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Historia 50386 — capítulo 1
Esta historia acontece 8 años después de la Gran batalla en el mundo mágico…
Draco Lucius Malfoy era un renombrado y respetado juez del Tribunal de Wizengamot, vivía en una enorme mansión ubicada en Grimmauld Place #15, justo frente a la ancestral casa Black, propiedad del reconocido mago Harry Potter. Draco se había casado hacía ya 6 años con Angella Nicholson, una bruja sangre pura inmensamente bella, lamentablemente su querida esposa había fallecido hace 4 años momentos después de dar a luz, dejando al rubio a cargo de su pequeña hija Danielle.
La pequeña Dany era una hermosa nena de 4 años, tenía el cabello rubio platinado como su padre, sus facciones eran finas como las de su finada madre, pero lo que mas llamaba la atención eran sus enormes ojos grises, herencia de su afamado padre. Draco había cambiado debido al fallecimiento de Angella, desde entonces era un hombre serio, aislado, que se enfrascaba solo en su trabajo dentro del Ministerio de Magia como para olvidar su tragedia.
Danielle era una niña muy tímida, pasaba todo el tiempo encerrada en la mansión a cargo de su nanaDorothy Sandler, quien tenía prohibido sacarla de la casa, a la pequeña nunca le faltaba nada, sin embargo, el rubio era distante con ella, en el fondo la culpaba por la muerte de su querida Angella.
Las únicas personas que la pequeña conocía además de su padre y los empleados de la casa, eran sus adorados abuelos Lucius y Narcisa Malfoy, quienes habían cambiado mucho desde aquella batalla en Hogwarts, ahora eran afectuosos y mas tolerantes.
Un día como de costumbre Draco salió de casa camino a su trabajo, sería un día atareado, varios juicios le esperaban ese día, dejo a Danielle como siempre a cargo de Dorothy.Momentos después llegó a su despacho en el Ministerio sin pensar que pronto pasaría algo que tal vez cambiaría su vida para siempre…
La castaña iba camino al Ministerio de Magia en busca su antiguo trabajo en Servicios Administrativos del Wizengamot, un par de años después de la Batalla en Hogwarts se había alejado del mundo mágico para ayudar a su mamá a cuidar a su padre enfermo, durante ese tiempo solo recibía visitas de sus amigos Harry, Luna y los Weasley.Hacía apenas unos meses su padre había muerto y ella había decidido volver al mundo mágico gracias a que su mamá había insistido en que era lo mejor y que ella estaría bien en tanto la visitara con frecuencia.
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Buen día Sr. Bagnold- Hermione llegó al Ministerio, directamente al departamento donde ya había trabajado, entró al despacho de su antiguo jefe y tomó asiento frente a el.
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¡Oh Señorita Granger! Buenos días - le saludó su antiguo jefe, un hombrecillo regordete y calvo - ya la esperaba.
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¿De verdad?- preguntó la castaña - ¿Llegue tarde?
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No… puntual como siempre Granger- aclaró el Sr. Bagnold - Me refiero a que hace años que esperaba su regreso.
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¿Eso significa que tengo posibilidades de recuperar mi antiguo empleo?- preguntó emocionada.
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Por supuesto… eso y más- le contestó el jefe- no tiene idea de lo mucho que me entusiasmó recibir su carta la semana pasada… siempre ha sido una empleada eficiente… así que mañana mismo puede empezar si quiere.
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¿De verdad?- dijo contenta y se puso de pie- ¡Oh muchas gracias Sr. Bagnold! - Mañana temprano estaré aquí.
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Me parece perfecto- admitió el jefe mientras se ponía también de pie y le daba un apretón de manos a la castaña - Le hemos asignado el mismo despacho que tenía anteriormente, sin embargo, tiene un nuevo compañero… mañana podrá conocerlo.
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No hay problema… le aseguró que no llevaremos de maravilla - prometíó Herm -¡Otra vez gracias! No merezco tantas consideraciones.
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No diga eso Señorita Granger… usted es muy capaz y el Ministerio agradece la presencia de empleados como usted- dijo el hombrecillo regordete.
