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Dioses y heroes — capítulo 24

Sueño de Elena.

Elena tiene 13 años esta sentada en su clase junto a un compañero del que esta enamorada, se llama Cristian. Es un chico muy moreno de ojos pardos, es un color precioso entre el marrón y el verde. Es un chico de esos que no hacen nada de nada en las clases y que se dedica a hacer el payaso, es un chico malo pero Elena esta super enamorada. Además los dos se llevan muy bien, salen por la tarde juntos y se ríen mucho. Toca la sirena y Elena sale junto con Alba, su mejor amiga. Entonces Cristian las alcanza.

-Hola chicas- saluda Cristian.

-Hola- corresponde Elena con una sonrisa.

-¿Vais a venir a vernos esta tarde?- pregunta Cristian.

-Si claro- responde Elena.

-¡Genial! Que lo sepas, Elena, si marco algún gol te lo dedico a ti. Os espero- dice Cristian sonriendo y yéndose detrás de sus amigos.

El es futbolista, juega en el equipo del pueblo, y esa tarde tiene un partido muy importante. Elena y Alba van a verlo cuando pueden. Elena ve ilusionada como Cristian se aleja.

-¡Alba, tenemos que ir!- exclama Elena muy ilusionada.

-Por supuesto, no nos podemos perder como Cristian le pega una paliza a algún jugador porque le ha mirado malamente- dice Alba poniéndose los ojos en blanco.

-Vamos, por favor, hazlo por mi- dice Elena.

Alba suspira.

-Esta bien- accede Alba.

Por la tarde Elena esta nerviosa y feliz, va a ver a Cristian jugar. Alba pasa a buscarla, llegan al campo de fútbol un cuarto de hora antes. Los jugadores están entrenando, Cristian echa miradas a Elena y esta las recibe con una gran sonrisa. El es mayor que ella, tiene 15 años. Pero esta en su misma clase porque a repetido varias veces.

El partido acaba 4 - 1, equipo ganador el de Cristian. El ha marcado 2 de los 4 goles, y ambos se los ha dedicado a Elena. Se ha acercado a ella y le ha lanzado un beso.

Elena esta muy contenta, tanto que en cuanto el se le acerca se tira a sus brazos sin dudarlo.

-¡Has ganado!- exclama Elena.

-¿Acaso lo dudabas?- pregunta Cristian.

-No- responde Elena.

Cristian le sonríe, se quita la camiseta y se la da.

-Te la mereces- dice Cristian.

-Gracias- dice Elena mirando la camisetade color azul oscura con el número 9 en negro.

-Déjamela un momento- dice Cristian sacando un rotulador de la mochila de fútbol.

Ella le da la camiseta. El escribe debajo del numero 9 "Para una persona muy especial y difícil de olvidar"

Cristian se la devuelve.

-Gracias, que bonito- dice Elena.

Cuando Cristian se esta acercando a ella despacio aparece Alba.

-Elena, tenemos que irnos- dice Alba.

-Alba, ¿nos dejas dos segundos a solas?- pregunta Cristian.

-Claro, pero no tardéis- responde Alba.

Mientras Alba se aleja, Elena piensa que es lo que puede querer Cristian de ella como para echar a Alba de allí. Entonces Cristian se le acerca y le da un beso en los labios, Elena se queda impresionada. Es su primer beso.

-Mi regalo- dice Cristian.

Elena le sonríe algo cortada por la situación.

-Mi regalo de despedida- dice Cristian algo más triste.

-¿De despedida? ¿Te vas?- pregunta Elena.

-Si, mi madre va a trabajar en otro banco así que nos cambiamos de ciudad- responde Cristian.

Ella se queda paralizada, no sabe que decirle.

-¿A dónde os vais?- pregunta Elena con voz queda.

-A Huelva- responde Cristian.

Ambos miran hacia el lado opuesto, Elena decide romper el hielo.

-Te echare de menos- dice Elena.

Cristian entre ilusionado y sorprendido la abraza.

-Prométeme que nunca te olvidaras de mí- pide Cristian.

