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Dioses y heroes — capítulo 26
Erik escucha el sonido de unas llaves, eso quiere decir que alguien ha ido a verlo. La puerta se abre dejando ver a Ares, a Mario, a Estrella y al chico que Erik reconoce como el hijo de Zeus.
-¿Qué queréis?- pregunta Erik fríamente.
-Comunicarte tu futuro- responde Mario.
Cierran la puerta y todos se ponen frente a el. Erik se incorpora para mirarles a la cara.
-Venga hablad rapidito- apremia Erik.
Ares se adelanta unos pasos y mira a su hijo fijamente.
-Fíjate bien en el aura de este chico, nota su poder- dice Ares.
Erik dubitativo cierra los ojos y se concentra. Si, hay esta, su poder. Pero...no es el poder de un semidiós. Y mucho menos el de el hijo de Zeus. Es un protector, con demasiados poderes pero un protector. Pero si ese no es hijo de Zeus entonces...
-¡Elena!- exclama Erik comprendiéndolo todo de golpe.
-Exactamente- dice Ares asintiendo.
Eso quiere decir que sus propios padres les han tendido una trampa. Pero, ¿para que querría Poseidón poner a Elena en peligro?
-Se lo que estas pensando. Y te puedo asegurar que Elena esta más segura de lo que tu lo estarás en toda tu vida. Esta en el Olimpo rodeada de gente que la quiere y la protege- explica Ares.
-Si, y de dioses locos que solo piensan en tener más poder aun del que ya tienen- protesta Erik.
-Piensa lo que quieras, hijo. Pero ya no la volverás a ver- dice Ares.
A Erik se le parte el corazón de solo pensarlo. No, no puede perderla. No ahora que han pasado todos niveles.
-¡Venga! Princesa, deberías de estar super contenta- dice Estela terminando de maquillar a Elena.
-¿Cómo quieres que este contenta? Erik no esta conmigo- dice Elena triste.
Estela resopla.
-¿Por qué no te olvidas de ese chico? Aquí hay muchos otros y mucho más buenos que el- dice Estela.
-No puedes comparar a Erik con el resto de los semidioses- protesta Elena.
-Puedo compararlo con uno- contraataca Estela- Con el hijo de Zeus.
Elena pone los ojos en blanco.
-¿Qué tenéis todos con el hijo de Zeus? Además no lo he visto en mi vida, ni quiero verlo- dice Elena cruzándose de brazos.
Estela lo da por perdido y la sigue maquillando. Elena tiene puesto un vestido blanco largo con decoraciones de color dorado, el antifaz que llevara ella solo le tapa los ojos y también es de color dorado.
Cuando Estela termina de pintarla, Elena se mira en el espejo y sonríe.
-Ojala me viera ahora...- dice Elena
-¡NO! No quiero que vuelvas a hablar de el hijo de Ares- interrumpe Estela tapándole la boca.
Elena sonríe.
-Quiero que me prometas que esta noche te olvidaras de el y disfrutaras de la fiesta- dice Estela.
-Pero no puedo hacer eso- dice Elena.
-Si que puedes. Lo que no puedes hacer es encerrarte en tu habitación para que el hijo de Ares no se ponga celoso- discute Estela.
Las dos chicas se miran unos minutos.
-Prométemelo- ordena Estela sonriendo.
-Esta bien. Te lo prometo- accede Elena sonriendo también.
Estela la abraza.
-Sabes que lo hago porque es lo mejor para ti- dice Estela.
-Si- dice Elena.
Alguien llama a la puerta.
-Entra- dice Elena consciente de quien es.
Poseidón aparece en el umbral de la puerta.
-Vaya, hija, estas...- dice Poseidón sin saber que palabra usar.
-Preciosa- termina Estela.
-Mucho más que eso- dice Poseidón.
-Gracias, papá- dice Elena dedicándole una sonrisa.
Estela coge la máscara de Elena y se la da.
-Deberías ponértela. Nadie debe verte sin ella esta noche, a no ser que tu así lo desees- dice Poseidón.
-Vale- dice Elena poniéndose la mascara.
Los dos presentes sonríen.
-Te queda genial, princesa- dice Estela.
-Gracias- dice Elena algo sonrojada.
Poseidón la guía hacia fuera de la habitación. Estela se va con cierta alegría. Elena y su padre caminan por un pasillo largo y altísimo.
