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Historia 49871 — capítulo 1

Bien, yo y mi onda de Alice. Otra idea loca, espero les guste. Saludos y besos.

Disclaimer: Nada me pertenece. Solo las ideas.

MariSeverus.

Veía luces, el sol brillando sobre su cabeza. Sí, estaba en un lugar muy extraño, pero estaba feliz. ¡Como una lombriz! Le gustaba, estaba dispuesto. Quería volver a jugar con ella. Quería volver a tomar el té con ella. Por supuesto, primero debía saber de su paradero. ¡Pero estaba seguro de que tenía la muchosidad que necesitaba! Él era el sombrerero, la amistad los uniría.

Alicia tenía que estar allí, esperándolo. Seguro no se había olvidado de él ni de sus amigos y estaba infeliz, sentada en una larga mesa, esperando poder tomar el té con él. ¿Cómo olvidar a la pequeña Alicia?

Esperaba que hubiese tenido un viaje bueno. Pero no pudo esperar mucho tiempo, por su regreso. Aunque bien, no entendía nada de lo que le rodeaba. No sabía cómo había terminado allí. Solamente se había topado un día, con la salida. Cuando pensaba en el mundo feliz, que estaba por vivir. Al lado de la reina blanca.

Pero nada sería igual, sin la muchosidad de Alicia. Sin la Alicia Alicia. Que ya era toda una Alicia. ¿Ese era a lo mejor, el mundo de las Alicias, que describía el conejo? Si era así, simplemente tenía que encontrar a la Alicia indicada.

Sabía que Alicia estaba allí y no tenía miedo de encontrarla. Tenía a su sombrero bien puesto y su taza de té, bien llena. Las galletas en los bolsillos y una enorme sonrisa de oreja a oreja.

Ninguna Alicia, se le resistiría.

Y caminó por todas partes, estaba perdido. No tenía rumbo ni un mapa que lo señalara. ¿Dónde escondían las Alicias? ¿Dónde las metían? Simplemente hurgó bajo toda roca, bajo todo tronco de árbol.

¿Dónde estaba su Alicia? Quería volver con ella. Ahora iba a descubrir, si había tenido un viaje bueno. Que esperaba seguramente, tuviera. ¿O es que deliraba?

Su taza de té...Mmm, una probadita.

No, estaba bien de azúcar y de sal. ¿Sal en el té? Eso está alrevés. Una linda rima.

  • ¿Alicia? ¿Alicia? No, tú eres muy pequeño para ser Alicia.

¿Dónde estaba ella? Oía risas de niños, caminó con rapidez y pasó entre muchos árboles. Miraba, hacían un juego muy gracioso. Rodaban en un círculo, sosteniéndose las manos.

¿Podía jugar también? Quizá querían algo de té.

  • ¡Muy bien niños! Sigan así. Giren y giren.

Había una joven en el centro, ya era toda altota. ¿Quién era? ¿Sería una Alicia? Caminó con mucho gusto, pasando entre arbustos. ¡Qué rima! Siguió abajo y se detuvo a un lado.

  • Bien, niños...¡Bien! Sigan girando y...¡Gato!

Qué curioso, la rueda se abría y ella salía corriendo, persiguiendo a otro. ¡Que no escape! ¡Decía que no escapara!

Bonito ese juego. ¿Podía mirar?