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Historia 49871 — capítulo 2
Editándose
"¡Gato!"
Conocía a un gato. ¡Sonriente! ¿Estaba metido en el juego? Tenía que averiguarlo.
Bajó corriendo, y miró con atención. Los niños escucharon el ruido y el juego se detuvo. ¿Sería una serpiente? Pues no, era un estrafalario hombre, maquillado y con un enorme sombrero de copa. Corrió como atolondrado y se detuvo en medio del juego. Una imponente casa, se erguía frente a él. Los niños lo miraron con sorpresa.
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Hola...¿Fiesta de té?- dijo y los niños lo miraron- ¿Está por aquí, Sonriente?
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¿Quién es él, maestra?
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Niños, vayan a los salones- dijo la mujer, rubia. De cabello rizado y brillante como el sol. El sombrerero los miró, mientras sacaba una taza de su sombrero y bebía con mucha calma. Alzó uno de sus pies, hacia el frente y dos cubos de azucar, cayeron en su té. Una niña río y él, le saludó con un caluroso gesto.
La mujer se quedó allí parada.
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¿Quién es usted?
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¿Alicia?
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No, ¿Quién es usted?
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¿No eres Alicia? Dijiste que no ibas a olvidarme. ¿Viaje bueno?
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Señor, no sé de quién me habla.
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Alicia, ¿No habrás perdido tu muchosidad...? ¿O sí?
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Señor, acá no hay ninguna Alicia que...
Pero eso no era feliz, no era ¡justo! Ella había dicho que no iba a olvidarle. ¡No podía olvidarle tan pronto! Pero ella no era Alicia, la reconocería en todas partes. Prescindió de ella. ¿Dónde estaba el conejo blanco? Él le ayudaría a encontrar a Alicia. ¿Por qué no la encontraba? Ese mundo era de las Alicias.
¿O quizá, ella estaba perdida y no había podido regresar? Tenía que ayudarle. Tenía que salvarla de las malignas garras de no sabía dónde y devolverla a su mundo de Alicias.