-Elena, sea lo que sea lo que pase esta noche prométeme que tendrás cuidado- dice Poseidón.
-¿A que te refieres?- pregunta Elena extrañada.
-A nada en concreto, tú prométemelo- responde Poseidón.
-Te lo prometo- dice Elena.
Ambos se paran frente a una gran puerta que esta cerrada.
-Papá...- llama Elena con voz queda.
-Dime- dice Poseidón volviéndose hacia ella.
-Odio ser el centro de atención- admite Elena.
Poseidón sonríe.
-Esta será la última vez que lo hago- dice Poseidón.
-Esta bien. Vamos- dice Elena volviéndose hacia la puerta.
La puerta empieza a abrirse lentamente, dejando ver a un montón de parejas preparadas para empezar a bailar. Poseidón y su hija entran despacio y se ponen en el centro de la pista.
-Espero que no te importe bailar con tu viejo padre- dice Poseidón.
-Que me va a importar. Además no eres tan viejo- dice Elena.
-Físicamente, no. Pero he visto ya muchos inviernos- dice Poseidón.
Elena se carcajea. A su alrededor sentados en sillas están algunos de los dioses, los 10 que quedan. Ya que Ares no esta y Poseidón esta con ella. Y entonces empieza a sonar una música suave y lenta, Poseidón empieza a bailar con Elena. Se balancean de un lado hacia otro rodeados por otras parejas. Tras un ratillo un chico se planta al lado de Poseidón y este se separa de Elena. El chico va vestido de marrón y una mascara negra con dibujos plateados, también lleva una sonrisa que a Elena le suena de algo.
-Vaya, vaya la hija de Poseidón en todo su esplendor- comenta el chico.
-¿Quién eres?- pregunta Elena.
-Me conoces- responde el chico.
Ella se fija más en el. La sonrisa le suena, mira sus ojos de color azul, y su voz...
-Me suenas a un chico que conozco, que se llama Anakin- dice Elena.
-Exactamente- dice el chico con una gran sonrisa.
¡Es Anakin! ¡Que sorpresa!
-¡Anakin! ¿Qué haces tu aquí?- pregunta Elena.
-Quería verte en tu noche de presentación- responde Anakin.
-¡Bha! no es para tanto- dice Elena.
Anakin pone cara de enfado.
-¿Cómo que no es para tanto? Estas realmente preciosa- dice Anakin.
-Siempre me decís eso- dice Elena poniendo los ojos en blanco.
Mientras han estado hablando han seguido bailando, con naturalidad como si lo hiciesen todos los días.
-Pero hoy estas brillante- dice Anakin.
Elena se sonroja un poco.
-Oye, ¿Qué hay de Erik?- pregunta Elena rompiendo la promesa que le ha hecho a Estela.
Anakin se pone serio. No puede decirle la verdad sin traicionar a los dioses, y eso no es recomendable para el.
-Bien, sigue a su rollo como siempre- responde Anakin con una sonrisa intentando suavizar las cosas.
En efecto, Elena sonríe confiada. Durante un rato bailan a la vez que hablan sobre temas banales. Hasta que un chico vestido de negro con la mascara de color plateado aparta con indiferencia a Anakin de Elena, ambos sorprendidos lo miran interrogantes.
-Bueno, Elena, nos vemos después- dice Anakin apartándose de ella.
Elena asiente pero sin mirarlo, se ha quedado embobada con su nueva pareja de baile. El la agarra por la cintura la coge de la mano y le da una vuelta, la agarra por detrás. Elena nota su respiración en el oído, el le rodea la cintura y la gira hacia el. Se miran a los ojos, y entonces las dos piezas encajan. Solamente se dan cuenta los dioses que se miran unos a otros con una gran sonrisa en la cara. "Ha sido como si dos imanes se hayan juntado después de varios años en los que algunas personas los han retenido a la fuerza" piensa Poseidón mirando a su hija.
Una nueva vuelta y se quedan aun más pegados, vuelven a mirase a los ojos y esta vez a Elena se le enciende una lucecita en la cabeza. Pero esta extasiada con ese chico, así que decide dejar la lucecita para otro momento.