-Nunca me olvidare de ti, te lo prometo- dice Elena.

-Yo tampoco te olvidare- dice Cristian.

Se quedan abrazados hasta que ha a Cristian le da por sacar el tema de que Elena puede escaparse con el, ambos se lo toman a broma.

Alba aparece de nuevo y obliga a Elena a que vuelva a casa con ella. Cuando están caminando rumbo a casa de Elena, Alba le riñe por su locura.

-¡Estas loca! ¡Te ibas a escapar con el!- exclama Alba alterada.

-Alba, déjame. No lo decía enserio- dice Elena.

-Te conozco desde hace tiempo. Eres capaz de irte con el- dice Alba.

Elena sonríe. Al día siguiente Elena se despierta con los gritos de Alba diciéndole algo. Dice que en el salón hay algo de unas flores y no sabe que más.

-¡Mira Elena!- exclama Alba al verlo.

-¿Qué hace eso aquí?- pregunta Elena.

-Pone que es para ti- dice Alba leyendo la parte de delante del sobre.

Ella coge el sobre y lo abre, dentro hay una foto y una pequeña nota. La foto es de ella con Cristian. Detrás pone: "Para una persona especialmente especial e imposible de olvidar" Elena sonríe y se dispone a leer la nota.

Hola Elena:

Bueno, nuestra despedida no fue una despedida en toda regla así que quería decirte esto antes de irme. Me gustas, me has gustado y me gustaras siempre. Siento no poder decirte esto a la cara pero tu amiguita no nos dejaba ja ja =)

Me gustas. No, me encantas. Tus ojos, tu sonrisa, tu forma de ser. Se que el destino nos volverá a unir y que entonces te habrás encontrado a ti misma y sabrás quien eres realmente. No sabes que ganas tengo de que llegue ese día.

Hasta entonces cuida de mi corazón porque tienes un trocito.

Te quiero.

Cristian.

PD: Siempre tuyo, siempre juntos.

Elena esta sonriendo.

Entonces el sueño cambia. De repente esta ella en medio de una carretera por la que pasan muchos coches, delante esta Cristian corriendo. Y entonces le atropella un coche.

-¡NO!- grita Elena.

David aparece corriendo con una espada y se la clava a Cristian.

Fin del sueño de Elena.

Elena se despierta sobresaltada, se incorpora rápidamente e intenta calmarse. Esta en una cama grande, de matrimonio. En un cuarto precioso. La pared es de color blanco con rosas rojas estampadas. Las sabanas son de color rosa.

-¡Vaya!- exclama Elena.

La noche anterior su padre y el padre de Erik les habían dicho a ellos que los iban a llevar a un sitio en el que por fin estarían solos, sin nadie que intentara matarlos. Erik había notado a Ares muy ilusionado con la idea, lo dejo pasar.

-¿Quién es Cristian?- pregunta alguien desde la puerta.

Elena se vuelve asustada, es Erik. Con cara triste y la camiseta quitada.

-¿Por qué lo preguntas?- pregunta Elena extrañada de que el posea esa información.

-Te has llevado 5 minutos gritando "Cristian"- responde Erik con los brazos cruzados.

Ella recuerda entonces su sueño, ha sido verdad hasta la parte de las flores. Lo de los coches, el atropello y el asesinato de David no es verdad.

-Elena, ¿Sabes algo de Cristian?- pregunta Erik acercándose a la cama y sentándose al lado de ella.

Pregunta rara. Se supone que Erik no sabe quien es Cristian sino, ¿Por qué le acaba de preguntar que quien es?

-¿Qué quieres decir?- pregunta Elena.

-Que si sabes algo de algún Cristian- responde Erik.

-Yo...- dice Elena sin saber si decírselo o no.

Erik la mira fijamente esperando una respuesta.

-Si, conocí a uno- dice Elena.

-¿Qué fue de el?- pregunta Erik.

-Se fue a vivir a Huelva por el trabajo de su madre- responde Elena.

-No puede ser- murmura Erik enfadado.

El se levanta de la cama y apoya la espalda contra la pared.

