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Historia 50311 — capítulo 6

-¿Se puede? -Preguntó alguien tras dar un par de golpes en la puerta.

-Claro -Dijo Jess terminando de arreglar los informes que debía entregar antes de marcharse.

-¡Al fin te encuentro! -Exclamó James tras entrar en el despacho y sentarse frente a ella- Hacía mucho que no podíamos hablar tranquilos.

-Y hoy tampoco podrá ser James -Dijo ella concentrada en su trabajo- Después de terminar esto he quedado con Mark para almorzar.

-Justamente por eso te buscaba -Dijo el joven Potter hurgando el escritorio de su amiga- Hace ya un par de semanas que sales con él y aún no lo conocemos -Le reprochó usando un tono de voz que puso en alerta a Jess.

-¿Adonde quieres ir a parar? -Le preguntó ella desconfiada arrebatándole de las manos unos importantes papeles que había cogido él para curiosear.

-Pues he pensado que podríamos pasar el próximo fin de semana en una casa de playa que tienen mis padres -Continuó James como si nada- Ya sabes, las tres parejas juntas para conocernos mejor y eso.

-Querrás decir para interrogarlo mejor -Repuso Jess mirándolo con desconfianza- James, te conozco y sé que mi nueva relación no te ha gustado. Déjame decirte que…

-Déjame conocerle y hablamos, ¿sí? -Dijo él guiñándole un ojo descaradamente- Díselo y lo pensáis. Te aseguro que nos servirá a todos para aclararnos -Finalizó despidiéndose de ella con un beso y marchándose de allí, dejándola con una sola con un nuevo dilema.

-Los chicos quieren ir de fin de semana -Dijo Jess algo ausente- Quieren conocerte y…

-Me parece genial y lo sabes -La interrumpió Mark dándole un suave beso en los labios- Ya iba siendo hora de conocer a tus amigos.

Permanecieron en silencio, uno junto al otro. Habían ido a comer a la casa de Jess, donde ella había preparado un almuerzo especial. Tras terminar decidieron ver alguna película en televisión, y allí se encontraban, abrazados en el sofá con la cabeza de ella reposando en las rodillas del joven.

A pesar de la diferencia de edad (él tenía 25 años) se llevaban a las mil maravillas. Mark la adoraba y consentía en todo, mientras que Jess se sentía feliz a su lado. En numerosas ocasiones él le había hecho saber cuánto la amaba, a pesar del poco tiempo que se conocían. Sin embargo Jess aún no había sido capaz de corresponderle como era debido, cosa que él entendía y respetaba.

-Mark -Lo llamó Jess mientras se dejaba acariciar el pelo por él.

-¿Si?

-¿Me dejaras conducir tu coche hasta allí? -Preguntó Jess poniendo para la ocasión su mejor voz empalagosa.

-Ya sabía yo que había gato encerrado -Dijo él entre carcajadas inclinándose sobre ella y besándola con fervor entre cosquillas y risas incesantes…

-Cariño, ¿Por qué no me habías avisado de que nos íbamos un mes de vacaciones? -Dijo sarcásticamente Mark mientras cargaba las maletas de ella en su viejo coche.

-Muy gracioso -Dijo Jess terminando de controlar que la casa se quedaba correctamente cerrada- Déjame decirte que tus maletas tampoco son lo que se dicen ligeras.

-Comparada con las tuyas son plumas, amor -Dijo él rodeándola sorpresivamente por la cintura y besándola con cariño- Vamos o llegaremos para cenar.

Una hora después el coche circulaba por una rústica carretera de tierra rumbo a ningún lugar, mientras que Jess leía un mapa en un vano intento de orientarse. Las indicaciones de James eran poco más que orientativas. "Tomáis la carretera secundaria y tras 20 kilómetros dobláis a la derecha". Y allí se encontraba ella, intentando averiguar en un mapa donde demonios estaban.

-Creo que deberías girar ahora -Dijo Jess señalando con un lápiz la dirección en la que suponía estaba la casa de los Potter.

-¿Creo? -Inquirió Mark con temor- Cariño, los "creos" aquí no valen -Continuó mientras tomaba una desviación dirigiéndose hacia donde sabía que había un pequeño pueblo costero.

