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Historia 50166 — capítulo 1

Bueno, esto lo escribí hace tiempo y quería verlo publicado. La canción es Soñar contigo, de Toni Zenet ( http://www.youtube.com/watch?v=8jbOO9-atAc ). Espero que os guste. El ángel psicópata____________________________________________________________

En el cielo de colores índigos se pierde su mirada, mientras la mía lo hace en uno purpúreo, un nuevo cielo que acaba de nacer, mientras el suyo muere, agoniza lentamente. En mis oídos resuena la voz de Toni Zenet y el suave lamento de un violín, y mis mejillas se humedecen por las lágrimas. Me levanto de mi sillón lentamente y parece como si te viera, ilusa de mí, sonriéndome y ofreciéndome tu mano para bailar. Me entrego a las ilusiones, te tomo la mano y dejo que me guíes, ya que mi cuerpo siempre me juega malas pasadas. Esbozo una sonrisa y olvido todo lo que me rodea. Sólo estamos tú y yo, con la sola voz de Zenet y el murmullo arrobado de mi vestido, lejos del mundo, en el universo de un sueño. Me miras a los ojos, mi ángel de ojos oscuros, y el mundo pierde su sentido, sólo tú eres el que puebla mis sueños, pero pareces no querer que ocurra. Temes que me haga daño, que salga herida. Yo no tengo miedo. Si algún día lloro, será de felicidad, por poder rozar tu piel, de probar el veneno de tus labios y morir dulcemente entre tus brazos. Pero ésta, mi madrugada, tu noche, déjame soñar un poco. La noche se difumina en mañana, y aún bailamos pegados, saboreo el sabor de tus labios y me recreo en los recovecos de tu piel. Bailamos con los rasgueos de la guitarra, la triste voz de un violín y las claras notas de un piano, con un murmullo de una caja marcando el ritmo. Si algún día te veo, me gustaría que fuera con esta canción de fondo, para dejarme guiar por ella y robar un beso de tus labios. Si algún día duermo a tu lado, cántame esta nana, y soñaré contigo. La voz se apaga, y el mundo vuelve a formarse a nuestro alrededor. Con las luces de la mañana, tu sonrisa se difumina y lentamente te desvaneces. Sonrío dulcemente y abro los ojos, y me levanto de la cama. Aunque no quieras, sueño contigo. Así que, déjame, déjame soñar contigo. Al menos hasta el día en que pueda probar tu piel y saborear tus besos. Hasta entonces, déjame soñar contigo.