Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Sangre y clavos · de

Sangre y clavos — capítulo 14

Severus se había dormido en su escritorio. Despertó y se sobó el cuello con una mano. Mientras parpadeaba, notó que Hermione seguía dormida y que él se había dormido sobre una gran cantidad de anotaciones sin sentido que había hecho. Antes de levantarse, notó que el teléfono comenzaba a sonar. Lo tomó a tiempo, antes de que Hermione se despertara. Miró un lugar donde tomar nota. Una mujer había encontrado lo que él buscaba. Solo una niña respondía bajo el mismo aspecto. Eris se llamaba. Miró a su alrededor, en busca de alguna referencia que hubiese leído sobre ella. Ningún accidente, mencionaba a una niña como esa. Inspiró y se levantó, sintiendo sus piernas adoloridas por tanto tiempo de pasar sentado. Suspiró, acercándose a Hermione y cobijándola. Colocó un beso sobre su frente, antes de partir. Al bajar las escaleras, Albus estaba en el salón.

  • Tengo algo- le dijo y el anciano asintió en silencio- es hora de movernos. Severus caminó hacia el auto y miró a su alrededor. Dudaba de dejar a Hermione sola. De todas formas, Albus pidió quedarse y cuidarla. Temía por todos ellos, más que por el mismo demonio que mirara cruces. El camino estaba húmedo por la lluvia y llegar allí, costaba en sobremanera. La neblina se volvía densa de nuevo. Miró a su alrededor, al llegar al orfanato. Con una sonrisa sarcástica, imaginó la vida en un lugar como ese y acervó que él también mataría a alguien solo por vivir allí. Al bajarse, una mujer mayor lo recibió muy deseosa.
  • Cosas extrañas ocurren en este lugar. Su cuarto no ha sido abierto, pero se escuchan ruidos y risas, cada vez que pasamos por allí. También miramos como la puerta tiembla, como si algo quisiera abrirlo.
  • ¿Puede llevarme hasta allí? La mujer asintió con una sonrisa amable y pronto, Severus estuvo caminando entre extraños y largos pasillos de mármol y paredes blancos que parecían sanatorios mentales. Miró a una gran cantidad de niños, en un comedor.
  • Hora del desayuno- dijo la mujer y él, no contestó. Subieron unas desvencijadas escaleras y continuaron por un pasillo lleno de puertas.- Se decidió que esta ala no se usaría, por que los niños le temían a la oscuridad y a los ruidos de esa habitación. Severus se detuvo junto a una larga puerta de madera, con las bisagras casi sueltas. La mujer introdujo sus manos entre sus bolsillos y al sacar la llave, esta se cayó al suelo. Temblorosa, la tomó nuevamente y comenzó a abrir la puerta. Snape simplemente miró lo que posiblemente, tendría al frente. Al entrar no encontró mayor cosa que un crucifijo pegado en la pared, una cama en una esquina y una enorme ventana. Al final, había una silla de ruedas y un espejo a un lado. Caminó, escuchando sus pasos en el vacío suelo. El foco estaba quemado y el clóset abierto, con polillas dentro. 
  • Tárdese lo que necesite. Si me necesita, estaré a unos pocos metros. Severus asintió y se acercó a la ventana. Miró a través de ella. Una de las ayudantes, colgaba la ropa, mientras una niña jugaba en el césped. Al darse la vuelta, notó que estaba solo. Continuó mirando y mientras lo hacía, escuchó un ruidillo. Ladeó la cabeza, pero no había nada que ver. Luego, continuó mirando la ventana, hasta que escuchó una voz a un lado. "Ella solo está jugando" Ladeó la cabeza nuevamente y miró a su alrededor. No había nadie a su lado. Miró el espejo y notó que daba un punto de reflejo, distinto de los normales. Se acercó a él y lo tocó. Estaba frío y no parecía haber nada anormal en el. Con una sonrisa ligera, se preguntó, qué esperaba ver. Mientras miraba, escuchó otro ruido. Golpes de pared. La puerta se había cerrado. Caminó hasta ella y mientras caminaba, chocó con la silla de ruedas. No estaba tan cerca, pero seguramente no había visto bien. Intentó abrirla, pero estaba atorada. Llamó a la mujer, pero ella no escuchaba su llamado. Inspiró y se dio la vuelta. Se quedó sentado en la cama, meditando. Mientras estaba meditando, escuchó pasos junto a la puerta y se levantó para pedir ayuda. Al abrirse la puerta, no había nadie. Miró hacia afuera y la mujer ya no estaba. Se preguntó si estaba jugando con él.
  • Hola, señor Snape- escuchó y se dio la vuelta. Ceñudo, miró a la niña que estaba parada a un medio de la habitación.
  • ¿Eris?