-¿Qué pasa?- pregunta Elena.

-Nada- responde Erik sonriendo forzadamente.

Erik se vuelve a acercar a ella, se tumba junto a ella y la atrae hacia el.

-Por fin nos los quitamos de encima- dice Erik.

-Si- dice Elena.

Tumbados en la cama se abrazan pero ambos piensan en otras cosas. Erik se cuestiona el si debe contárselo a Elena o no, y ella se pregunta donde estará en ese mismo momento Cristian.


Mario, David y Kevin están sentados unos frente a otros.

-Así que su corazón estaba ocupado antes si quiera de que yo llegara a su vida- dice Kevin.

-Si- dice Mario.

-¿Quién te lo ha contado?- pregunta David.

-Ares- responde Mario.

David resopla.

-Con Erik puedo, pero con ese...- dice David.

-Lo raro para mi es que nunca me lo contó- dice Kevin más para si mismo que para los otros dos.

-Ella no sabia quien era el en realidad- dice Mario.

Les invade un silencio incomodo.

-Bueno, y ese chaval ¿Qué pinta en todo esto?- pregunta David.

-Es la media naranja de Elena- responde Mario.

-Ya entiendo. David, ni tu ni Erik sois los chicos adecuados para Elena. Sois completamente opuestos a ella- explica Kevin.

-Estoy empezando a odiar esa frase. ¿No sabes que los polos opuestos se atraen?- pregunta David.

-También pueden repelerse- responde Kevin sonriendo.

Entonces alguien entra corriendo en la habitación.

-Mario, tenemos un pequeño gran problema- dice Anakin respirando con dificultad.

-¿Qué pasa?- pregunta Mario levantándose de un respingo.

-Ven a verlo tu mismo- responde Anakin.

Mario, David, Kevin y Anakin salen corriendo a recibir a ese pequeño gran problema.


Erik y Elena están en la playa, jugando a echarse agua el uno al otro.

Ríen alegremente, Erik se tira encima de Elena.

-Vaya, me has cogido- dice Elena.

Se pierden el uno en la mirada del otro. No saben que pronto todo será diferente.


Un muchacho espera con los brazos cruzados. El primero que se queda con la boca abierta es Mario, los otros no entienden quien es.

-Señor- dice Mario arrodillándose.

El chico mira a los ojos a David, este al darse cuenta de quien es se arrodilla rápidamente. Kevin no se arrodilla aunque comprende quien es.

-Vengo a por algo que me pertenece- dice el chico con voz firme.

-Señor, ella no esta aquí- dice Mario con la mirada puesta en el suelo.

-¿Dónde esta?- pregunta el chico.

-No lo sabemos- responde Mario.

El silencio se apodera de la sala.

-Quiero que hagas todo lo que este en tus miserables manos humanas para encontrarla- dice el chico.

-Si, mi señor- dice Mario.

-Sino os importa me quedare a vivir en este castillo, tengo entendido que a ella le gusta mucho- dice el chico mirando a su alrededor y sonriendo.

-Le encanta- corrige Kevin.


Elena esta sentada en la terraza de la casa. Erik se esta duchando después de la guerra de arena que han tenido, Elena ha ganado pero piensa que Erik la ha dejado. Los días que esta viviendo con el son maravillosos, los mejores días de su vida. No quiere que nada de eso acabe.

-Elena- la llama Erik desde dentro.

-Dime- dice Elena entrando.

Se lo encuentra tirado en el sofá con el teléfono en la mano.

-¿Qué pasa?- pregunta Elena.

-Que nuestras vacaciones tienen un final- responde Erik.

Elena resopla y se tira en el sofá.

-¿Qué es lo que pasa ahora?- pregunta Elena un poco enfadada.

-Digamos que Mario nos ha estado mintiendo toda la vida- responde Erik.

Ella lo mira con la ceja arqueada.

-Nos dijo que éramos los únicos hijos de los dioses más importantes, ¿no? Bien, pues era mentira. Los tres dioses tienen hijos- explica Erik.

