien daba tantos rodeos significaba que no era cualquier cosa - En fin… no se si tu y Snape se conozcan mucho, pero… ¿Me podrías decir si él sale con alguien en estos momentos?, ¿Aquí o en el exterior?
"¡Si claro! ahora mismo te lo digo…" - pensó sarcásticamente Celeste y sonrió lo mejor que pudo
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No sabría decirte - dijo Nobilis de inmediato y continúo con lo que estaba haciendo - El Profesor Snape no habla mucho y tiene un mal carácter
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Lo se - contesto Rucchi - Por eso me fascina… ¿No crees que es un encanto?
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No me agradan las personas tan ambiguas - mintió hábilmente la Sanador y miro directo a los ojos a Rucchi sin ni siquiera parpadear - Así que solo me limito a hablar con él respecto a asuntos escolares…
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Ya veo - suspiro la otra chica, pero aun continuaba siguiéndola entre las mesas - Entonces supongo que la respuesta es un "no"
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La respuesta es un "no se" -la corrigió Celeste y camino de nuevo hacia otro anaquel para sacar algunas plantas que mantenía en bolsas selladas - Pero ese no es mi asunto y considero que su vida personal debe de ser tan divertida como ver empollar a un huevo…
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Me agradas mucho, ¿Pero sabes algo?... - Celeste escucho las palabras de Clío y esta se acerco amenazadoramente - No te acerques tanto a él… podrías resultar herida
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¿Qué tratas de decirme con eso? - pregunto Celeste pero esta vez ya no lucia tan calmada
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Tómalo como quieras - en realidad Clío estaba dispuesta a quitar de su camino a quien le estorbara - Con tu permiso, me retiro… tengo muchas cosas que hacer pero primero quiero saludar a Severus
"¡Esa bruja me ha dado un ultimátum!, es una arpía roñosa y…" - Celeste estuvo a punto de gritarle lo que pensaba en ese momento de ella, pero los alumnos ya habían comenzado a llegar
Al finalizar el día ella se quedo pacientemente en su aula calificando algunas pociones curativas, prefería hacerlo en aquel lugar, pues la enfermería estaba repleta de "conejillos de indias" o en palabra más simples, de victimas de Fred y George Weasley, el ambiente era de tal alboroto que posiblemente nunca terminaría de evaluarlas. Hace días que el águila no dormía bien, pues sus pesadillas habían aumentado, los diferentes hechos que había absorbido de otras personas durante toda su vida se aplastaban unas a otras haciendo que siempre despertara con un intenso dolor de cabeza, pero trataba de ignorar el asunto.
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¿Qué sucede? - Snape apareció de improviso haciendo que ella despertara de sus pensamientos - Recibí tu nota de esta tarde… Celeste esto es muy peligroso, lo sabes…
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Lo que creo es que ella lo sabe Severus - hablo Celeste quedamente observándolo con preocupación - Hoy me pidió que me alejara de ti… si no lo sabe por lo menos lo sospecha y no esta tan perdida
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Ya me lo temía - gruño él enfadado y se sentó al otro lado del escritorio -No te preocupes. Rucchi siempre ha sido de esa manera, aun no lo sabe… es obvio que vea en ti a su única rival potencial dentro del colegio.
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No se Severus… - suspiro la chica agobiada y dejo la pluma con la que escribía sobre un pergamino - Ella es diferente, esta…
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Esta loca - dijo él con simpleza con el rostro inexpresivo
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¡No lo digas ni en broma! - a Celeste se le erizo la piel
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¿Quién bromea? Yo no - aclaro Snape - Florence es una persona que se obsesiona enfermizamente por todo lo que desee obtener para ella
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Edward me dijo que le interesaban los hombres de sangre pura y ricos…
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¿Y yo que soy?... ¿Un gato bodeguero? - Gruño algo indignado - ¿Qué crees que hago con todo el dinero que he ganado por años como profesor?… a parte claro esta de las compensaciones que he recibido por parte de el Señor tenebroso por trabajos realizados…
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Severus… - se atrevió la chica a preguntarle algo que nunca antes había hecho - ¿Por qué lo nombras de esa manera?, ¿Por qué creo sospechar que lo admiras a pesar de todo lo malo que ha hecho?
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Por que así es - Severus se encogió de hombros y la observo mientras ella se levantaba para colocar todas las botellas en otra mesita - Él es un gran mago Celeste, ha hecho cosas horribles… pero no por eso le resta magnificencia a su poder…
Snape se quedo instantáneamente callado y la miro mordazmente, Celeste lo miro confundida.
