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Encuentros intimos — capítulo 11
Sus cálidas manos sosteniéndome me hacían perder la voluntad de detenerlo, sus labios que me estaban dejando sin aliento no se separaban de los míos por miedo a no tenerlos de nuevo, luego de unir todas mis fuerza y recordar todo este tiempo con Ron, logre separarme de él, definitivamente no podía hacerle eso a mi novio, sin decir palabra alguna me separe y subí corriendo las escaleras, justo antes de salir de la cocina nuestras miradas volvieron a cruzarse sus ojos expresaban deseo y desesperación mientras mi cuerpo me decía que si y mi mente me ordenaba que no y en este momento es a mi mente a quien le debo sumisión, ya estando en mi habitación cerré la puerta con llave por miedo a que viniera, no tanto por lo que él podría hacerme sino por lo que yo quería hacerle, un golpeteo en la puerta me alarmo
-¿Quién es?- pregunte deseando que no se tratara de Draco
-soy yo amor ¿Por qué trancas con seguro?- dijo Ron al otro lado de la puerta corrí rápidamente a abrirle y abalanzarme en sus brazos
-hazme tuya- le pedí apenas rozaron nuestros labios, necesitaba demostrarme a mi misma que todo era una confusión y que sin duda alguna amaba a mi novio, sus labios respondieron a mi solicitud dándome ese beso al que ya estaba acostumbrada, ese beso que por todo este tiempo me complació, tenía en mis brazos al hombre que siempre me ayudo, con el que siempre he podido contar, el hombre a quien sin duda alguna le debía mi amor, nuestros cuerpos se dejaron llevar en un mar de emociones, tanto Ron como yo nos debíamos esta noche y nuestros cuerpos se estaban cobrando con intereses, sus labios recorrían cada centímetro de mi anatomía mientras cada partícula lo solicitaba, ya estando en la cama desnudos, todo fue más sencillo pero igual de intenso, Ron era un hombre muy corriente pero a la vez apasionado, su manera de amar era diferente a la de otros hombres, él no buscaba tanto lo sexual sino mas lo sentimental, claro le interesaba pero no en la misma intensidad que a los demás, a él le bastaba con apoyarme y estar ahí cuando lo necesitara y entonces yo lo recompensaba cada noche a la hora de irnos a la cama, sin duda alguna era un amante y un hombre excepcional, el hombre por el que cualquier mujer daría la vida y yo no era la excepción de la regla, me quede dormida envuelta en sus brazos, esta vez no fue el calor quien me despertó sino la alarma del despertador
-es hora de despertarnos dormilón- le susurre a Ron quien me respondió con un pequeño beso luego de estirarse, me corrí hacia un lado de la cama para me levantarme, Ronald se dirigió directo al baño mientras yo me colocaba una bata y terminaba de arreglar las cosas para el regreso a casa, al salir Ron ya listo me dedique a arreglarme, tarde un poco en la duche evitando salir y encontrarme con ese calor abrazador ¡como amo Nueva York! Pensé en ese momento, al salir de la ducha ya Ron había terminado de empacar incluso había bajado las maletas que estaban listas, solo quedaba la mia en la habitación, la cerré y baje al ya estar lista ( ) Ronald me esperaba junto a Lucius y Narcissa en la puerta de la casa
- ¿ya esta lista la maleta?-
-Ya está listo cielo- en ese preciso momento Draco y Harry estaban entrando al living, Ron me dio un pequeño beso y subió corriendo las escaleras
¡Wow! Cuñadita cada día me sorprendes mas, si dejas a mi hermano algún día avísame- dijo Harry riéndose
-cuenta con eso Harry- logre ver como Draco le lanzaba una mirada de poco amigos a Harry, sin duda alguna una mirada de celos
-Estas muy linda Mione - dijo el Señor Lucius
-Muchas gracias- dije al instante en que Ron bajo con el equipaje en mano, justo antes de salir Narcissa y Lucius lo llamaron a un lado dejándonos a Harry, Draco y a mi solos, para mi mala fortuna Harry recibió una llamada y se alejo de nosotros
-estas muy hermosa-
-Gracias Draco, tu también estas bien-
-Sobre lo de anoche….-
-No tienes nada que decir, no creo que sea el momento de discutirlo, ni siquiera sé si hay algo que discutir-
-Necesito hablarte por favor- Draco ya se estaba acercando cada vez a mí, haciéndome perder la concentración pero Harry entro en el momento preciso, todos se despidieron de nosotros en la entrada hasta que Ron puso el coche en marcha.