-¡¿Cómo?!- pregunta Elena.

-Zeus también tiene un hijo- responde Erik.

Elena se calla asimilando la información.

-Ahora tiene 18 años- añade Erik.

-¡Es mayor que yo!- exclama Elena.

-Si, y se las esta dando de chulito- dice Erik.

-¿Qué quieres decir?- pregunta Elena.

-Que esta en el castillo del campamento mestizo dando ordenes a diestro y siniestro- responde Erik.

El teléfono suena y Erik lo coge rápidamente. Elena se queda pensando en como será el hijo de Zeus. Erik cuelga el teléfono muy enfadado.

-¿Qué pasa?- pregunta Elena acercándose a el.

-Que el condenado hijo de Zeus nos quiere borrar del mapa- responde Erik.

-¿Por qué?- pregunta Elena.

Erik la mira fijamente.

-¿Tu que crees?- pregunta Erik.

Elena agacha la mirada y respira hondo.

-Pero se supone que nadie sabe donde estamos, solo nuestros padres. Y no creo que un semidiós sea capaz de intimidar a un dios- dice Elena.

-Si, pero este semidiós es hijo del señor de todos los dioses. Y tiene muchas influencias entre dioses, semidioses y humanos- dice Erik.

Ella lo mira asustada.

-Pero, tranquila, nos quedan un par de días para disfrutar- dice Erik acercándola a el.

-Pero luego, ¿Qué?- pregunta Elena.

-Tendremos que volver y afrontar el problema- responde Erik.

Erik comienza a besarla. Ella se olvida de todo, se centra en el. Se abrazan como sino se fuesen a ver más. Cuando Erik la tumba en la cama ella se deja. Su madre siempre le ha dicho de pequeña que hay que hacerle frente al miedo, y eso es lo que va a hacer. Además al lado de Erik todo es más fácil.


Mario esta hablando con David.

-Ya he hablado con Erik, dice que dentro de dos días estarán aquí- dice Mario.

-¡Genial! Vamos a tener que aguantar a este dos días más- dice David resoplando.

-Le he dicho a Erik que le diga a Elena que el hijo de Zeus va a por los dos- dice Mario.

-Me parece bien- coincide David.

-Quieres protegerla- dice Mario.

Lo afirma no lo pregunta, David se sorprende de que se halla dado cuenta.

-¿Qué os creíais que lo hacia para fastidiar a Erik? Pues no. Me gusta, la quiero, y es en serio- dice David.

-Pero ya sabes que Elena solo tiene ojos para Erik- dice Mario.

-Si, si que lo se- dice David.


Elena se despierta con la brisa del mar acariciándole la cara. Esta tumbada en la cama tapada con la sabana, la ventana esta abierta y deja pasar una brisa mañanera muy agradable. Ella recuerda la noche pasada y sus mejillas se colorean de rojo, pero a sido bonito. Erik la ha tratado como a una princesa. Elena se incorpora y se pone la camiseta de Erik, que le llega por debajo de la pantorrilla. Se acerca a la terraza se apoya en la barandilla e inspira hondo.

Entonces unos brazos la rodean por detrás.

-¿Qué tal?- pregunta Erik.

-Genial- responde Elena.

Erik sonríe y le da un beso en el cuello.

-Oye, que bien te sienta el gris- dice Erik mirándola de arriba a abajo.

-A ti te queda mejor- dice Elena dándosela la vuelta para mirarlo.

El lleva los pantalones puestos pero va sin camiseta, tiene el pelo revuelto y la sonrisa más bonita que Elena haya podido ver en toda su vida.

-Gracias, Erik. Tu eras el elegido para esto- dice Elena apoyando la cabeza en el hombro de el.

-Me gusta haber sido el primero- dice Erik.

-Quería hacer esto con alguien muy especial, y tú eres lo más especial que hay en este mundo- dice Elena.

Erik le sonríe y la besa suavemente.

Tres horas después Erik esta apoyado solo en el mismo sitio donde estaba antes Elena, en ese momento entra Ares sigilosamente.

