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Encuentros intimos — capítulo 7

Baje las escaleras mas dormida que despierta, después de que Ron me despertó no pude pegar un ojo en lo que resto de noche, la mañana era calurosa y soleada, aun bajo la protección de los altos y anchos techos de la mansión se podía sentir el calor abrazador, Narcissa ya se encontraba en la cocina, otro comportamiento ejemplar, como toda una ama de casa preparaba el desayuno sin ayuda alguna, no tenia recuerdo alguno de de mi madre atravesando la entrada de su lujosa y sofisticada cocina, Narcissa me recibió con una gran sonrisa al percatarse de mi presencia

  • Falta poco para el desayuno hija- examine toda la cocina y note que había logrado preparar todo un banquete y su rostro o cuerpo no expresaba cansancio o desagrado, todo lo contraria parecía agradarle

  • ¿todo lo ha preparado usted?- afloro una sonrisa en su rostro

-si- respondió orgullosa y debía estarlo yo quedo agotada con un simple sándwich  -Es lo que se aprende luego de criar cuatro varones-

-tiene razón, yo no me creo capaz de resistirlo-

-créeme hija podrás hacerlo, además la familias de hoy no tiene tantos chicos-

-si eso es cierto ¿en qué puedo ayudarla?-

-bueno ya todo está listo, pero puedes ayudar con la mesa ¿te parece?-

-claro, sería un honor colaborar- le respondí y con toda disposición tome la vajilla que me indico, mientras acomodaba todo no pude evitar pensar e intentar analizar el sueño que tuve la noche anterior ¿De qué se trataba? Estaba clara en que Draco es atractivo pero de allí a soñar con él es mucho sin contar que es el hermano de mi novio, estaba inmersa en mis pensamientos tratando de recordar una cátedra de la universidad o un libro que me hubiera leído que describiera mi actitud, pero no podía recordar nada.

Abrí la puerta que separa el comedor de la cocina un poco distraída cuando por accidente choque con alguien, logre escuchar rugir su pecho ante el impacto

-lo siento no…- al subir la mirada me encontré con la suya, Draco estaba parado a muy pocos centímetros de mi, podía sentir su respiración chocar contra mi frente, su mirada era igual de intensa y penetrante que en el sueño, lo reflejos de Draco actuaron inmediatamente para sostener en el aire los objetos que traía en mis manos -lo siento- dije mientras continuaba mi camino rápidamente en dirección a Narcissa, evadiéndolo directamente

-hija ¿Qué sucede? Estas colorada ¿te sientes bien?-

-Si estoy bien- le respondí mientras me llevaba un vaso de agua entero a la garganta

  • ¿me das un poco?- me pregunto Draco acercándose a mí con los ojos sigilosos, como si estuviera queriendo comprobar algo, como si supiera algo

-Claro- le serví rápidamente para evitar que mis manos revelaran el estado de mis nervios -voy a buscar a Ronald- dije ya cuando estaba saliendo de la cocina, me recosté de una pared para intentar retomar el aliento y el control de mi cuerpo que estaba echo un mar de nervios

-hola amor- dijo Ron mientras bajaba las escaleras

-hola cielo- le respondí con una sonrisa

  • ¿estás bien? estas sonrojada- de nuevo la misma pregunta

-si estoy bien, solo tengo calor-

-A bueno, vamos a comer- me dijo mientras tomaba mi mano

-Debo ir a buscar a Harry- le dije intentando evitar entrar a la misma habitación en donde se encontraba Draco

-tranquila cuñadita aquí estoy- dijo él incorporándose a la conversación, ¡magnifico! ¿Por qué no aparece un ataque de pánico cuando lo necesito?

Ya sin poder dar una excusa más me dirigí junto a Ronald y Harry al comedor, Draco se sentó al frente mío, no me atreví a cruzar mi mirada con la de él en ningún momento, todos estaban muy animados, el señor Lucius había salido temprano así que solo éramos nosotros cinco, todos comían excepto Draco y yo, yo por razones obvias pero no sabía porque Draco no lo hacía, podía sentir su mirada clavada sobre mi pero no me atrevía a verificarlo

-bueno estuvo todo delicioso, fue un placer compartir con ustedes…Ronald voy a cambiarme- dije mientras me levantaba de la mesa, necesitaba salir de esa habitación lo antes posible, antes de ser yo la que necesitara un psicólogo

  • Herm espera el postre- al escuchar su voz quede helada, mis músculos no respondían

-tranquilo no tengo apetito, pero gracias Draco-

-Insisto, los postres de mi madre son divinos-

-Es cierto amor- lo apoyo Ron

-Seguro que lo son, pero podre probarlos en otro momento-

-Claro que lo harás- intervino Narcissa sacándome de la situación

-El postre de Mione es mío- dijo Harry inmediatamente provocando que todos riéramos, salir de ahí me provoco un alivio enorme.