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Historia 50098 — capítulo 1
Apareció entre fría niebla.
Como un faro en la tormenta.
Como una luz en la oscuridad...ese perfecto y extraño desconocido. Al estar de espaldas, sólo podía ver un cuerpo esbelto, delgado, un joven de cabello rubio que caminaba lentamente, alejándose de mí.
Comenzó a darse la vuelta con suavidad y calma, y cuando lo hizo, pude ver en su rostro pálido unos ojos azules, de mirada extraña. Profundos, serenos y tranquilos, pero dulces...
Parpadeé, y el paisaje brumoso desapareció.
En mis oídos sonaban acordes de Boulevard of Broken Dreams. Suspiré y me quité los auriculares. Oír hablar de sueños rotos no era lo que necesitaba ahora, precisamente.
Intenté no pensar en la "visión" que acababa de aparecer ante mis ojos, pues no le encontraba una explicación lógica, y por tanto, era mejor olvidarlo. Se acercaron a donde estaba tres jóvenes de mi edad, mis amigos.
Me saludaron con calidez, pero sólo respondí con un leve gesto de la mano, y pude ver que el rostro de Mery se entristecía. Últimamente, estaba algo fría con ellos, y ella se había dado cuenta.
Tras murmurar un rápido "adiós", y una excusa poco creíble, me marché bajo un árbol a leer tranquilamente. No me apetecía bromear con ellos, ya no, solía leer sola mientras escuchaba música de grupos "Post Hardcore", un género caracterizado por susurros y gritos, que casi nadie conocía. Sabía que mis amigos se daban cuenta, pero hacía como que o no me había fijado o no me importaba. Desde la distancia, pude ver que Mery me miraba con pena.
Me esforzaba por creer que era a la que menos le importaba, que Mery me ignoraba en la medida de lo posible.
Quería creerlo para poder culparla. Era triste, pero cierto.
A pesar de que sabía lo que ella sufría con mi frialdad. A pesar de que Álvaro y Anne ya me habían regañado por ello, y yo no les había escuchado.
Cerré los ojos un momento, mientras con los labios mudos formaba unas palabras de la canción que estaba escuchando: "I know, it's hard to make this work...when you're...alone." Significaba: Sé que es difícil hacerlo...cuando estás...solo.
Conocía demasiado bien lo que quería decir esa letra... lo sufría en mis carnes. Hacía tiempo que la soledad hacía estragos en mí con su mordida. Pero era algo que yo, y sólo yo había elegido. Era mejor así...no estaba hecha para estar con gente. Sólo lo sentía por mis amigos, que habían llegado a apreciarme.
Cuando levanté los párpados de nuevo, sentí ganas de pellizcarme con fuerza. Era él, otra vez.
Esa estúpida visión, aunque esta vez no era en ese paisaje de niebla desconocido, era en mi propio colegio. Vestía una camiseta blanca y vaqueros, una ropa habitual en los trece años que aparentaba.
Se volvió hacia mí, y recorrió los tres metros que nos separaban.
-
Hola -saludó con una voz suave y calmada.- soy James. Me parece que tu madre es mi pediatra, ¿Puede ser?
-
Hola, yo soy Lauren. Sí, creo que sí, aunque ya le preguntaré.-tardé un poco en contestar, intentando encontrar una explicación lógica.
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¿Qué escuchas?- formuló, con una nota de interés en su voz, mientras se sentaba a mi lado.
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Se llaman Hawthorne Heights. Es...rock americano, post hardcore...no creo que les conozcas.- esbocé una sonrisa tímida, apenas nadie conocía los grupos que me gustaban, y solía hacer muecas de aburrimiento cuando lo explicaba.
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¡Ah, a ti también te gustan! Son muy poco conocidos...en 2007 murió el bajista...
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Casey Calvert, sí...-completé su frase, y él sonrió dulcemente. Tenía esos ojos azules, serenos y preciosos.
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¿Puedo...?- le entendí al instante, y le ofrecí un auricular de mi Ipod. En ese momento, sonaban los acordes suaves de Ohio is for Lovers.
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Spare me just, three last words...-comencé a cantar suavemente, distraída. James se giró, mirándome fijamente.
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I love you, is all she heard.-continuó, sonriendo. Oírle murmurar las palabras "te quiero" en inglés, mientras me miraba a los ojos, hizo que una descarga eléctrica me recorriera. Aunque fuera en una canción, su voz, suave y tenue, lograba que pareciera tan...real.
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¡Oh, no! Tengo que irme, lo siento...Ja, James.-exclamé rápida y atropelladamente. Ante mi apuro, curvó su labio superior hacia arriba, de nuevo.
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Hasta luego, Lau.-me devolvió el auricular y me alejé de allí caminando tranquilamente a través del patio.
En ese momento, las ideas bullían en mi torturado cerebro.
Primero, ese chico había aparecido en esa "visón" mía.
Segundo, en ningún momento había tenido contacto físico con él, ni siquiera al entregarle o devolverle el casco del reproductor.
Y tercero, que eclipsaba las dos misteriosas ideas anteriores, estaba encantada de que me hubiera llamado Lau y de haber empezado a ser amiga suya.
Fui donde se encontraban mis amigos, y, por primera vez en mucho tiempo, volví a estar como siempre con ellos.
Algo había cambiado.