← Mi maestra · de
Mi maestra — capítulo 5
Ese día nublado, parecía que llovería. Draco miraba el campo de Quiddicth. Tenían que practicar, pero no le pediría el permiso a Hermione. No quería nada que ella tuviera que firmar. Negó con la cabeza y suspirando, se bajó de uno de los muros de las afueras del castillo. Pansy lo miró con un gesto de preocupación. Draco lucía molesto. Zabini inspiró y se dijo que el Quiddicth y el equipo para ellos, ya eran historia.
Necesitaban que Slytherin, volviera a pertenecerle a Severus Snape o estarían en grandes desventajas con respecto a Gryffindor. Que siempre lo estaban, desde que harry era el buscador. El talento nato de ese joven, resultaba muy desconcertante para ellos.
-
Necesitamos practicas, así que irás y se lo pedirás amablemente, aunque tengas que llenarte de ácido estomacal.
-
¿Te volviste loco? No haré semejante cosa- dijo Draco y Blaize negó con la cabeza, suspirando.
-
Necesitamos prácticas y si no lo haces, nos encontaremos en desventaja con respecto a Gryffindor y el resto de Hogwarts.
Hermione estaba dormida, en su despacho. Había estado corrigiendo ensayos que los Slytherins, habían decidido hacer mal. Ravenclaw, siempre se destacaba y Huffepluff, tenía sus buenos y malos trabajos. Tantas cosas que Snape no solía ver. Eso era lo más triste de dus forma de trabajar. De todas formas, ella no prestaría atención a ello.
Los corrigió todos y cada uno de ellos. Los leyó con paciencia y acotó, que cada uno tenía su estilo de redacción e incluso, su forma de discutir los resultados.
Al terminar, simplemente se durmió. Soltó la pluma y el tintero y con un suspiro, se miró en un espejo. Un matráz del laboratorio.
- Necesito descansar.
Luego de un par de horas, Draco se convenció de que debía pedirle el permiso. Con una suave inspiración, se detuvo junto a la puerta de Hermione y llamó con furza. Ella apenas se despertaba. Lo miró y suspiró, al abrir la puerta.
-
¿Vienes a burlarte de mí o algo parecido?
-
No, vengo a pedirte un permiso para Quiddicth. Para practicar en el campo de la escuela.
-
¿Ah sí? ¿Y cuánto tiempo solicitaste? Será equitativo, para cada equipo. De todas formas, mi apoyo siempre será de Gryffindor.
-
Eso no nos importa, queremos practicar- dijo Draco y ella asintió en silencio. Buscó entre sus cosas, un pergamino y tomó una pluma.
"Yo, Hermione Granger, autorizo al equipo de Slytherin a utilizar el campo de Quiddicth. Este día"
-
Toma, llévatelo.
-
Gracias, jefa de casa- dijo él, con un tono burlista y Hermione negó con la cabeza- Por cierto, no puedes evaluarnos el ensayo.
-
Todos reprobaron.
-
Severus Snape, tiene una política. Si todos reprobamos, él no corrige nuestros escritos.
-
No soy Snape- dijo ella, trancándole la puerta en la cara. Draco sonrió con suavidad y miró la puerta con rabia.
"No serás Snape. Aún"