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Historia 49796 — capítulo 5
-...Malfoy... - escuchaba que le llamaban de lejos, pero él en realidad seguía sumido en sus pensamientos.
-Señor Malfoy - nuevamente la voz de la profesora McGonagall, pero él seguía sin atender -¡Joven Malfoy!
Brincó en la silla al escuchar la (en ese momento) aturdidora voz de McGonagall.
-¡Señora! - exclamó asustado, Rose (que se encontraba a su lado) reprimió la risa.
-Le pregunto que si está de acuerdo con lo que acabo de decirles.
-Sí, sí... claro, como no - dijo. Pero en realidad no tenía la menor idea de lo que había dicho.
-Señor Malfoy ¿escuchó usted algo de lo que yo he dicho?
-Pero por su... - pero la mirada de McGonagall, que a Scorpius hizo creer que sabía que estaba mintiendo, lo obligó a decir la verdad - No.
-Escuche, le decía, que la señorita Weasley le ayudará a subir su promedio, recuerde que el año pasado tuvo varios bajones.
No... No podía ser ¿Qué acaso se había imaginado todo esto? Por un segundo, el chico se sintió sucio al haber imaginado esas cosas, aunque no hubieran sido más que cortos besos... tal vez un poco más. Pero se sintió triste... si él se había imaginado aquello, significaba que Rose aún no le daba una respuesta, es decir... el ni siquiera le habría propuesto nada, y pensándolo con claridad... no se veía muy capaz de hacerlo.
-Sí... claro.
-Les he entregado lo horarios, y saben las instrucciones. Así que... pueden marcharse.
Ambos se levantaron del asiento, el aún seguía confundido... le parecía irreal el haberse imaginado todo aquello, levantó la vista mientras la veía caminar varios metros por delante de él... ¿cómo podía verse tan bien? No podía compararla con ninguna chica, y estaba seguro de que aunque lo hiciera, ninguna la superaría.
-Rose... - la llamó, pero ella ya había cruzado a toda prisa el pasillo, y no quedaba rastro de su colorada presencia, suspiró abatido y siguió caminando hasta llegar a su sala común, esquivó a Alexa, y se encerró en su habitación.
Tirado en la cama con los ojos ocultándole la cara, ¿cómo podía ella volverlo así? Sonrió a sabiendas que era ella la única en lograrlo, y en cierta parte le agradaba que fuera así, pero a veces lo odiaba... odiaba sentirse vulnerable ante ella.
OoOOoO
Recostada en su cama se hacía la misma pregunta desde que entró a su sala común ¿Por qué había aceptado la petición de McGonagall? Oh sí... no tenía opción. ¿Qué acaso el destino estaba en su contra?
Suspiró antes de quedarse dormida, al fin y al cabo, mañana sería un duro día
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No comenzaban la clase y ya el profesor de pociones entraba con mal humor.
Era su rutina diaria, al parecer al señor Warrington no le quedaba más que hacer que regañar sin motivo a los estudiantes.
Para todo aquello que estuvo presente en la clase, fue la más aburrida que pudo haber existido, más sin embargo, no parecía serlo para cierta pelirroja que no paraba de tomar apuntes, aunque quizá eso se debía a que no quería enfrentar a lo que le esperaba.
Al salir de clase, pudo distinguir en el cartel de anuncios, la próxima salida a Hogsmade y los entrenamientos de quidditch de las respectivas casas.
De lo último... no sabía si seguiría, sexto año no se veía muy liviano, además de que tenía pocas horas libres gracias a McGonagall y a Malfoy.
Caminó sin ánimos a su siguiente clase, y así pasó el resto del día, de clase en clase, evitando a toda costa el contacto con su primo, o algún otro chico de Slytherin, no era conveniente... sabiendo que él pertenece a esa casa.
Por último entró en la biblioteca, después de todo tendría que ir al aula de al lado para sus clases con Scorpius, y sería mejor ir calmada, y para eso, nada mejor que el olor a libros y una buena lectura.
Pues no fue buena idea, porque el hecho de que el día anterior no le había regalado un buen sueño, tuvo sus consecuencias, se quedó dormida en la biblioteca.
OoOOoO
9:05. Comenzaba a impacientarse ¿Por qué tardaba tanto? Movía ansioso un pie, mientras no apartaba la vista de la puerta.
9:15 ¿Qué se a creído esta Weasley? ¿Qué me iba ha hacer esperar? Bufó, está bien loca si así lo cree. Pensaba el chico, sin embargo, se concedió cinco minutos más, cinco que se convirtieron en quince.
9:30 Se levantó molesto del sofá y abrió la puerta, pero no pudo dar un solo paso, al contrario tuvo que retroceder para que su corazón no le jugara una mala pasada.
Ella iba a entrar justo en el momento que él abría la puerta.
