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Historia 50386 — capítulo 2
Aqui les dejo el cap. 2. Espero q les guste.
Saludos. No olviden dejar su comentarios.
Hermione acababa de regresar al mundo mágico y debido a eso no tenía donde vivir, así que Harry le ofreció la casa que le había heredado su padrino en Grimmauld Place #12, ya que él se había mudado hace poco ahí. La castaña no quería aprovecharse de la nobleza del pelinegro, sin embargo, ya que había recuperado su trabajo tan rápidamente se le complicaba el hecho de ir y venir de casa de su madre mientras encontraba un lugar donde vivir, así que acepto la oferta de su amigo el ojiverde. Esa misma tarde después de la comida con sus amigos fue a casa de su madre a empacar, por la noche llegó a casa de Harry.
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Bueno Herm… ¡bienvenida!… - le dijo Harrycuando entró a la casa.
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Muchas gracias Harry - la castaña le dio un beso en la mejilla a su amigo - no se que hubiera hecho sin ti.
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No tienes nada que agradecer… lo hago con gusto… además me harás compañía - le sonrió el ojiverde.
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Por supuesto que si… prometo que te prepararé los platillos muggles que te gustan- le aseguró Herm.
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¿De verdad?...Me encanta la idea… hace mucho que no como nada muggle - a Harry se le hizo agua a boca.
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Claro que sí… mi madre me enseñó nuevas recetas - dijo la castaña entusiasmada.
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Que conste Herm - le dijo Harry mientras subían las escaleras - Esta será tu habitación… espero que estés cómoda - La habitación era amplia, tenía una antigua pero muy bonita cama con dosel, a cada lado de ella se encontraba una mesita de noche con su respectiva lámpara y de frente se hallaban un hermoso tocador y un enorme ropero.
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Si… es perfecta… de nuevo gracias Harry - El pelinegro dejó a la castaña que entró a la habitación, con un toque de varita desempacó y acomodó sus pertenencias y se dispuso a descansar.
Al día siguiente Hermione se levantó muy temprano para ir al Ministerio, se duchó y cambió. Harry se iría un poco mas tarde y después pasaría por Ginny a la madriguera, así que la castaña le preparó el desayuno muggle que había prometido a su amigo, lo dejó servido en la mesa, tomó su bolso y se fue al Ministerio de Magia.
Llegó al segundo piso del Ministerio y de inmediato se dirigió al despacho de su jefe.
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Buenos días Sr. Bagnold - saludó al hombrecillo calvo - ¡ya estoy lista!
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Granger… le diría que me sorprende su puntualidad… pero le mentiría - dijo el hombrecillo mientras se levantaba de su asiento y saludaba a la castaña.
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Gracias… disculpe Sr. Bagnold… ¿creé que mi compañero haya llegado ya? - preguntó Herm.
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Pues es lo mas probable… es también muy puntual - dijo serio.
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Que bien… entonces nos llevaremos de maravilla - aseguró Herm.
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Eso espero… pues vayamos ya para que se los presente de una vez - el hombrecillo y Herm salieron del despacho y se dirigieron a la nueva oficina de la castaña.
Llamaron a la puerta y una voz masculina (n/a muy sexy) les indicó que entraran. Cuando abrió la puerta y vio la cara de su nuevo compañero Hermione estuvo a punto de desmayarse, el rubio en cambio, la miro de arriba abajo, nos estaba tan mal, había cambiado bastante, sin embargo recordó que era impura y puso una disimulada mueca de asco.
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Bueno señorita Granger… le presentó al Sr. Malfoy… su compañero - dijo el jefe sonriendo de oreja a oreja.
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Mucho gusto - Herm saludó al rubio como si no lo conociera.
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El gusto es mío... señorita Granger - el rubio le extendió la mano.
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Bueno, pues… tengo cosas que hacer - dijo el hombrecillo apurado - la dejo en buenas manos Granger - le dio una palmada a Draco en el hombro - puede comenzar a instalarse.
El hombrecillo se fue y Draco cerró la puerta, mientras la castaña trataba de instalarse en su nuevo escritorio que se encontraba frente al del rubio, no se atrevía a mirarlo a la cara porque sabía que seguramente la insultaría como de costumbre.
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Vaya, vaya… a quien tenemos aquí - Draco se acercó a la castaña - Tanto tiempo sin verte Granger… llegue a pensar que habías muerto - dijo maliciosamente.
