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Encuentros intimos — capítulo 10
Allí estaba con Draco a pocos centímetros de mi, sin saber porque las manos comenzaron a temblarme, miento claro que sabia él porque pero no quería admitirlo, tenerlo así de cerca me ponía sumamente nerviosa, pequeños relámpagos del sueño anterior me venían a la mente y sin pensarlo ya deseaba probar sus labios, se levanto de la mesa en dirección al refrigerador
- ¿quieres helado?- me pregunto
-si, por favor-
- ¿de qué sabor?-
-Solo me gusta el mantecado-
- ¿Por qué?-
-No lo sé, solo me gusta ese- Draco sirvió helado para los dos, pero complico todo al hacerlo
-entonces comeremos solo mantecado- dijo al poner solo un envase en la mesa, si solo sirvió un postre y esperaba que lo compartiéramos, no se que tramaba o que pretendía hacer, pero lo que fuera estaba haciendo que me confundiera - ¿A dónde vas?- me pregunto al ver que me levantaba de la silla
-te falto una cucharilla-
-No hace falta- tomo la pequeña cucharilla de postres entre sus grandes dedos y la dirigió hacia mis labios, fue un movimiento tan limpio y seductor que no pude resistirme, así pasamos los próximos diez minutos el se encargaba de darnos a ambos el postre - ¿Cuál es tu comida preferida Hermione?-
-Creo que no tengo ninguna, pero me encanta la comida cantonesa-
-Es muy buena, me gusta bastante, tal vez un día podremos ir a un restaurante cantones-
-Claro que podremos-
-Veo que te gusta mucho la coca cola dietética- le dije al notar que ya se había tomado dos latas
-Sí, es mi bebida favorita-
-A mí también me gusta, pero prefiero los batidos naturales-
- ¿Alguno en especial?-
-Sí, el de fresa-
-Dime ¿Por qué me estuviste evitando esta mañana?-
-Draco, ya te dije que no te pienso responder hasta que me respondas mi pregunta-
- ¿vas a seguir con eso?
-Claro-
-Podrías repetirme la pregunta- me dijo haciéndose en desentendido
- ¿Por qué te desagrado?
-No puedo responderte eso simplemente si me agradas- me levante de la silla molesta al ver que no había hecho más que tomarme el pelo, pero me detuvo de nuevo sosteniendo mi mano con la suya
-espera-
- ¿me vas a responder?-
-Solo si prometes que te quedas-
-Lo prometo- para cuando dije esto ya se encontraba de pie arrinconándome contra uno de los estantes, se acerco tanto que su pecho rozaba el mío, sus dos manos tomaban las mías a la altura de mis caderas
-te odie porque nunca desee tanto a una mujer que no puedo tener- me dejo fría ante su respuesta, ahora veo lo que me quiso dar a entender Ginny no se trataba de mi comportamiento sino del de él, y claro las señales estaban ahí, es por eso que tan repentinamente me odiaba, claro para el existía una barrera muy grande, su hermano, Ron estaba de por medio ¿Cómo no vi todo esto? -siempre tuve todas las mujeres que quise cuando yo lo disponía pero contigo es diferente…eres la novia de mi hermano- las últimas palabras provocaron un rugido en su pecho, salieron con dificultad de su garganta, como si se tratara de algo difícil de tragar o en este caso asimilar, sus labios estaban sobre mi cabello, sentía como le olía, hasta que perdí la razón del momento cuando sentí sus labios tocar mi mejilla
-Draco, ya basta- dije casi en un susurro ininteligible, sus labios fueron moviéndose lentamente alrededor de mi rostro hasta llegar a mi cuello, rodio mi cuello con una de sus manos para tener un mejor agarre y en ese preciso momento me beso, fue un beso dulce, tierno y lento, mientras su mano dirigía mi cuello la otra aferraba mi cintura contra su cuerpo, no había exagerado en mi sueño, sus besos eran deliciosos, pero definitivamente prohibidos -Draco ya basta- le dije en el momento en que desvió su boca hasta mi cuello para dejarme respirar
-lo sé, lo sé, solo regálame un beso más- y sin esperar mi respuesta me dio otro un beso un poco más apasionado esos que sirven de despedida, o que por lo menos se utilizan en esos momentos.