Ciudad de cicatrices — capítulo 4
Sonora bofetada, llanto.
Hombre con mano en alto, chica con heridas.
—Por favor...- suplica ella.
—Haberlo pensado antes, querida.
Otra bofetada, una mujer y un niño mirando,
grito adolescente, furia del ejecutor.
—¡Mamá, ayudame!— se gira ella.
La mujer observa el pecado redentor.
Familia adinerada,
salón de estar,
decoración recatada,
sirvientes y demás.
—Por favor.....— gime de dolor.
—¿Y ahora donde queda nuestro honor?
—Me caso si hace falta, soy adulta.
Responde el padre: —Calla, puta.
—¿Quien te corrompió?— pregunta la madre.
—¿Acaso importa?— responde la puberta.
Otra bofetada, la madre se lo da,
honor familiar, eso importa, nada más.
—Mancillas nuestro nombre
metiendote el miembro de cualquiera,
¿Disfrutaste cuando se corrió dentro?
Espero, porque ahora te vas a un convento.
El niño mira impasible,
como si un libro leyera.
Sabe que va a pasar,
sabe que a su hermana no la verá jamás.
—¡No!, ¡Por favor!
¡Padre, madre, puedo abortar!—
Otra bofetada que la habitación hace resonar.
Llanto, la niña sabe que su vida ha acabado como tal.