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Historia 49796 — capítulo 6
Se besaron por largo rato, tan solo separándose para respirar, e inmediatamente se unían de nuevo.
Poco a poco, el beso fue pausándose, Rose lo detuvo, lo miró con aprensión, tratando de descubrir el motivo de su beso.
-¿Qué hiciste, Malfoy?
Fue la única pregunta, ¿por qué lo había hecho, por qué la besó? Él abrió varias veces la boca para hablar, pero no encontraba las palabras, y la cerraba.
¡¿Qué carajos te pasa Scorpius?! ¡Respóndele! ¡No te va a matar!
-Te besé Weasley.
-Me besaste - confirmó irónica, echando fuego. ¿Se estaba burlando de ella?- pues dile eso mañana a McGonagall, Malfoy. A ver si así me quitan tu tutoría.
La chica abrió la puerta, pero el de nuevo la detuvo.
-¿Qué quieres ahora? - exclamó Rose con rabia.
-Quiero que te quedes - pidió quedito - no quiero otra tutora, te quiero a ti.
Rose lo miró sorprendida. Abrió la boca para reclamar, pero no pudo.
Él había tomado su mano, haciéndola caminar hasta donde minutos antes, ella le dictaba la lección.
La hizo sentarse en el mismo lugar A su lado.
Él tomó el libro y lo abrió en las piernas de ella.
-Léelo - a pesar de que fue una petición, su voz sonó a orden. Pero ella no protestó, tartamudeó un poco, pero ya entrada en el tema, leyó sin problemas.
Claro, sin contar las veces que se sonrojaba, al sentir la mirada de Scorpius sobre su rostro.
Y él... él procuró prestarle la mayor atención posible a la lectura, no quería hacerla enfadar de nuevo.
-Bien, ahora dime que entendiste, Malfoy.
A diferencia de la vez anterior, Scorpius recitó la lección como si la estuviera leyendo. Rose sonrió orgullosa.
-Que bien. Y dime, si tienes tanta facilidad para captar los temas ¿por qué te ha ido tan mal?
-¿Y tú por qué quieres saberlo todo?
Ella se sonrojó, no se esperaba esa respuesta.
-Bueno... ya debo irme, es bastante tarde... no creí que nos demoraríamos tanto... a-adiós Malfoy.
La chica se levantó y salió del aula.
OoOOoO
Por otro lado, la jovencita Potter llegaba de su ronda de prefectos.
Eso de estar en quinto y tener que patrullar, no resultaba nada divertido.
¡Se supone que empezabas con lo de ser prefecto en sexto! Pero claro, esas ideas tan elocuentes que tenía la profesora McGonagall.
Siempre creyó que sus hermanos exageraban, pero ahora pensaba que eran bastante modestos al respecto.
Sobre todo si con el chico que haces la patrulla es Nott.
No es que le molestara, además de que seguramente era hijo de algún ex-Mortifago, pero eso era lo de menos.
Es que en verdad era detestable el muy Slytherin.
No dejaba de hacer broma acerca de su cabello, de susurrarle cosas como "Zanahorias, zanahorias" mientras triaba uno de los mechones.
Bueno... en realidad eso fue lo último que él le hizo, porque en cuanto se atrevió a jalar su cabello, ella volteó histérica.
-¡¿Quieres dejarme de una vez por todas, en paz?! - gritó haciendo eco en el solitario pasillo. Él la miró sorprendido, esa no se la esperaba, sonrió satisfecho.
-Vamos, no seas amargada Potter, al fin y al cabo tienes un cabello bastante interesante.
Ella lo fulminó con la mirada.
-Ya es tarde, me voy.
Él pelinegro se quedó mirando como la chica se alejaba del pasillo, caminando hasta su sala común.
Él dio media vuelta dirigiéndose a la suya.
-Pequeña Potter, eres una tonta, una tonta demasiado guapa... - sonrió.
