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Mi ángel — capítulo 1
Suavemente, su rostro acariciaba con un suspirar. Sus manos estaban abiertas, alrededor de su cuerpo. Su cabeza reposaba sobre su hombro, sus labios estaban cerca. Transmitían un aliento, que no esperaba fuera el último.
Por que iba a vivir, tenía que vivir. No veía otra cosa, que una luz. No estaba consciente, no estaba claro.
Ella parecía un ángel. Por que, era ella. Sus largos y rizados cabellos, le acariciaban. Le hacían suspirar, el aroma suave.
¿Pero quién era ella? No sabía, pero su mirada era preciosa. Era sin duda, un ángel caído desde el cielo.
Y no estaba consciente de si vivía o si estaba en el mismísimo cielo. De si tenía salvación o si simplemente era un sueño de sus últimos suspiros.
Pero su corazón no se movía, ella susurraba palabras suaves. Ella sonreía, mientras él solo estaba acostado.
"Creo que veo un ángel, entre mis sábanas"
"Tranquilo. Todo estará bien"
"Dulce voz, rescátame...Por favor"
Sueño o no, ella lo reconfortaba. Lentamente lo dejó caer en la cama, lo miró y con su sonrisa, lo abrazó. Su cuerpo era cálido, sus labios estaban suaves, eran como una almohada en la que sus pensamientos, descansaban lánguidamente.
Era el prisionero de sus pensamientos. El prisionero de las heridas y de los sufrimientos. Pero estaba ella. Ese ángel de la guarda que con sus suaves manos, venía a rescatar lo poco que quedaba de él.
Sus finos cabellos dorados, se sintieron entre sus dedos, mientras ella se separaba de él y sonreía. Mientras lo miraba con un gesto cálido.
"No mueras aún. Hay mucho que ver"
"No tengo nada que perder" Dijo, mirando a la ventana. Desde allí, pretendía saltar.
"Yo me quedaré a tu lado. Te cuidaré. Pero tienes que escucharme"
"Cometí un asesinato. lo maté y no..."
"Estaré a tu lado"
Le permitió regresarlo a la habitación, le contó toda la verdad, le dijo cuánto había llorado, después de lo que había hecho. Pero, no era su culpa, no era su misión. Y su ángel de hermosas alas blancas, estaba allí para salvarlo.
- ¿Draco? ¿Me oyes? ¡Draco!- decía una joven de cabellos castaños, con gravedad. Un cuerpo estaba en el suelo, mientras ella lo sostenía.
- Hola, mi ángel...