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Mi maestra — capítulo 3

Hermione inspiraba, mientras que en la oscuridad, arreglaba el salón. Necesitaba tener todo muy bien preparado y una mejor excusa, no podía tener. Dormía desde el día anterior, en las mazmorras. ¿Es que simplemente, ya no era suficiente con dirigirlos? Parecía que no. Pero no importaba, ella haría su trabajo, fuera cual fuera.

Estuviera Snape, donde estuviera. Eso no tenía ni importancia, ni mérito alguno para ella. Su trabajo era cuidar de los Slytherins y se sentía bastante capaz. O eso creía.

Hermione caminó alrededor de los puestos y colocó los ingredientes y las instrucciones. Su forma de dar clases, sería distinta de lo que Severus Snape, solía hacer. Sabía que a su regreso, si regresaba, las cosas no le parecerían.

Pero a ella no le importaba eso. No en ese precíso momento. Sonrió con suavidad y miró todo. Estaba perfectamente acomodado y listo para la clase.

Para los alumnos.

  • Bueno, al menos no será Snape y quizá, le saquemos algo de ventaja a Hermione- vaticinó Ron y harry negó con la cabeza.

  • Ella no aprobará tu materia, aunque le ruegues- dijo y Ginny asintió, a su lado- ella sabe lo problemáticos que somos en ello. Dudo que...

  • ¿Feliz, Potter?- escuchó una voz arrastrada e incómoda y se dio la vuelta. Draco y su equipo, junto a Pansy, entraban en el comedor- no podemos practicar Quiddicth, por que tenemos que pedirle a la Srta. Granger, que nos autorice.

  • Pídeselo, Malfoy- dijo Harry, divertido.

  • Creo que no has notado, quién dirige nuestra casa- le dijo, con resentimiento. Harry ignoró el comentario y en cuanto Draco volvió a despegar los labios, Ron lo miró de mala gana.

  • Ni se te ocurra llamarla sangre sucia o juro que voy a patear tu trasero.

  • Entonces, tu novia ahora tiene poder. Seguro te arrodillarás frente a ella y le rogarás por pasar la asignación de hoy.

Ron se contuvo, por que Neville y Harry, insistieron. Ginny miraba a Pansy, cuando ella sonreía como una tonta. Siempre lucía así. Con un suspiro suave, Hermione estaba fuera del aula, esperando al alumnado y preguntándose dónde estaban.

Los Slytherin, soltaron sus escobas y caminaron hacia el aula. Al mirar a Hermione, no desestimaron una oportunidad de oro, para burlarse de ella. Arruinarían su primera clase y así, Dumbledore tendría que escoger a otra persona.

Eso era mejor, que tenerla a ella. Eso era un dolor en el trasero, que Draco no pensaba soportar. Teodore y su grupo, fueron los primeros en entrar. Antes de hacer su entrada, Pansy miró a Hermione, de mala gana. Ella sin embargo, ignoró su reacción y se dedicó a pensar.

  • Entonces, hoy evaluaremos la poción reductora.

  • Hoy evaluaremos la poción, bla bla- dijo Draco, remedándola con mucha felicidad. Hermione suspiró y continuó. Los Gryffindors, estaban muy atentos al asunto.

Hermione parecía ser una buena profesora, pese a las luchas entre cada una de las casas. Sabía mantenerse en pie de las circunstancias.

Pero no se había encontrado con Draco Malfoy.

El muchacho caminaba con mucha felicidad y dejaba caer los ingredientes de un lado al otro. Se jactaba de eso y Hermione simplemente, intentaba asumir el control de una clase en el mero caos.

Se reían, bromeaban, arrojaban ingredientes al caldero y buscaban pelea de los Gryffindor. Seguramente, Snape hubiese muerto de la ira, solo con ver lo que allí acontencía.

  • ¡Ya basta!- gritó Hermione y los Slytherin, pararon con una sonrisa enorme en cada uno de sus labios. Harry temió que el asunto fuese excesivo, aún para ella.

Pero Hermione tenía que ser fuerte.

  • ¿Qué te pasa, Granger? ¿Tienes miedo? ¿Quieres renunciar?

  • ¿Por qué razón pensaría en eso?- dijo Hermione y Draco inspiró.

  • Porque si no lo haces, te haremos la vida imposible.- le dijo y ella, se mordió el labio con mucho cuidado.

¿De qué estaba hablando?

  • Entonces, muchachos. Ya saben lo que deben hacer- dijo Draco y los Slytherin, asintieron como autómatas- no permitiremos que un Gryffindor y mucho menos, una sangre sucia, nos lidere.

Harry y el resto, los miraron con rabia. Sin embargo, Harry creyó que Hermione se echaría a llorar o algo por el estilo

Pero no fue así. Jamás había visto una expresión como esa, en el rostro de su mejor amiga. Se levantó del escritorio que tenía que ocupar y se dirigió a Draco, con una mirada evnenenada.

  • Será mejor que te calles, Malfoy. ¿O quieres que el director sepa lo que has dicho y tenga que llamar a tu papá? Ah no, es cierto que él sigue preso. ¿O ya lo liberaron?

El mundo entero, volvió a quebrarse a su alrededor y Draco, guardó silencio. Los Slytherin, comenzaron a lanzar improperios en su contra y Hermione negó con la cabeza.

  • Ya no se harán más injusticias en Slytherin- vaticinó y Gryffindor, prorrumpió en aplausos, de una forma bastante tonta- ¡Silencio!- gritó e incluso los Gryffindors, tuvieron que silenciarse.

La clase de Hermione, dejó en descontento, a más de una. Con un suspiro, ella le daba la espalda a su grupo, mientras recogía sus cosas. Harry y Ron, junto a otros Gryffindors, no tardaron en notar su actitud.

  • Se suponía que nos defenderías, no que nos hundirías- se quejó Ron y Hermione no le hizo caso. Ni siquiera se dio la vuelta.

  • No voy a darle puesto a nadie.

  • ¡Somos de tu casa!

  • Eso no me interesa. Desde ahora en adelante, soy Hermione Granger la jefa de Slytherin y seré justa con todos. Eso nos incluye.