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Dioses y heroes — capítulo 22
Mario se pone en medio de los dos coches, y espera a que sea la hora exacta. Los espectadores se remueven inquietos, algunos hacen apuestas sobre quien se quedara con la Dama de los Mares otros aprovechan para alabar los detalles de los coches de Erik y David. Elena sentada entre varios chicos que hacen apuestas se siente cada vez peor por haber dejado a Erik participar.
Entonces a Mario se le acerca un grupo de chicos que ella reconoce como amigos de David, Mario asiente y se dispone a hablar por un micrófono.
-Elena, creo que tienes que bajar- dice Kevin.
Ella lo mira con cara de pánico, juntos vuelven a bajar hasta donde esta Mario apunto de hablar.
-Para que la carrera sea justa, el premio, es decir nuestra Dama de los Mares, debe prometer que se quedara con el que gane la carrera- expone Mario hablando por el micrófono para que todo el mundo se entere.
Mario se vuelve para mirarla y ella con la cara un poco colorada se acerca al micrófono.
-Prometo quedarme con el que gane la carrera- dice Elena sin atreverse a mirar al publico.
-¿Nos das tu palabra de semidiosa?- pregunta Mario.
-Si- responde Elena con los ojos húmedos.
El público estalla en aplausos y Elena se abraza a Kevin, Mario la mira con compasión. Quedan minutos para que empiece la carrera. Elena decide quedarse abajo, no quiere oír como apuestan en contra de Erik asegurando que el que va a ganar es David. Ella y Kevin se quedan en las escaleras que suben hacia las gradas, Elena no ha visto correr nunca a Erik y no sabe si de verdad es bueno. En cambio a David si que lo ha visto correr, es bueno. Muy bueno, por eso esta tan asustada. Por eso y porque esta segura de que David va a hacer trampas, lo conoce lo suficientemente bien para saberlo.
Mario vuelve a ponerse en medio de los dos coches, esta vez es la definitiva. Empieza a levantar la bandera de color naranja fosforito a la vez mirando su reloj, y entonces baja la bandera. Los dos coches salen disparados hacia delante, Elena los pierde de vista en un momento. Kevin los observa por la gran pantalla que hay enfrente de las gradas, ella prefiere no mirar.
-Tienen que dar tres vueltas a la pista, el que llegue primero gana- explica Kevin.
-Dios, se me va a hacer eterno- dice Elena decidiéndose por fin a mirar la gran pantalla.
Ve el coche de Erik y unos milímetros por delante el de David, pasan la primera vuelta a la vez. En la segunda David queda atrás en una de las curvas, Erik coge ventaja. David le sigue muy de cerca, en las curvas intenta adelantar pero Erik lo bloquea para que no pase. En la segunda vuelta Erik pasa primero, y sigue estando primero. Cuando esta apunto de llegar a la meta David le adelanta y llega primero a la meta.
-¡No!- exclama Elena dando un salto.
-No puede ser- dice Kevin llevándose las manos a la cabeza.
Elena se queda paralizada, ha perdido. Lo han perdido todo, y ella ha prometido quedarse con el que ganara la carrera. Adam y Richy bajan corriendo y se acercan al coche de Erik, el sale del coche y empieza a protestar.
-Vete con el- dice Kevin.
-Pero...- protesta Elena.
-No hay peros Elena, escápate con el- dice Kevin.
Ella le da un beso en la mejilla y corre hacia el coche con el corazón a mil.
-¡Elena!- exclama Erik acogiéndola entre sus brazos.
-ERIK, ERES UN IDIOTA. COMO SE TE OCURRE...- grita Elena furiosa soltándose de el.
Erik pone los ojos en blanco y la hace callar con un beso, ella no puede negarse.
-Ejem, chicos no tenemos tiempo para eso- interrumpe Adam.
-Tenéis que iros los dos juntos- dice Richy.
-No- dice Elena.
-¡¿Qué?!- pregunta Erik con los ojos abiertos de par en par.
-He prometido que me quedaría con el ganador de la carrera y eso es lo que voy a hacer- responde Elena separándose de el.
-Elena, ¿Qué dices?- pregunta Erik.
-Tengo que cumplir mi palabra. Además así aprenderás a no poner lo nuestro en peligro- responde Elena.
Entonces llega David corriendo con un montón de chavales detrás, rodean a Erik, Adam y Richy. Estos se ponen en guardia por si acaso.
-Esta vez he ganado yo- dice David poniéndose al lado de Elena y cogiéndola de la cintura.
Erik pasa de el y mira a Elena fijamente.
-¿Por qué me haces esto?- pregunta Erik.
Ella aparta la mirada al borde del llanto.
-Me alegra saber que empiezas a tener un poco de cabeza- dice Estrella caminado hacia su hija.