Erik piensa a toda velocidad. "Elena, mi Elena, mi pequeña...ella esta en peligro" Bueno, en realidad no, pero esta en peligro de olvidarse de el para siempre y eso no puede permitirlo. Hace rato que su padre, Mario y Estrella se han marchado diciéndole que dentro de poco será trasladado al infierno. Con Hades. El padre de David. Le van a destrozar la vida en pocos minutos, si, es verdad. Pero después ira su venganza; no piensa abandonar el juego sin ni siquiera haber movido ficha.
La música termina. El sigue agarrándola. Su brazo rodea la cintura de ella. Ambos jadean, y siguen mirándose. El azul y el pardo de sus ojos se encuentran de nuevo, no pueden dejar de mirarse.
Entonces el sonríe.
-Elena- dice el chico con una sonrisa.
Ella asiente aun hechizada por su mirada.
-¿Sabes? He oído por ahí tu apodo y no me gusta, La Dama de los Mares; yo prefiero La Princesa del Mar, si, eso suena mejor- explica el muchacho.
-Mucho mejor- añade Elena sonriente.
El chico la agarra de la mano y la conduce a fuera, donde hay un cielo completamente lleno de estrellas. Elena lo mira maravillada.
-Que cielo más bonito- dice Elena.
-Tú eres más bonita- dice el chico.
Elena la mira sonrosada y se encoge de hombros. Entonces el chico se acerca a ella, quien sabe con que intención, Elena lo deja. El le quita la mascara con delicadeza, y sonríe al ver el rostro de la chica.
-Mucho más bonita- añade el corrigiéndose a si mismo.
-Gracias- dice Elena sonriendo tontamente.
El chico le aparta un mechón de pelo de la cara y se gira para mirar el cielo.
-Tú eres como una estrella. Brillas con luz propia- dice el chico con voz seductora.
-No, apenas soy capaz de defenderme yo sola. Dependo siempre de algo o alguien que tiene que protegerme- replica Elena distraída.
El se vuelve a mirarla.
-Tu puedes protegerte sola. Pero hay quienes tienen miedo de que te pueda pasar algo, y no se arriesgan a perderte- explica el chico.
-¿Pero porque? Estoy harta de que controlen mi vida- pregunta Elena.
-Porque eres muy importante en este mundo- dice el chico.
Elena niega con la cabeza.
-Soy simplemente una chica que quiere ser feliz- dice Elena cabizbaja.
-No eres una simple chica. Eres Elena, hija de Poseidón- dice el chico.
Ella bufa.
-Amada y respetada por los seguidores de mi padre- dice Elena.
-Y deseada por muchos semidioses- añade el chico más para si mismo que para ella.
Vuelven a mirarse fijamente. Elena se deja hechizar.
-¿Quién eres?- pregunta Elena.
-Alguien- responde el chico- alguien que te ha estado esperando.
-¿A mi?- pregunta Elena extrañada.
-Si, me prometiste que no me olvidarías- responde el chico.
Elena lo mira extrañada tratando de recordar a ese chico. No, no lo recuerda para nada.
-Olvídalo- dice el chico- ya hablaremos.
El chico le coge el mismo mechón de pelo que antes y juguetea con el.
Entonces alguien llega corriendo y se lanza contra el chico, este se aparta rápidamente.
-¡Kevin! ¿Qué haces aquí?- pregunta Elena sorprendida.
-Desenmascarar a este- responde Kevin furioso.
Elena mira al chico que sigue impasible como si nada ocurriese, ella decide que no quiere saber nada.
-No, Kevin. No quiero saber nada. No me lo cuentes, por favor- pide Elena.
-Pero...- protesta Kevin.
-No, por favor- vuelve a pedir Elena.
Kevin la mira y asiente.
-Le estas traicionando- dice Kevin antes de marcharse por donde ha venido.
Elena se queda afectada, el lo nota perfectamente.
-¿A quien estas traicionando?- pregunta el chico.
-A mi novio- responde Elena con la cabeza gacha.
El chico suelta una carcajada.
-El patético hijo de Ares, ¿no?- pregunta el chico.
Elena levanta la cabeza y lo mira, el aun sigue con la mascara puesta.
-Si- responde Elena con firmeza.
-No te merece, es un necio loco- dice el chico aun riéndose.
-Pero es el único que...- dice Elena.
El chico se queda parado bruscamente.
-¿Qué que, princesa?- pregunta el chico poniéndose repentinamente serio.
-Que nada- responde Elena mirando las estrellas con tristeza.