De repente, una gran moto negra paso velozmente cerca del automóvil, provocando que Mark diera una brusca sacudida que hizo que el mapa volara de las manos de Jess para perderse entre el árido paisaje.

-Genial -Exclamó ella ofuscada- Será imbécil -Prosiguió maldiciendo al desconocido motorista mientras seguía calumniando contra todo conductor imprudente.

-¿Estás bien? -Preguntó Mark observándola preocupado.

-Yo sí, el mapa no -Respondió ella viéndolo desaparecer mecido por el viento.

-No te preocupes -La tranquilizó él mientras recogía su castaña melena en una improvisada cola- Ya llegaremos.

-Llamaré a James, a ver si nos puede ayudar -Dijo ella sacando su teléfono móvil del bolso y marcando el número de su amigo.

Tras una serie de indicaciones dadas por su novia, Mark divisó finalmente aquella casa en la que conviviría con una serie de desconocidos durante todo el fin de semana.

Jess movía las manos y se mordía el labio de forma continuada, mostrando su creciente nerviosismo. Con una elegante maniobra, el chico aparcó el vehículo a escasos metros de la casa, encarándola a ella.

-Tranquila -Susurró acercándola a él- Todo saldrá bien, ¿sí?

-Eso espero -Dijo Jess preocupada por una creciente ansiedad que nacía en su pecho y de la cual desconocía la causa.

-Ya verás que si -Repuso Mark besándola brevemente para salir del coche momentos después.

-Se nos pegan las sábanas, ¿eh? -Dijo James acercándose el primero a ellos.

-James!! -Exclamó Jess saludando al chico, resignada a que jamás cambiaría.

-Potter, James Potter -Dijo él tendiéndole la mano a Mark- Guardián y protector de estas tres bellezas -Dijo señalando a las chicas mientras Jess le golpeaba en el hombro- ¡Joder!

-Imbécil -Refunfuñó Jess mientras Mark reía saludando a James.

-Marcos Laín -Dijo estrechando la mano de aquel curioso joven.

-Hola chicos -Saludó Laura acercándose tomada de la mano de Remus.

-Ellos son Remus y Laura -Dijo Jess presentándolos- Él es Mark

-Encantado -Volvió a decir saludando nuevamente a aquellos jóvenes.

-Y Rocío -Terminó de decir Jess mientras su amiga saludaba al chico.

De repente Jess lo vio. Allí, de pie junto al pequeño porche de la casa, se hallaba él apoyado descaradamente, clavando su mirada en la de ella. Jess sintió como su corazón se encogía y la sonrisa se borraba de su rostro, cayendo en la cuenta de quién era aquel misterioso motorista de antes.

La magnífica moto reposaba tranquila a escasos metros de donde Mark había aparcado su coche.

Él aún vestía la cazadora de cuero, que caía despreocupada sobre unos vaqueros envejecidos. Su hermosa sonrisa había desaparecido cediéndole el lugar a esa extraña mueca de seriedad que ocupaba su rostro siempre que algo le atormentaba.

Las risas de los chicos pasaron a ocupar un segundo plano, sobre todo cuando una espectacular chica rubia salió de la casa abrazándole y besándole descaradamente. Afligida, Jess no supo si le causo más pesar el verlo allí o el verlo con esa.

Entonces, tanto Sirius como aquella chica comenzaron a avanzar hacia ellos, mientras Jess no atinaba a hacer otra cosa que no fuera clavar su mirada en las piedras del camino.

-Hola -Dijo su voz, llegándole dolorosamente hasta el corazón.

La tensión se apoderó del ambiente, incomodando a todos en mayor o menor medida. Jess sentía la mano de Mark en su cintura cual hierro ardiente, mientras que la mirada de Sirius la iba desestabilizando poco a poco.

Ambos tenían ojos solo para el otro, ignorando a los chicos y a Mark, esperando los primeros expectantes alguna reacción de parte de alguno y el segundo que alguien le explicara que pasaba allí.

-Sirius, este es Marcos -Logró decir finalmente ella a modo de saludo, mientras ambos chicos estrechaban sus manos.