La castaña se limitó a sonreír y salió del despacho del Sr. Bagnold. Aprovechando su visita al ministerio decidió pasar a saludar a sus amigos Ginny, Harry y Ron que trabajaban en Cuartel General de Aurores, en el segundo piso al igual que ella. Posteriormente iría al cuarto piso donde se encontraba el despacho de Luna en Agencia Consultativa de Plagas.
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¡Hola Ginny!- saludó la castaña el entrar al despacho de su amiga.
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Herm… ¡hola! - la pelirroja corrió hacía su amiga y la abrazó - Qué gusto verte… Cuéntame ¿cómo te fue con el señor Bagnold?
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A mi también me da mucho gusto verte Ginny- admitió la castaña mientras ambas tomaban asiento - Pues te cuento que me fue de maravilla… no pensé que sería tan fácil volver… mañana mismo empiezo a trabajar - dijo emocionada.
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¡Wow Hermione!... Te lo dije - le recordó la pelirroja - Eres muy buena en tu trabajo… era obvio que te lo devolvieran tan rápido.
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Pues si… creo tenías razón - dijo con modestia - Oye Ginny ¿crees que puedas acompañarme a ver a los chicos?
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Por supuesto Herm… vamos- dijo mientras ambas se ponían de píe y salían del despacho - Estarán encantados de verte.
Un momento después llegaron al despacho de Harry y como de costumbre Ron se encontraba ahí platicando con el ojiverde. Al ver a Hermione ambos chicos corrieron a abrazarla, estaban al tanto de su regreso al Ministerio y al mundo mágico pero no tenían idea de que fuera tan pronto.
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Herm que gusto verte -le dijo el pelinegro, se soltó del ella y después corrió a saludar a su prometida Ginny.
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Creímos que regresarías después - Admitió Ron - A Luna le dará gusto saber que has vuelto - dijo el pelirrojo recordando lo mucho que su esposa quería a Herm.
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Si… precisamente quería pasar a verla - dijo la castaña - ¿Cómo va todo con el embarazo? - curioseó
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Muuy bien - sonrió emocionado Ron - Aunque… sus hormonas están a todo lo que da - el pelirrojo puso una mueca susto y todos comenzaron a reír.
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¡Ay Ron! - le recriminó la castaña - No seas exagerado, es normal.
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Herm tiene razón Ronald - reconoció su hermana - Ahora es cuando mas debes comprenderla.
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Ya déjenlo… mejor vamos a buscar a Luna y los invito a comer - sugirió Harry.
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¡Excelente idea amor! - le dijo Ginny dándole un beso.
Los cuatro fueron al cuarto piso a buscar a la rubia que se encontraba en su despacho haciendo un escrito sobre una plaga de extraños animalillos llamados "pediculus" (n/a piojos, jeje!). La rubia se veía muy bonita, llevaba puesto un hermoso pero excéntrico vestido de maternidad y se podía apreciar su pancita de aproximadamente seis meses de embarazo.
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Amor - el pelirrojo se acercó a Luna y le dio un tierno beso.
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¡Hola Ron! - lo saludó y se puso de pie para saludar a sus amigos - ¡Hola chicos!
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¡Hola! - dijeron Harry, Ginny y Herm al unísono.
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Que linda te ves Luna - dijo la castaña y no pudo evitar tocarle su pancita.
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Gracias - sonrió Luna - No pensé que regresarías tan pronto.
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Si… todos le hemos dicho lo mismo - reconoció el ojiverde.
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Lo se… Pero lo importante es que ya estoy aquí… y mañana mismo me incorporo al trabajo - dijo la castaña sin poder ocultar su emoción.
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Precisamente por eso venimos a buscarte Luna - le explicó Ginny - Para celebrar el regreso de Herm… Harry nos ha invitado a comer.
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Que dices amor ¿vienes? - le preguntó el pelirrojo mientras la tomaba de la mano.
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Claro que si… pero les advierto que tengo mucha hambre - al decir esto la rubia, todos comenzaron a reír.
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No te preocupes Luna… tú podrás comer por dos - le aclaró Harry mientras miraba a Ron.
Los cinco amigos salieron del Ministerio y se dirigieron a una pequeña fonda que se encontraba cerca de ahí, en ese lugar se reunían magos y brujas que trabajaban en el Ministerio debido a que no podía ser vista por muggles…