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Encuentros intimos — capítulo 12
Ron tan transparente como el agua, sus manos volvían a estar agitadas, así que envolví con una de las mías su mano derecha para intentar calmarlo
-amor, ¿sabes a donde vamos?-
-A casa cielo, ¿Por qué?-
-Entonces debo decirte que nuestro nuevo hogar se encuentra en Nueva York- volteé mi rostro para ver el suyo y así poder determinar si hablaba con la verdad
-no estoy entendiendo- le dije luego sin quitar mi mirada de su rostro intentando entender lo que decía
-Bueno que ya compre un departamento muy lindo en Nueva York y que esperaba que lo compartieras conmigo- sus mejillas estaban rojas y comenzaba a transpirar nuevamente, aunque tratara disimularlo estaba nervioso
-bueno, no sé qué decirte, me estas tomando fuera de sintonía, creí que regresaríamos a Harvard, aun tengo cosas en la facultad-
-No te preocupes por eso, con una llamada mando a alguien a buscarlas-
-Con eso no me tranquilizas, no habíamos planeado nada aun-
-Lo sé, pero no pensaba poner ni un solo pie nuevamente en ese lugar, lo único que me ataba ahí eras tú, cielo, además podre conocer la casa de tus padres-
-Mis padres no viven juntos y mi madre no te agradaría-
-Eso no lo sabes- no pude pronunciar otra palabra, este viaje había resultado más complicado de lo que imaginaba sin duda alguna todo se había tratado de una trampa, todo se había retardado demasiado
-Ron no puedo mudarme contigo- sus ojos se abrieron como platos e inmediatamente comenzó a transpirar aun mas
-no entiendo ¿estamos terminando? No quise presionarte-
-Ronald no estamos terminando- un gesto de labio afloro desde sus labios que se relajaron
-Entonces no entiendo nada-
-No estoy lista para tomar una decisión así, aunque ya llevamos tiempo juntos no creo poder compartir un departamento contigo, me parece que te estás precipitando-
-Yo no lo creo, desde el primer día que te vi en esa fiesta supe que eras la mujer a la que amaría, sabes algo, no te he pedido matrimonio porque esperaba que pasáramos un par de años viviendo juntos pero si es necesario podría pedírtelo ahora mismo, de ida podemos pararnos en una joyería-
-Pues ni se te ocurra porque sería muy poco romántico y por habérmelo adelantado te diría que no, lo que intento decirte es que no quiero que tomemos una decisión que nos haga arrepentirnos luego-
- Hermione te amo y no me arrepentiría de despertarme cada día viendo tu hermoso rostro, desayunar contigo cada mañana- esto sí que era una trampa, Ginny había tenido razón, inclusive Charlotte lo había advertido, Ron había planeado este viaje para enseriarse completamente conmigo y yo no tenía manera de escaparme o tal vez no quería escaparme, que pasaría si estuviese dudando del hombre que estaba destinado para mi, que sucedería si lo dejo ir, ahora me daba cuenta de que me estaba convenciendo a mi misma y que sin duda alguna me mudaría con Ron pero no sería en este preciso momento
-lo siento Ron, no quiero que terminemos pero no puedo mudarme contigo, no quiero hacerte eso-
-Si eso es lo que deseas lo acepto pero no intentes culparme yo estoy seguro de lo que quiero y eso es mudarme contigo-
- ¿crees poder seguir conmigo después de esto?-
-Sin duda alguna, te amo y aunque no vivamos juntos seguiremos siendo novios, si me decepciona un poco pero puedo soportarlo si estas a mi lado-
-Entonces podrá soportarlo porque no podrás librarte aun de esta loquita que te conseguiste, además quiero prometerte algo-
- ¿Qué será?-
-Pues que en seis meses me mudare contigo, si compartiendo el entorno laboral no logramos odiarnos te prometo que me mudare contigo, creo que es tiempo suficiente-
-Eso me alegra mucho, además no puedes odiarme porque yo seré tu jefe así que deberás mantenerme contento- una amplia sonrisa dibujaba su rostro, tome sus mejilla con mis dos manos y le di un pequeño beso en los labios, una vez más Ron me demostraba la clase de hombre que era si hubiese estado yo en su lugar me hubiera lanzado por la puerta aun con el coche en marcha, ahora debía recapacitar toda la situación iba camino a Nueva York, no tenia departamento todavía lo cual no era tan importante tomando en cuenta que allí se encontraba mi madre, no sabía cómo lidiar con el hecho de que todo mi entorno social estaría ligado directamente a Ron, ahorita acaba de librarme de un mínimo embrollo comparado a lo que se me avecinaba de lo que no tenia duda es de que dirigía a casa, mi nueva pero vieja casa.