Pronunciar su nombre supuso para ella el mayor de los esfuerzos que había realizado hasta el momento. El solo hecho de nombrarlo le trajo recuerdos de ellos juntos, en otros tiempos y muchísimo más felices que en esos momentos.

-Ella es Diane -Anunció Sirius presentándosela.

Saludó a la chica con la mayor simpatía que pudo, cosa que solo logró aumentar el sufrimiento que ya sentía. Sin ser capaz de resistir mucho más, se excusó pidiéndole amablemente a James que le indicara la habitación que ocuparían, resguardándose de esa mirada plateada que aún poblaba sus peores pesadillas…

Sentada en la cama centralizaba su mirada ausente en el suelo, intentando controlar tanto su respiración como el dolor que comenzaba a surgir en su pecho. Las lágrimas saladas caían silenciosas mientras los recuerdos no paraban de sucederse uno tras otro de forma dolorosa.

De pronto notó como la cama se hundía bajo el peso de alguien que se había sentado a su lado, aumentando aún más si era posible su preocupación. Temerosa levantó sus hinchados ojos rojos, encontrándose frente a frente con aquella mirada comprensiva que la había sacado de la oscuridad.

-Fuisteis más que compañeros -Afirmó Mark más que preguntar, mientras ella seguía impasible a su lado sin reaccionar- No te preocupes, esperaré hasta que estés dispuesta a contármelo- Añadió mientras la abrazaba sorpresivamente y limpiaba con delicadeza el surco que habían dejado las amargas lagrimas en sus mejillas.

-Gracias -Logró musitar Jess mientras él la atraía hacia sí con fuerza, haciéndola sentir segura y querida.

-Están preparando algo para picar-Dijo Mark mirándola fijamente- ¿Bajamos?

-Claro -Dijo ella levantándose decidida de la cama arreglándose el arrugado vestido blanco.

Bajaron las escaleras tomados de la mano, gesto que ella agradeció dado que todo su valor parecía haberse esfumado de repente. Cada paso que daba le costaba horrores, temiendo que llegara el momento en el que volvería a encontrarse con él.

Sin embargo, sucedió lo que tenía que suceder: llegaron al salón. En él se encontraban los chicos y Diane sentados en diversos sofás y sillas en torno a una mesita en la cual solo había dispuesto un colorido mantel.

-Jess, ¿nos ayudas? -La llamó inmediatamente Rocío al verla allí.

-Claro -Contestó ella agradecida marchándose de allí presurosa antes de encontrarse nuevamente cara a cara con él.

-Quince minutos y ya no la soporto -Masculló Rocío cuando Jess pasó por su lado entrando en la pequeña cocina rural.

-¿A quién? -Preguntó ella desconcertada.

-Diane -Dijo simplemente Laura mientras abría y cerraba armarios en busca de algo comestible- Ni siquiera se ha ofrecido a ayudar cuando hemos dicho de preparar algo, simplemente se ha reído y ha seguido a los chicos.

-Bueno, es rubia -Puntualizó Jess como dando a entender que todo estaba dicho, tras lo cual estallaron las tres en carcajadas.

-¿Tan divertido es preparar la comida? -Preguntó James apareciendo de repente por la puerta.

-Sí, sobre todo cuando no hay nada que preparar -Replicó Laura levantando la voz, dado que tanto Rocío como Jess se reían con más fuerza.

-Vaya, un detalle en el que no había caído… -Dijo James pensativo mientras su novia le abrazaba por la cintura, pellizcándole las mejillas con maldad.

-¿Detalle dices? -Ironizó Jess señalando los muebles vacíos.

-¡Vale! -Exclamó él entre extrañado y aterrado- Me comenzáis a asustar. Es solo comida, podemos comprar.

-¿Ocurre algo? -Preguntaron Mark y Remus entrando también en la cocina, la cual comenzaba a convertirse en un lugar asfixiante.

-Hay que salir a comprar -Anunció Jess invocando un Accio que traería su bolso desde el segundo piso.

-Pienso que es una tontería que vayamos todos -Puntualizó James con ese tono de voz que nada le gustaba a Jess, la cual lo miró con recelo- Dos parejas podrían ir a comprar mientras otras dos se quedan adecentando la casa.