-Lo siento mucho, se que me tarde, Malfoy pero...
-Pero nada Weasley, hace media hora que debiste estar aquí.
La chica la miró avergonzada de si misma, él tenía todo el derecho de quejarse, sin embargo, el tuvo que morderse la lengua ¿cómo había sido capaz? No sabía ni que problemas abría tenido para llegar tarde.
Rose se sentó en el sofá en el que Scorpius segundos atrás había estado.
-¿Qué... qué necesitas que... repasemos, Malfoy...? - preguntó aún abochornada, el joven no había apartado su mirada de las pecas en sus mejillas, camufladas por ese rubor que se había colado en ellas esa noche.
La joven lo miró al no obtener respuesta alguna, el apartó su vista, jugando con sus dedos, nervioso.
-Bueno... entonces, empecemos con runas antiguas.
Scorpius trataba de concentrarse en lo que ella leía, ¡De verdad que lo intentaba! Pero era imposible, creía que su corazón saltaría cada vez que ella se trababa y soltaba una pequeña risa, se controlaba de no hacer nada estúpido al verla fruncir el seño, concentrada.
-¿Entendiste, Malfoy? - le preguntó al final de la primera lección...
-Eh... yo... esto... - balbuceó, ella lo miró enojada.
-¡No estabas prestando atención!Malfoy, me tomo el trabajo de venir, ¡Y tú ni siquiera prestas la mínima atención a lo que te digo!
-¡Llegaste tarde por si no se te olvida! Además no necesito lecciones, y menos las tuyas.- exclamó con rabia, el lo había intentado, ¡había sido su culpa que él no hubiese entendido!
Ella lo miró con rabia, rabia que se reflejó en sus ojos azules que poco a poco fueron iluminados por lágrimas de cólera.
Se sentía humillada ¿De personas como ella? ¿Acaso insinuaba que era inferior a él?
Secó la única gota que se le escapó de los ojos, miro hacia otro lado, entonces comprendió su error.
-Weasley, yo no quise... - habló mientras caminaba hacia ella, quedando justo al frente, pero Rose lo interrumpió.
-No hace falta que lo expliques, Malfoy - susurró con una diminuta vocecita - mañana iremos con McGonagall, le dirás que no me crees apta para este trabajo... - lo miró, y el creyó que no soportaría ver esos ojitos azules, llenos de odio, odio hacia él ´-... y problema resuelto, tú no tendrás que verme más, y yo no sufriré más humillaciones, ya es bastante con que me hallan tenido que poner a mí como tu tutora.
En ese momento, Scorpius sintió como algo se le resquebró dentro de él, en su alma, en su corazón, quería disculparse ¿pero cómo? Si ella no se dejaba.
Ella cerró sus ojitos y se dejó vencer por las lágrimas, no sabía con exactitud a que se debía su llanto, pero posiblemente era por el hecho de lo mucho que le gustaba el chico, y de lo poca cosa que se sentía junto a él.
Un huevo en su estómago le impedía respirar con regularidad, ¿Qué había hecho? ¿Cómo podía ser tan estúpido?
-Weasley, mírame - le pidió, pero ella no obedeció.
¿Para qué? ¿Para seguir siendo humillada?
-Mírame - volvió a pedirle, pero ella no lo haría no flaquearía.
-Vete, ya se acabó la lección.
-No me iré hasta que no abras los ojos y me mires.
Ella suspiró profundo y al abrir los ojos se encargó de que su mirada estuviera cargada de odio, el joven tensó las mandíbulas, como si así fuera a amortiguar el dolor que le causaba su mirada.
-No quise ofenderte... es solo que...
-Es solo que tú eres un sangre pura, y para ti, yo soy solo una vulgar mestiza. Lo entiendo perfectamente, no hay porque disculparse.
-No, estás malinterpretándolo, yo...
-Basta, no quiero oír tus excusas, buenas noche Malfoy.
Sin embargo, antes de que ella saliera, el tomó su brazo y la hizo chocar contra la pared, ella lanzó un quejido que fue apagado por el hielo de sus labios.
Abrió los ojos desmesuradamente, sintiendo como su corazón galopaba con fuerza dentro de sí, y el apretaba sus mejillas contra su rostro, recorriendo su boca como la serpiente que era.
Él sentía su mundo dar un giro completo, todo a su alrededor había desaparecido, eran solo ellos y ese beso, suave, suavecito como brisa de verano, dulce, tan dulce como si ambos hubiesen estado comiendo golosinas segundos antes del inesperado encuentro, su corazón golpeaba su caja torácica como queriendo reventarla, y fue en ese momento que se sintió feliz, otra vez.
¿A que no se esperaban esto? Jajaja quién diría que todo fue una ilusión de nuestro querido Malfoy, y bueno... espero les halla gustado, y si fue así, hundan el botoncito COMENTAR J
Rose-Weasley.