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Pues ya ves que no - la castaña lo miró con firmeza - estoy vivita y coleando.
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Si… ya me di cuenta - el rubio caminó hacía su escritorio - y ahora tendré soportarte todos lo días.
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Pues si… aunque no lo creas para mí también es un castigo - se defendió Hermione.
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Lo dudó - Draco tomó asiento y comenzó a trabajar.
Después de un rato Herm terminó de instalarse en su escritorio y enseguida apareció el Sr. Bagnold para darle algunas indicaciones. Draco y ella no volvieron a dirigirse la palabra en todo el día, de vez en cuando cruzaban miradas, pero el rubio trataba de no darle importancia a la presencia de Herm, estaba tan absorto en sus problemas que no tenía humor para fastidiar a la castaña. Hermione en cambio, a pesar de lo mucho que le molestaban los antiguos comentarios e insultos de Malfoy, se sentía incomoda, el rubio no era el mismo de siempre y la castaña sentía un poco de lastima e incluso algo de curiosidad por saber que le pasaba, podía ver rastros de sufrimiento en esos singulares ojos grises.
Durante la comida Hermione se reunió con sus amigos y les contó quien era su compañero de despacho… "¿Malfoy?" "¿cómo crees Herm?" "¿Ese maldito hurón?" "¡pobre de ti amiga!", fueron las reacciones de Harry, Ginny, Ron y Luna, la chica no quiso hablarles del raro comportamiento el rubio ahora y de la curiosidad que sentía por saber la razón, seguramente le dirían que solo fingía y que en cualquier momento volvería a ser el mismo arrogante de siempre.
Al llegar la hora de salida, Draco salió del despacho sin decir nada, solo le dedicó una mirada de desprecio a la castaña y se dirigió a su Mansión. Apareció en Grimmauld Place #15, al entrar se cruzó con la pequeña Dany que jugaba en la sala con su nana Dorothy…
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¡Papi! - la pequeña corrió emocionada y se abrazó a las piernas de su padre.
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Danielle… ¿Cuántas veces te he dicho que no hagas eso? - le reprendió Draco - me arrugas el traje - dijo el rubio serio.
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Peldóname papito - Dany se soltó de su padre algo triste.
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Dorothy llévatela a lavarse las manos… vamos a cenar ya - le ordenó a la nana.
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Si Sr. Malfoy... enseguida - obedeció - Vamos Dany - tomó a la pequeña de la mano y se la llevó.
Minutos después Draco, Danielle y Dorothy se sentaron a la mesa para cenar, como siempre la cena estuvo tranquila, el rubio se limitaba a comer con expresión reservada y sin decir una palabra. Danielle solo lo miraba con tristeza, adoraba a su padre, pero por más que intentaba ser buena con él y demostrarle su cariño, Draco la rechazaba. En cuanto Draco terminó su cena se dirigió a la biblioteca, le gustaba estar ahí solo, pensando y mirando la foto de Angella que tenía en su escritorio.
La castaña salió un poco mas tarde del Ministerio, se dirigió al despacho de Harry. Cuando llegó, estaban ahí también Luna, Ron y Ginny.
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Herm… solo te estábamos esperando - le dijo Ginny que estaba abrazada de Harry.
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La Sra. Molly nos ha invitado a cenar a todos - le contó Luna.
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¿De verdad? - se entusiasmo la castaña - Que bien… hace mucho que no veo a los señores Weasley.
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Pues entonces no se diga más… ¿nos vamos? - sugirió el pelinegro.
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Pues vámonos - Ron tomó el bolso de Luna - yo ya tengo hambre.
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¡Ay amor!... tu siempre tienes hambre - se burló la rubia y todos comenzaron a reír.
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Eso es cierto- admitió Herm.
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Ya déjenlo… no tiene la culpa de que mi suegra cocine tan rico - lo defendió Harry.
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¿Mi suegra?... TU FUTURA SUEGRA… todavía no se casan - le recordó el pelirrojo.
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Pero… te estoy defendiendo - dijo Harry extrañado.
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¡Ay Ronald!... ya supéralo - le sugirió su hermana - No seas celoso.
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Ginny tiene razón… además Harry es tu mejor amigo - le recordó Hermione -lo conoces.
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Precisamente porque lo conozco… es que me pongo así - el pelirrojo fulminó a Harry con la mirada haciendo que el pelinegro se apenara y las chicas se rieran…