-Genial, iremos las chicas entonces -Añadió rápidamente Rocío viendo las intenciones de su chico- Vosotros limpiáis.

-Chicas, lo siento enormemente pero estoy súper cansada -Se excusó Diane provocando que el rostro de las chicas aparecieran falsas sonrisas.

-No te preocupes, James ocupara tu lugar -Dijo Jess ante la mirada aterrada del chico, que desconfiaba del paseo a solas con las tres chicas.

-Ten cuidado -Le dijo Mark a Jess a modo de despedida mientras la besaba con ternura, ante la penetrante mirada de Sirius.

Si alguien le hubiera ofrecido a James trabajar en un circo con leones en vez de acompañar a las chicas a comprar, hubiera aceptado el cambio encantado. Sin embargo, sabía que lo que se avecinaba no era para nada agradable, cosa que confirmó al observar el serio rostro de Jess.

Laura y Rocío, cautelosas, dejaron a ambos jóvenes rezagados, dándole a Jess total libertad de acción sobre James, el cual no hacía otra cosa que rogar a Merlín que le tuviera compasión.

-Habla -Dijo rudamente la chica clavando su penetrante mirada en la de él.

-No sé de qué… -Intentó excusarse James cuando ella le señaló amenazadoramente con su varita.

-James, no estoy de humor para tonterías -Dijo seriamente- Dime porque demonios le has invitado.

-Tú misma lo dijiste una vez -Repuso algo incómodo ante la cercanía de la varita de la chica- Olvidadlo todo y haced como si nada. Pues eso mismo he hecho. Además, supuse que al estar ambos con nuevas parejas no os afectaría tanto-Añadió con maldad, mientras ella masajeaba sus sienes con exasperación.

Entonces Jess lo comprendió todo. Solo estaba probándola, viendo si era verdad o no que había conseguido olvidarlo. Ese "tanto" guardaba en si todo el propósito de dicho fin de semana. James quería ponerlos a prueba a ambos, tanto a Sirius como a ella. Ver si realmente habían conseguido superarlo todo.

-Más te vale que no ocurra nada fuera de lo normal -Inquirió volviendo a mirarlo- Si no lamentaré el no poder tener sobrinos vuestros -Amenazó mientras se adelantaba junto a las chicas, haciendo que James dudara por primera vez de su magnífico plan.

-El caso es que aquel diseñador francés se negó a hacerme el vestido -Continuó Diane sin percatarse de que nadie le prestaba atención- ¡A MI! -Exclamó sobresaltando a James que dormitaba junto a Jess- Abrase visto

Tras ese último grito exaltado de la chica el silencio volvió a hacer mella en la estancia. La tarde se desarrollaba, cuanto menos aburrida.

El sofá más grande lo ocupaban James, Mark y Jess, estando ella apoyada contra Mark y reposando las piernas sobre James, que bostezaba descaradamente cada cinco minutos dormitando. Sirius sostenía sobre sus piernas a Diane, quien acaramelándose más de la cuenta con el chico les relataba sus peripecias con los modistos. Remus y Laura mataban el tiempo jugando al ajedrez en la gran mesa de comedor mientras que Rocío había decidido darse una ducha en el piso superior.

-No sé quién demonios la dejó meterse en el baño -Dijo Jess mirando con disgusto la hora.

-¿Quién? -Preguntó medio atontado James.

-¿Quién va a ser? ¡Tu novia, hombre! -Exclamó la joven zarandeando al chico para que se espabilara- Quiero bañarme y…

-Pues bañémonos, no hay problema -Intervino Mark levantándose de improviso y alzándola en brazos dirigiéndose hacia la salida de la casa ante la mirada sorprendida de todos.

-¡Ey! -Los llamó Laura haciéndoles detener en el umbral del salón- ¿Adonde vais? -Preguntó con curiosidad observando como Jess reía y se agarraba con fuerza a su novio.

-A la playa, a bañarnos como quiere mi princesa -Dijo besando tiernamente a la sonrojada chica y retomando el camino.

