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Sangre y clavos — capítulo 13

Lo siguiente que Severus Snape supo, era que Hermione estaba en el hospital, gracias a una herida grave en su costado derecho. Lupin estaba inconsciente, en el suelo y Rose, ella estaba ilesa. Dejó a un lado lo que hacía, para ir a verla.

  • Hermione- suspiró, ella estaba allí, con los ojos cerrados. Rose sollozaba, mientras Albus trataba de calmar su sensación de desasosiego. Al encontrarse con Remus, solo lo sostuvo por las solapas de su camisa y lo dejó golpear con una pared.
  • ¿Qué es lo que has hecho?
  • No lo sé. ¡No lo sé! Solo sé que no supe de mí mismo y pronto, me encontré con las manos llenas de su sangre. Lo soltó, cuando Albus exigió cordura. Ambos se miraron y Severus, se dejó caer en la silla, abatido. Estaban jugando con él. Pero si creían que la dejaría ir, sin antes arrebatársela a los demonios,  estaban bastante equivocados.Ladeó la cabeza hacia Hermione, cuando comenzaba a abrir sus ojos.
  • Severus...
  • Shh... No trates de hablar. Está todo en orden. Tu hija y yo, estamos bien. El resto, está bien- dijo apartándole el cabello del rostro.
  • Estaba muy asustada... Intenté, marcar... Pero... Y guardó silencio, no por que no podía hablar o por que no podía decir algo más. Severus había apartado su respirador y entonces; un beso en sus labios. Algo pequeño, que no acabara con su aire, para subsistir.
  • Tienes que descansar- fue lo que dijo y ella, ladeó la cabeza hacia su hija.
  • ¿Crees que está bien, que ella sepa que salgo con alguien además de su padre?
  • No creo que ella quiera matarme- se convenció él y sonrió suavemente- descansa. La dejó allí. Mientras estaba sentado, miró a Rose que lo contemplaba con una curiosa expresión. Se acercó a ella y se sentó a su lado.
  • Hola- le dijo y le respondieron lo mismo- ¿Cómo te sientes?
  • Bien- dijo, moviendo sus pies- ¿Y mami?
  • Está mejor. Recién está despierta y ahora deberá estar durmiendo. ¿Tú te sientes bien?
  • Usted y mi mamá... ¿Será mi nuevo papá?- le preguntó y Severus inspiró, juntando sus manos sobre su regazo.
  • No lo sé. Pero pienso protegerlas a ambas. A ti y a tu madre.
  • Yo no quiero un nuevo papá. Me asusta- le dijo y él, asintió. Lo podía entender. Además, no estaba pensando en casarse con Hermione.
  • Lo comprendo. Luego de un par de horas, Hermione volvía a estar despierta. Miró a su hija, muy feliz, mientras Severus estaba recargado en la puerta y las miraba.
  • La amas, lo puedo ver en tus ojos- dijo Albus con una sonrisa- morirías de saber que algo ocurrió con ellas.
  • Quizá. Hermione dormía una vez más, cuando Su hija estaba mirándola con un suspiro, llena de miedo. Mientras miraba, se había quedado sola en aquel lugar. Con una inspiración fuerte, permaneció sentada, sin atrever a moverse. Estando allí, sintió un curioso aire a su alrededor. Ladeó la cabeza, nerviosa. Llena de miedo, intentó no mirar a su alrededor.
  • Severus. ¿Qué crees que haya ocurrido conmigo?- dijo Lupin y él, meditó en silencio. Abducción, seguramente.
  • Abducción- le dijo y Lupin, se mostró sorprendido. Antes de poder hablar, escucharon un grito provenir de la habitación de Hermione. Severus fue el primero en entrar. Miró a su alrededor. Rose estaba arrinconada, señalando la cortina a un lado de Hermione. Él caminó, lentamente hacia ella. La corrió violentamente y se encontró con algo que no esperaba. Había una niña de cabellos negros, la podía reconocer, ya la había visto. Lo miró con una sonrisa y simplemente desapareció de aquel lugar. Hermione, despertó jadeando su nombre en una voz muy alta. Severus permaneció sentado a su lado, mientras ella intentaba respirar. Sonrió, mientras el doctor le indicaba que podía marcharse.  Para él solo una cosa estaba clara. El lugar focal del problema, era ese donde estaba. No podía irse aún. Al regresar a casa, la historia fue otra. Severus había decidido llamar a todos los orfanatos conocidos, para reportar a una niña de cabellos negros y ojos grises. En ningún lugar, coincidía con los registros. Lupin, había decidido ir a la morgue. Sin embargo no había encontrado nada parecido en los registros. Y había tenido que violentar las gavetas, bajo su propio puesto.
  • Severus- dijo Hermione, en la cama y él soltó el teléfono- ¿Quién era ella?
  • ¿La niña? Lo ignoro. Quizá sea algún espíritu que persiga a Rose. Aunque no creo en espíritus.
  • ¿Qué quiere con nosotros? ¿Cree que haya poseído al señor Lupin?
  • No lo sé, es probable. Quizá. Tienes que descansar, necesitas reponer energías. No contestó y lo miró, mientras se levantaba de aquel banquillo donde estaba y se sentaba a su lado. Ella lo miró con una sonrisa.
  • Su hija tiene miedo de mí, no quisiera causarle una falsa impresión. 
  • Rose es una buena niña, ella no creería que usted quiere herirnos.
  • No quiere un nuevo padre. Y aunque yo no esperaba ser.  Hermione no le permitió continuar. Había colocado un dedo en sus labios y lo miró alegremente. Con una inspiración débil, se inclinó hacia adelante para levantarse y sus labios se tocaron por unos ínfimos segundos.
  • No sé qué pensar- dijo ella- ya encontré lo que necesitaba y no quiero dejarlo. Así sea por... Hablaré con ella, lo prometo.
  • No tiene por qué prometerme nada- anunció Snape- su hija y su felicidad, están primero.
  • Lo sé- dijo ella con un suspiro- ya lo sé. Ella es mi hija, la única que tengo y que quizá tendré en esta vida.