Iba de camino a su sala común, cuando se encontró con su mejor amigo.
-¡Hey, Scorp! ¿Terminaste con tu clase?
-Sí... ¿Y esa sonrisa? No me digas que la chica...
-¡¿Cómo crees?! No Ps...- bufó- esa Potter su que es una grosera.
-¿Grosera? ¿Qué le hiciste Theo?
-¿Yo? Nada... - el rubio lo miró con una ceja levantada, perspicaz - De acuerdo, la molesté un par de veces respecto a su cabello.
-Así que... ¿un par de veces?
-Bueno, varias veces... pero no era para que se enojara.
-Claro, tú si que sabes como tratar a una dama.- volteó los ojos sarcástico.
-¿Y es que tu sí, Malfoy?
-¡Por supuesto! Si no, no tendría a todas las jovencitas de Slytherin tras de mí, al igual que mi padre - sonrió altanero - soy El Príncipe de Slytherin. ¿Qué te parece?
-Que la chica Weasley no piensa lo mismo.
-¿La chica Weasley? - Pregunto nervioso -¿cuál chica Weasley?
-Ay no te hagas, sabes perfectamente que estás atontado por Rose Weasley.
-¿De donde sacas semejante locura?
-Compañero, primero... no disimulas para nada cuando la miras *disimuladamente"*en el gran comedor.
-Bueno y a fin de cuentas a ti que te importa si...
-Segundo... - lo interrumpió - siempre cambias de tema o te haces el tonto, cuando hablamos de ella.
-¿Y cuando hablamos de ella?
-Cuando Albus está con nosotros. ¿O lo olvidas?
-Que fastidio hermano, búscate una vida social que no sea husmear en las cosas personales de tu "mejor amigo"
-Claro...
......
Por otro lado, un par de chicas se encontraban, un par de primas se encontraban.
-¿Qué tal Rose? - Saludó la pelirroja.- ¿cómo te fue en tus clases?
-Dudo que peor que a ti en las rondas. Supe que te tocó con Nott.
-Sí... - suspiró tristemente - es un tonto, de verdad, el día que termine casándose con una pelirroja, me voy a reír con ganas.
Susurraron la contraseña una vez estuvieron frente a la dama gorda, y subieron a su habitación compartida.
-¿Y que tal se portó Malfoy? - preguntó Lily con tono de voz emocionada.
Lily era su confidente, la única que sabía de sus sentimientos hacia el Slytherin.
-Bueno... igual ya sabes. Ay Lily... - suspiró.
-¿No pasó nada más? - refunfuñó frustrada.
-Pues... Pero no vallas ha hacer un escándalo, mira que las demás ya están durmiendo.- comentó sentándose en la cama.
-¡De acuerdo, de acuerdo! - Susurró - pero ya dime.
La joven de cabellos cobrizos le contó al pie de la letra todo lo que había pasado, Lily se tapó la boca, ahogando un aullido de emoción.
-¡No puedo creerlo! ¡Te besó!
-¡Shh! ¡Lily! - Susurró - cállate ¿quieres? Sí, sí, me besó ¡Eso no cambia las cosas! ¡El sigue siendo un Malfoy, y yo una Weasley! ¡Sabes que mi padre jamás lo permitirían! Ellos traicionaron al mundo mágico cuando la batalla.
-Pero el señor Malfoy...
-¡Lily! No cuenta que se cambiaran de bando junto antes de que la guerra culminara.
-Pero...
-ADEMÁS, él no siente nada por mí, sólo me utilizó... y yo no soy ningún juguete.
-¿Quién dice que te utilizó? - Rose la fulminó con la mirada - de acuerdo, digamos que te utilizó ¿para qué querría el hacerlo? Tiene a un millón de chicas babeando por él.
-No lo sé... supongo que para hacerme la vida imposible.
-Ash... imaginas cosas.
-Bien, ve ha dormirte de una vez por todas, estoy cansada.