-Vaya, vaya- comenta Ares.

Erik no dice nada, ni siquiera aparta la mirada del horizonte.

-¿Qué vas a hacer ahora que se te ha entregado en cuerpo y alma?- pregunta Ares.

-Seguir amándola- responde Erik.

-El se meterá entre vosotros- dice Ares.

-No lo dejare- dice Erik con el rostro contraído en una mueca de odio.

-No puedes hacer nada, el también va a ocupar su lugar en el corazón de Elena- dice Ares.

El chico aprieta los puños.

-¿Dónde esta ella?- pregunta Ares.

-Ha salido- responde Erik.

-Deberías de vigilarla- advierte Ares.

Erik lo mira con odio y se vuelve a mirar el cielo, mientras Ares desaparece de allí.

Elena esta caminando por la playa tranquilamente, pensando en que hacer con el pequeño gran problema que ha surgido. El hijo de Zeus. Se supone que solo estaban ella y Erik. Pero ¿Por qué nunca se lo han contado? ¿Por qué ha decidido salir a la luz ahora? ¿Qué es lo que quiere de ellos? Tantas preguntas y ninguna respuesta. Elena esta segura de que Erik lo sabe todo y no quiere contarle nada, pero no puede obligarlo a hablar.

-Hola Elena- dice una voz a sus espaldas.

-¡Papa!- exclama Elena abrazando a Poseidón.

Se abrazan con cariño.

-¿Qué tal tus vacaciones?- pregunta Poseidón.

-Bien, muy bien. pero en unos días tendremos que volver- responde Elena.

-Lo se. Hija, tienes que tener muchísimo cuidado con ese chico. Es muy peligroso para vosotros dos- advierte Poseidón.

Elena aprieta los labios.

-¿Cuándo se va a acabar esto?- pregunta Elena desolada.

-Pronto. Pero, recuerda, no dudes de Erik en ningún momento- responde Poseidón.

-¿Por qué dices eso?- pregunta Elena.

-Porque el intentara separaros, para poder destruiros mejor. Juntos sois invencibles, pero separados...- responde Poseidón.

-Somos vulnerables- termina Elena.

Poseidón asiente.

-Ahora más que nunca tenéis que estar unidos- dice Poseidón.

-Siempre lo estaremos- dice Elena.

Elena suspira y mira el cielo.

-Hija, vamos a probar una cosa- expone Poseidón.

-¿Qué cosa?- pregunta Elena.

-Tu poder- responde Poseidón.

Poseidón se pone a su lado levanta la mano y cierra los ojos. En unos segundos se crea un remolino de agua muy alto.

-Inténtalo- dice Poseidón abriendo los ojos pero sin retirar la mano.

Elena levanta la mano y cierra los ojos. Al lado de remolino de Poseidón aparece otro, más fino que el de Poseidón.

-¿Qué sientes?- pregunta Poseidón.

-Paz. Y armonía entre el agua y yo, es como si...-responde Elena sin saber que decir.

-Estuviese viva- termina Poseidón.

Ella abre los ojos, sonríe y asiente.

-Es como si fuese una amiga que va a hacer siempre lo que yo diga porque esta ahí para eso- dice Elena.

-Claro, esta ahí para ti. Porque, aparte de mi, eres la única que puede darle forma- explica Poseidón.

Poseidón baja la mano y Elena lo imita, los remolinos desaparecen.

-Hará lo que tú quieras cuando quieras, siempre y cuando estés cerca del agua- dice Poseidón.

-Es maravilloso- dice Elena.

Se miran y se sonríen.

-Tienes más poder del que te imaginas. Pero ese poder necesita una motivación para salir- dice Poseidón pensativo.

-¿Qué quieres decir?- pregunta Elena.

-Nada, nada- responde Poseidón.

Elena entrecierra los ojos.

-Tengo que irme- dice Poseidón.

-Esta bien- dice Elena abrazándole- Adiós, papá.

-Adiós, hija mía- se despide Poseidón dándole un beso en la frente.

Poseidón desaparece dejando a Elena con la duda.