La tensión se apoderó del ambiente cuando la pareja se fue. Todos excepto Diane se percataron del cambio brusco que sufrió el rostro de Sirius ante la escena anterior. James, sonriendo sabedor de que su propósito comenzaba a funcionar, se incorporó en el sofá que antes compartía con la feliz pareja.

-¿Qué tal si les acompañamos? -Propuso ante la desconfiada mirada de Laura.

-¿Acompañar a quien? -Preguntó de repente Roció apareciendo en la estancia.

-Jess y Mark se han ido a bañar a la playa -Le informó Remus advirtiendo la misma desconfianza de su novia en el rostro de la chica.

-Yo lo lamento mucho pero estoy agotada y necesito dormir -Repuso Diane levantándose con ceremoniosidad- ¿Vamos cariñin? -Añadió mirando empalagosamente a Sirius.

-Ve tú, yo iré con los chicos -Respondió él seriamente.

-Pero… -Comenzó a lamentarse ella.

-Pero nada. Si quieres dormir ve a dormir, yo iré con ellos -La corto él tajante dejando a la chica indignada

-Buenas noches -Susurró Rocío con malicia al irse la chica sin despedirse hacia la habitación que compartiría con Sirius.

-¿Vamos? -Dijo James acercándose a su chica y abrazándola por la cintura.

-¡¿Podríais haber avisado antes, no?! -Exclamó enfadada Rocío ante el asombro de todos excepto de Laura- ¡¿Me podéis decir para qué demonios me he bañado si ahora me llenaré de arena y sal?!

-Te bañas luego otra vez -Repuso Laura ignorando sus reproches mientras se encaminaban hacia el exterior- No seas quisquillosa y vamos.

-Venga, amor, será divertido -Intentó animarla James dándole un beso amistoso en la mejilla.

-Bien, pero no me meteré, el agua estará helada -Dijo ella saliendo finalmente de la casa.

A escasos metros de la casa divisaron la no muy amplia cala de arena, que se habría majestuosamente al mar. La luna resplandecía sobre las tranquilas aguas mientras dos siluetas se recortaban iluminadas suavemente por el astro nocturno.

-Estás loco -Replicó Jess negando enérgicamente con la cabeza mientras Mark se iba desvistiendo poco a poco.

-¿Nunca has soñado con bañarte bajo las estrellas, a la luz de la luna? -Le inquirió el sonriéndole ampliamente.

-Sí, pero en una piscina climatizada, no en pleno mar congelado -Rebatió ella mientras el chico la abrazaba sorpresivamente- Además, no tengo puesto el bañador.

-Por eso no te preocupes -Dijo él desabrochándole el vestido dejándolo caer a los pies de ella.

-¡Mark! -Exclamó Jess cubriéndose pudorosamente- No pienso bañarme en ropa interior -Refutó intentando ponerse nuevamente el vestido, cosa que él impidió.

-De acuerdo, entonces levanta los brazos -Le indico él con apremio.

-¿Qué levante qué? -Preguntó desconcertada.

-Los brazos, venga -La apuró separándole los brazos del cuerpo, tras lo cual deslizó su camiseta por ellos, cubriéndola hasta las rodillas a modo de vestido.

-Aun así no me meteré -Farfulló ella siendo tomada en brazos por el chico contra su voluntad- ¡Bájame ahora mismo! -Gritó pataleando a su novio, que no hacía otra cosa que reírse de ella.

-Como usted mande, mi bella princesa -Dijo él lanzándola a plena mar, zambulléndola en el frío líquido.

-¡Chicos! -Gritó James acercándose corriendo hacia lo orilla donde las pequeñas olas humedecían la arena.

Mark les indicó saludándolos donde se encontraban, cuando de repente sintió como ella enrollaba sus piernas en torno a su cintura, encaramándose en lo alto de él y abrazándole fuertemente por el cuello instó a los chicos mediante una serie de gritos que se animaran y se unieran a ellos.

-Por cierto -Dijo cayendo en la cuenta de que estaba junto a él- Me debes una zambullida -Añadió a la par que centraba toda su fuerza en sumergirlo bajo el mar, arrastrándose junto a él entre risas subacuáticas.