De qué servía haber ocultado parte de mi identidad si regresaría al único lugar donde se podía revelar, mi familia, mis conocidos, mi mundo, estaba claro lo mucho que extrañaba las largas noches del invierno citadino, los paseos alrededor del Central Park, las tiendas y esa sensación que solo este ambiente puede dar
-nos quedaremos en el Palace mientras tanto amor- me dijo Ron al estacionar en el lujosos hotel a unas cuantas cuadras de la casa de mi madre, todo el lujo al que me habían acostumbrado en mi infancia reaparecía, los hermosos y decorados muros de la recepción del hotel me llenaba de recuerdos, aquí era donde pasábamos el tiempo de remodelación o separación de mi madre, ya estando en la habitación Ronald debía ausentarse ya era hora de que retomara de nuevo su deber como Director de las industrias Malfoy, me duche y cambie para estar acorde al lugar en donde me encontraba, ya no sentía ese calor abrazador tostarme la piel, ya estando lista ( )
Me dirigí en dirección a la casa de mi madre ya era hora de que yo fuera quien la visitara, caminar por las calles de la ciudad me llenaban de aun mas recuerdos, no pude evitar entrar a un par de tiendas que conseguí en el camino, me sentía nuevamente en el hogar, estaba entrando en mi territorio, me regale una taza de té en el café que daba vuelta al parque, extrañaba eso que no se sentía en mas ningún lado, podía ver todas las personas caminando a mi lado, los coches andando, este era el único lugar de la gran manzana en el que el trafico no era pesado, una cuadra se encontraba mi casa, retome mi marcha en dirección hacia ella, a medida que caminaba más natural me sentía, este era el lugar en donde quería hacer mi vida, ahora entendía lo que significaba mi ausencia, simplemente fue un descanso un ataque de rebeldía que necesitaba para darme cuenta de todo
-¡No puede ser! ¡¿Eres tú, Hermione?!-
-Si Melissa ¿como estas?- Melissa era una ex compañera de preparatoria su familia también era una de las más pudientes de Nueva York
- ¿Cuándo volviste?-
-Recién estoy llegando-
-No puedo creerlo, vamos a tomarnos algo, acompáñame-
-No puedo lo siento, quede en verme con mi madre-
- ¿en dónde te estás quedando?-
-En el Palace-
-Prométeme que nos veremos-
-Seguro lo haremos- me despedí rápidamente, aunque mi madre no sabía que había llegado no quería tomarme nada con Melissa, ella era una mujer envidiosa o por lo menos lo era en la preparatoria, totalmente desubicada y al juzgar por su tono de voz y manera de caminar y gesticular aun lo era, aunque no me gusta criticar a las personas me agrada que este gorda ahora si no tenia vuelta atrás, en menos de media hora todas mis antiguas amistades sabrían de mi llegada, cada club social comenzarían a mandar las invitaciones para así intentar ganarse el favor de mi padre y el de mi madre, ahora estaba decretado mi regreso.
Ya estaba en la entrada de la casa de mi madre, por fuera seguía teniendo el mismo porte pero por dentro debía estar totalmente cambiada, aun conservaba en el jardín frontal las rosas y los geranios que eran el orgullo de mi madre, ellos era lo único por lo que ella sería capaz de ensuciarse las manos con lodo, toque el timbre y espere a que abrieran
-Señorita Hermione no la esperábamos- dijo Ely la pequeña ama de llaves, desde que recordaba ella había estado trabajando en la casa, al poner un pie adentro me di cuenta de la magnitud de los cambios, la casa estaba completamente irreconocible, siempre había estado acostumbrada a las remodelaciones pero ahora era extremo, la casa era otra
-¡hija ¿Cómo estás?! No sabes cuánto me alegra que hayas venido- me dijo mi madre abrazándome fuertemente, a pesar de todos sus defectos nos amaba demasiado, tanto a mí como a Charlotte
-hola mamá, también me agrada verte- le dije con el mismo entusiasmo
- ¿en donde están tus maletas?-
-Están en el hotel-
-Si no quieres matarme de un infarto dime que te estás quedando en el Palace-
-Así es, allí me estoy quedando-
-Aunque debías quedarte aquí conmigo-
-La casa esta hermosa mamá- y era cierto, todo estaba perfectamente decorado, cada mueble y adorno hacia juego perfectamente con el otro
-Gracias, trabajaron en ella ocho o nueve diseñadores europeos, quedo fabulosa-
-Mamá me vengo a vivir a la ciudad- tardo un minuto en reaccionar, tal vez no debí habérselo dicho tan rápidamente pero no podía aguantarlo más, debía decírselo y salir de eso de una buena vez
-Pues me encanta la idea, entonces tenemos mucho que hacer, Ely tráenos un té-
-A que te refieres con mucho que hacer-
-Hija debemos hacer una fiesta para anunciar tu regreso-
-Mamá e eso quería hablarte, no quiero fiestas, no voy a presentarme nuevamente a la sociedad, de hecho quería decirte que empezare a trabajar en la compañía de Ron-
-Ah, veo que no le has dicho toda la verdad a ese muchacho, ¿Cómo harás cuando comience a tener reuniones? Tú más que nadie sabes que el éxito de los negocios en esta ciudad se basa en la vida social y a ti todos te conocen, no podrás ocultar todo por mucho tiempo-
-Ya veré como resolverlo en el momento, por ahora quiero mantenerme bajo perfil, por favor-
-Bueno todo sea por mi hija, lo único que te digo es que te voy a quitar algunas tarjetas de crédito-
- ¿Por qué?-
-Porque llevas cinco años comportándote como clase media pero gastas como millonaria, vi las facturas del mes pasado y solo en tres vestidos te gastaste una fortuna- dijo mientras reía
-mamá esa es mi debilidad y lo sabes-
-Tranquila hija, no te voy a quitar nada, de hecho gastas poco comparado a lo que yo gastaba a tu edad…pero ahora quiero que me cuentes sobre ese viaje a la casa de tus suegros- comencé a contrale todo, mi madre era una persona muy especial, sin duda alguna no era una madre normal ya que demostraba su cariño con dinero en vez de un te quiero, pero así la habían criado y esa era la forma que conocía, sus esposos la premiaban de la misma manera así que ya seria perder el tiempo intentar cambiarla, y yo no quería hacerlo la quería tal cual era, no me la imaginaba de una manera diferente, le conté claro exceptuando lo sucedido con Draco, ella siempre que quería sabia comprenderme pero tenía sus límites así pase mi tarde antes de que mi teléfono sonara.