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¡Vaya! - Severus sonrió con burla - ¡Has subido de peso!
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¿¡Insinúas que estoy gorda?¡ - grito la chica al mismo tiempo que se miraba el vientre
"¡Maldita sea!" - Cavilo Snape demasiado tarde - "¡Ya se me había olvidado que esta muy susceptible!"
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No, no, Celeste no estas gorda - trato el mago de remediar su falta de tacto y se acerco a ella - Solo que me ha parecido que tu vientre esta un poco mas abultado
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¡Claro!, has de creer que me veo horrible, si yo sospechaba de eso desde el desayuno - ella estaba completamente exasperada, las emociones las tenia a flor de piel y comenzó a llorar -¿Sabe una cosa Severus Snape?...
"¡Hay no!.."- Severus se preparo para la explosión
- ¡Gracias a usted estoy así! - Celeste giro para no verlo -Ya nada es igual… tengo mucho calor, me canso por todo, no puedo dormir…y ahora usted me insinúa que le soy poco atractiva
"Bien… ya paso del enojo a la tristeza y si no me equivoco sigue…." - Severus alzo ambas cejas sin moverse de su lugar - "Tres… dos… uno"
- ¡Pero que tonta soy! - Celeste se limpio las lagrimas y lo miro con una gran sonrisa - Debes de creer que soy una exagerada…
"La alegría…" - suspiro con una risita socarrona y ahora si avanzo hasta ella
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No eres exagerada… - la beso en la frente - Simplemente tus hormonas están volando… ¿Te tomate la poción que te prepare ayer?
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¿Crees que soy una niña? - ella frunció el ceño y Severus se separo de ella con agilidad antes de que le echara una maldición - ¿Crees que no me puedo tomar una simple poción?
"Y aquí vamos de nuevo" - Definitivamente todo aquello era como volar en escoba, iba de arriba hacia abajo y de repente cuando creías que todo estaba saliendo bien… alguien te tumbaba.
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Celeste cálmate por favor - dijo él tratando que ella bajara la voz - Alguien podría escucharte y venir hasta aquí para saber que esta ocurriendo
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Perdón - lloro la chica y se aventó a sus brazos - Últimamente he andado un poco sensible
"¿Un poco?" - Snape se alegro que Celeste no pudiera ver su sonrisa mientras la abrazaba - "¡Casi me saca los ojos!"
- Eres hermosa Celeste - le acarició el cabello con ternura y entrecerró los ojos malignamente - ¡Aunque estés mas gordita!
Definitivamente Snape no aprendía la lección, sin saber porque había soltado aquel venenoso comentario sin poder evitarlo y Celeste le dio un fuerte pisotón.
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¡Ahhh! - Grito con un gruñido - ¿Por qué hiciste eso?
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Por que eres un tonto -dijo ella victoriosa y camino hacia la puerta, pero Severus le tapo el paso - ¡Déjame ir!
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¿Cómo? - fingió no haberla escuchado bien y la abrazo divertido aunque ella hacia esfuerzos por alejarlo - Y dejarte ir sin acerté pagar por el atrevimiento de lastimarme
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¡No Sev! - suplico ella al ver la cara que había puesto el mago, algo planeaba, algo no muy bueno - No te atrevas… soy una mujer embarazada y no deberías de… ¡ahhhh! - grito horrorizada cuando este saco su varita mientras trataba de aprisionarla aun con la otra mano - ¿¡Que pretendes!?... No Sev, no seas malito, ¡aleja esa cosa de mí!
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¡Orchideous margherita!- lanzo Snape el hechizo y ella antes de escucharlo cerro los ojos
De la varita de Snape salieron incontables margaritas que cayeron delicadamente primero sobre su rizado cabello y después descendieron por su cuerpo hasta caer al suelo. Celeste al sentir el suave contacto abrió los ojos para evaluar la situación y sonrió asombrada.
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¡Oh Sev! - lo miro con dulzura- Son hermosas, son mis…
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Flores favoritas… - sonrió él - No puedo creer que pensaras que te haría una malvada jugarreta
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Bueno… - ella saco la lengua infantilmente - la ultima vez termine empapada ¿Recuerdas?, y debes de aceptar que no eres el hombre mas piadoso del mundo
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Me encanta que seas tan asustadiza - dijo mordazmente y antes que ella pegara un grito iracundo, Severus la callo con un largo beso.