Recostada sobre la arena observaba ensimismada aquel cielo estrellado que la cubría, sintiéndose insignificante ante tanta majestuosidad. No sabía muy bien en qué momento, pero había perdido la noción del tiempo. Quizás fuera desde que Mark la metió en el agua, o cuando llegaron los chicos y se les unieron entre risas y bromas.

Cansada cerró los ojos pensando en las innumerables zambullidas de las que había sido víctima por parte de todos y cada uno de sus amigos, excepto de Sirius. Y es que podía aparentar tranquilidad, siempre y cuando no estuvieran cerca uno del otro.

Aún le llegaban desde el mar las risas y conversaciones de los chicos, dado que solo ella había decidido salir alegando cansancio. Rocío, muy a pesar suyo, había sido arrastrada al agua en condiciones parecidas a la suya, solo que en vez de uno fueron dos los que la obligaron: James y Laura.

Sonreía complacida por como iban sucediéndose las cosas, y es que a pesar de ser el primer día todo iba desarrollándose con bastante normalidad, dentro de lo que cabía, claro. Pronto la fresca brisa marina comenzó a hacerla tiritar, y el hecho de que estuviera con una simple camiseta y empapada hasta los huesos no ayudaba mucho.

Sentándose, se abrazó con fuerza las rodillas en un vano intento de infundirse calor cuando notó como alguien la cubría desde atrás con una gruesa chaqueta de algodón, haciéndola entrar poco a poco en calor.

-Gracias -Dijo sonriendo mirando al mar sin saber quien estaba junto a ella.

-No hay de que -Susurró una conocida voz que la hizo estremecerse otra vez borrando de su rostro la sonrisa.

Temerosa giró la cabeza observando por primera vez a su misterioso acompañante, que la miraba igual de serio que ella. El pelo de Sirius caía mojado por su cara, mientras las gotas se deslizaban por su camisa blanca, que se marcaba a su pecho con una irritable pecaminosidad. El corazón de Jess pareció desbocarse cuando él decidió mirarla directamente, clavando sus pupilas en las de ella.

A escasos centímetros, ambos podían percibir el nerviosismo del otro: el de ella reflejado en el leve temblor de sus labios y el de él en el frenético vaivén de sus manos inquietas. Todo dejó de tener sentido alrededor de ellos, concentrándose simplemente ambos en el ritmo de la respiración del otro.

-Me gustaría hablar contigo -Dijo Sirius al cabo de unos minutos que se hicieron eternos para ambos, volviendo a centrar su mirada en el mar.

-A mi no -Decidió responder Jess, dejando asomar por primera vez el rencor.

-Siento mucho que lo nuestro acabara como acabó -Continuó el joven ignorando la frialdad de ella.

-Si mal no recuerdo fuiste tú el que decidiste que todo acabara, así que no lo sientas -Añadió Jess dolida, disponiéndose a levantarse.

-Espera, por favor -Le suplicó él apoyando su mano sobre la de ella, provocando que ambos se estremecieran ante el contacto.

-No tenemos nada que hablar -Murmuró Jess incorporándose definitivamente, encaminándose hacia la orilla, dejando que el agua mojara con mimo sus pies.

-No quiero que estemos así -Dijo Sirius siguiéndola, colocándose justo enfrente de ella- No tenemos por qué perder nuestra amistad

-¿Amistad? -Exclamó ella lanzando una carcajada nerviosa- Nosotros nunca fuimos amigos -Afirmó negando con la cabeza- Amigos no… -Añadió ausente- El pasado nunca vuelve, y los nuestro ya es pasado -Finalizó antes de desaparecer de su lado.

NOTA: Lamento muchísimo no haber podido actualizar antes T.T 

Dios mio, creo que es el capitulo que más tiempo me ha llevado escribir (más de un mes!!) Bueno, espero sinceramente que os guste e intentare que el próximo tarde menos en llegar. 

Se que no tengo excusa, pero entre el poco tiempo y las mil y una modificaciones que le he hecho no conseguía que me quedara tal cual quería. 

Tal como pedíais, Sirius comienza a tener mas protagonismo en la historia, y así seré de ahora en adelante. 

Como siempre, espero que disfrutéis de la lectura y dejéis comentarios, besos =)