-No, dímelo- dice el chico.
Ella niega con la cabeza.
-Creo que entiendo lo que quieres decir- dice el chico- es el único al que te has entregado.
"¿Cómo lo ha adivinado?" El la mira fijamente con una pizca de humor.
-¿Me equivoco?- pregunta el chico.
-No- responde Elena sin atreverse a mirarlo.
El vuelve a reírse.
-Bueno al menos fui...- dice el chico cortándose a media frase.
-¿Fuiste que?- pregunta Elena.
-Olvídalo- responde el chico.
-¡Que de cosas tengo que olvidar!- exclama Elena.
-Todo a su tiempo, princesa mía- dice el chico mirándola.
Ella le sonríe sin poder evitarlo. "¡No Elena! ¿Y Erik? ¿Qué pasa con el? le dijiste que lo esperarías, pero no puedo evitarlo me... ¿te que, Elena? Si no lo conoces de nada. Si, ha bailado contigo y lo ha hecho genial y te ha mirado como nunca antes te han mirado nadie pero..."
-¿Por qué siempre me pasa lo mismo?- pregunta Elena más para si misma que para el.
El ríe sabiendo perfectamente a lo que se refiere.
-¡Ah! Estáis aquí- dice una voz a sus espaldas.
Ambos se giran y ven a Poseidón sonreírles.
-Hemos visto salir a Kevin muy enfadado y...- explica Poseidón.
-Todo esta bien- dice el chico.
Poseidón vuelve a sonreír.
-Lo se- dice Poseidón dándose la vuelta y yéndose.
Elena vuelve a mirar las estrellas.
-A si que sales con el hijo de Ares. Tengo entendido que a tu madre no le cae muy bien- dice el chico.
-Lo odia. Buenos, nos odia- dice Elena incluyéndose.
Un breve silencio.
-Y ha sido tu primer chico. Mala elección- dice el chico- El no es tu hombre.
-¿Entonces quien lo es?- pregunta Elena.
-David, puede ser- responde el chico.
Elena se echa a reír.
-No le quiero- dice Elena.
-Bueno, pues Kevin- replica el chico.
-No, aquello ya se acabo- niega Elena.
Ella baja la cabeza, reacción esperada por el, que sonríe ante el movimiento.
-O el hijo de Zeus- añade el chico.
-¡Ni loca!- exclama Elena.
-¿Por qué?- pregunta el chico divertido.
-Por tres razones. Primera, quiere matarnos a Erik y a mí. Segunda, no le conozco de nada y tercera me da miedo- responde Elena.
El se carcajea mientras ella lo mira arqueando una ceja.
-¿Te da miedo? Pero si no lo conoces- dice el chico.
-Quiere matarme, como para no tener miedo- replica Elena.
-No quiere matarte- dice el chico ahora serio.
Elena sonríe y niega con la cabeza. "¿Qué sabrás tú?" se pregunta.
-Al revés creo que quiere conocerte para poder pedirte matrimonio- dice el chico.
-¡Pero si no me conoce!- exclama Elena.
El vuelve a soltar una carcajada.
-Espera, ¿lo dices en serio, no quiere matarme?- pregunta Elena insegura.
-Que yo sepa no. Y créeme se mucho de el- responde el chico.
Elena, al igual que Erik antes, lo comprende todo. Bueno, casi todo. Solo entiende que le han mentido, y el que le ha mentido es Erik. "¡Esta loco! ¡Lo mataran!" Ella se pone derecha, el chico sabe perfectamente lo que quiere hacer.
-Elena, no puedes hacer nada. Mañana lo llevaran al infierno, donde debe estar- explica el chico.
-¡No! Era una trampa...- dice Elena.
Esta llorando, llora mucho.
-No le ocurrirá nada, princesa. Solo va a pasar un tiempecito con Hades, solamente- dice el chico tratando de calmarla.
-No...- consigue decir Elena a duras penas.
Le ha dado un ataque de ansiedad. Se empieza a marear y el chico llega justo a tiempo para que no se caiga. Se miran de nuevo. Elena se nota extraña como si alguien entrase dentro de su cabeza, se va calmando poco a poco. Pero se siente repentinamente cansada. Lo último que ve antes de quedarse dormida son los ojos del chico con el que ha estado toda la noche. Ese color entre el verde y el marrón que tanto le gustan.