-Creedme ella prefiere estar conmigo que con el tonto ese- dice Erik cruzándose de brazos.
-Eso lo decidirá ella- dice David.
Elena cierra los ojos y respira hondo, ¿para que se va a engañar? Ella ama a Erik, pero tiene que aprender a no jugar con ella. Su orgullo le puede.
-No me obliguéis a decirlo, por favor- pide Elena.
-Como quieras- dice David- Pero tu amiguito tiene que dar su palabra de semidiós de que no volverá a acercarse jamás a ti.
Erik sonríe, se acerca a Elena como ella mira al suelo le levanta la cabeza con suavidad.
-¿Eso es lo que tú quieres? ¿Qué de mi palabra de que no volveré a acercarme a ti?- pregunta Erik.
Elena lo mira a los ojos dudando. Si le dice que si, vuelve a perderlo ahora que lo acaba de recuperar. Si dice que no, lo pierde de todas formas porque esta segura de que allí no salen Erik y ella juntos. No se lo permitirán.
-Solo tienes que decírmelo y no volveré a acercarme a ti, nunca jamás- dice Erik.
-Nunca jamás es demasiado tiempo- dice Elena.
-Tu decides si quieres vivirlo conmigo o con el- dice David.
Ella se lo piensa y se muere por decirle que se quiere quedar con el que lo ama con locura pero ha dado su palabra no puede quedar por mentirosa.
-Elena, olvídate de lo que te dice la razón y guíate por el corazón- dice una voz.
Todos se giran para ver quien es, son Ares y Poseidón. Todo el mundo se arrodilla menos Erik y Elena.
-Pero, he dado mi palabra- dice Elena.
-Te arrepentirás toda la vida de haberle alejado de ti- dice Poseidón.
-De todas formas vamos a estar separados, porque de aquí no nos dejan salir- dice Elena.
Ares y Poseidón cruzan una mirada y una sonrisa.
-No podemos meternos en los asuntos de los humanos, pero si podemos buscaros un lugar seguro- dice Ares.
Elena sigue pensando, se le ocurre una idea.
-Os diré la respuesta después de la fiesta- dice Elena.
-Esta bien- dice Mario.
La multitud empieza a desplazarse, al final solo quedan Erik, Elena, Ares y Poseidón.
-Ares, Erik ¿podéis dejarme a solas con mi hija?- pregunta Poseidón.
-Si claro, vamos Erik- responde Ares tirando de su hijo.
Elena no mira a Erik mira al suelo con lágrimas en los ojos.
-¿Por qué de repente quieres ser tan formal?- pregunta Poseidón.
-Porque Erik se cree que soy un premio que se puede apostar- responde Elena.
-Si, el chaval se ha equivocado. Pero ¿y que? Tu lo amas, estas loca por el. Olvídate del maldito orgullo. ¿Qué te crees que David no te apostara a la primera de cambio? Pues si lo hará y cosas peores- dice Poseidón.
Entonces llega Estrella con Estela.
-Elena, la fiesta esta apunto de comenzar. Te necesitamos- dice Estrella.
-Esta bien- dice Elena dejándose llevar por Estela.
Poseidón las sigue pero quedándose más atrás. Se acercan al castillo pero en vez de entrar le dan la vuelta y se dirigen al jardín de detrás, donde esta el río. Allí esta todo precioso, todos los árboles tienen flores de color rosa. Llegan a donde esta toda la gente, cuando llega Poseidón todos se arrodillan. Menos Erik, que esta entre todos los semidioses pero detrás de todos. Ares esta a su lado. Elena decide pasar de Erik, no hablarle.
-Es realmente preciosa- comenta Ares.
-No se como he podido jugármela- dice Erik negando con la cabeza.
-Porque vuestro destino no es estar juntos, uno de los dos tiene que estar por encima del otro- dice Ares.
-No empieces, papá. No pienso hacerle nada que le haga daño- dice Erik.
-No, porque ya lo has hecho- dice Ares.
Erik aprieta los puños, maldiciéndose a si mismo por ser tan soberbio.
-Si, Erik, eso le ha dolido mucho. Ahora pensara que no la quieres- dice Ares.
-¿Cómo va a pensar eso?- pregunta Erik.
-Lo pensara, porque has jugado con ella. Se la has ofrecido a David en bandeja y el la ha cogido- responde Ares.
-Estaba seguro de que conseguiría ganar- dice Erik.
-Ha hecho trampas- dice Ares.
El chico se ríe.
-Lo sabía, será cobarde- dice Erik.
-Ahora tienes que volver a ganártela- dice Ares.
Erik asiente y se dirige hacia donde todos los semidioses están de pie esperando. Esta decidido a hacerle caso a su padre.