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Una Loca Pasion... ¿Dulces 16? — capítulo 11
Los siguientes días, fueron muy bonitos para Karime, Alan se portaba muy bien con ella, la enamoraba cada día más por los detalles y cada beso que le daba, se intensificaba, poco a poco, a kari se le quitaban los pensamientos de niña y su mente adquiría extrañamente, deseos insospechados para con Alan
Cada vez que lo veía, las mariposas revoloteaban en su estómago y sentía raras vibraciones ¡Alan era tan incitante! Tan poderosamente masculino y tan sexy, que ella estaba… enloqueciendo de amor
-Este sábado cumpliremos un mes - Le decía karime a sus amigas - Iremos a cenar, mis papás me dieron permiso
-¿Saben que andas con el?
-¡NO! ¿Cómo creen? Aún no les digo… me van a regañar, Alan es muy grande para mi, pero claro que a mi no me importa, lo quiero así como es
Aksi y Mega se miraron, aquello definitivamente no pintaba bien ¡No confiaban en Alan para nada!
-Apenas pasen otras dos semanas, la termino - Pensaba Alan - Está ya muy enamorada de mi… la destrozaré y me desquitaré
-¡Alan, amor! - Lo interrumpió Kari - ¡Acabo de sacar una C en literatura, le dará mucho gusto a Armand, voy mejorando!
-Eso merece un premio, pero ya lo festejaremos, pasaré por ti a las siete
El sábado fueron a un restaurante juvenil, ella iba bien guapa, claro que el no se quedaba atrás, siempre iba vestido para matar… matarla de amor, porque a kari se le iban los ojos tras el.
-Luces hermosa kari
-Gracias Alan, tu tan galante como siempre
-Toma - Le dio un paquetito bien envuelto - Ábrelo, a ver si te gusta, es un detalle de nuestro aniversario
-¿En serio? -Lo abrió, era un diario, en hojas de color rosa y con una portada brillante, con un corazón que se encendía y se apagaba - Está hermoso, aquí escribiré todo lo que me pase ¡Pero yo también te compré algo!
-¿De verdad?
-Si - abrió su bolsita - tómalo
-¡Vaya! - Susurró, era un fistol con forma de sombrero y bastón, en plata - Esta bonito, gracias preciosa
-Te quiero mucho Alan
-Yo mucho más Karime, eres lo mejor que me ha pasado
-¡Ay Alan! Espero que lo nuestro dure eternamente
-Espero que así sea ¿Ordenamos ya? Muero de hambre
-¡Claro!
Karime llegó a las diez a su casa, la hora que su padre le había dicho, pues aún era muy joven para ir a bailar o a un bar, así que Alan la dejó sana y salva en su casa y se marchó.
Ella no pudo dormir esa noche, emocionada comenzó a escribir en el diario que él le diera, sus primeros pensamientos, soñando cosas imposibles que podría vivir con Alan ¡soñaba tanto con el!
Por su parte, Alan, en su departamento, tomaba una copa de vino y pensaba en sus futuros planes, en como se desharía de Kari y pensar que solo necesitó unas palabritas amables, otras de amor y unas semanitas para que ella se enamorara perdidamente de él.
Claro que el no pensaba acostarse con ella, pues era menor de edad y las leyes eran muy estrictas, no quería problemas. Pero no se puso a pensar en las consecuencias de sus actos, Kari era una niña si, pero en ella ya se estaban despertando otro tipo de pasiones.
Esa fría mañana, dos semanas después de su primer mes de noviazgo, el hablaba con karime seriamente, estaba por dar el golpe malvado, en el corazón de la dulce Karime…
-Karime, lo siento, lo nuestro no funciona
-¿Qué dices?
-No funciona, somos muy diferentes, demasiado grande para ti, nunca resultará
-¡Pero yo te quiero!
-Eso no es suficiente, además, tarde o temprano esto pasaría, yo… yo no te quiero…
-¿Cómo? - Brincó con sus ojos lagrimeando - ¿Por qué me dices eso Alan? ¡Eso no es verdad! Tú me quieres
-Te lo repito - Y la miró a la cara… con un poco de dificultad - Yo no te quiero, lo siento mucho, me deslumbraste, es cierto, eres muy bonita, pero no es suficiente para mí
-¡Explícame porque no soy suficiente para ti!
-Soy un adulto, tengo necesidades físicas, tú eres una niña Karime, menor de edad, no te dañaría pidiéndote algo que no puedes darme ¿Me entiendes? No puedes complacer mi lado sexual
-¡No creo que seas tan cruel, mientes, no veo deseos insanos en ti!
-No miento karime, es la verdad, yo no te quiero ¡Lo siento! Hasta aquí llega lo nuestro, no me busques…
Alan se alejó, pero no iba feliz, todo lo contrario, como que en su corazón sentía una gran opresión y todo le parecía gris, Kari se quedó destrozada, sus ojos no cesaban de llorar, estuvo así por largo rato, hasta que no tuvo más lágrimas y sus ojos hermosos estaban hinchados.
Regreso a su casa, suerte que no había quien la molestara o notara lo que le había pasado, en su habitación le volvió a dar rienda suelta a su llanto, hasta quedarse dormida, y al día siguiente trató de que sus amigas no se dieran cuenta que ya no era novia de Alan
No deseaba que la reprendieran, pero por otra parte ella no estaba dispuesta a dejarlo, tenía que hacer algo… Dejó pasar unos días, pero ya Mega y Aksi la atacaban a preguntas, se les hacía raro no encontrarse a Alan por la escuela
-Oye Kari ¿Y Alan?
-Está… haciendo su tesis… saben que el necesita todo el tiempo del mundo para hacerlo y yo se lo doy
-Pues se me hace raro - Indagó Aksintka - No verlo por aquí ¿Tan ocupado está?
-Si, yo hablo con el todos los días… a veces va a verme… - Mintió
-¡Ah! ¿Y como va todo?
-Bien, muy bien, lo quiero muchísimo y el a mí
-¡Y yo que pensé que no durarían!
-Lo entiendo, el es más grande, somos diferentes ¿No es así?
-Es muy serio - Bromeó Megara
-Pero todo está bien
-Claro, te creemos… ¿Vamos al club?
-Bueno, un ratito, así veo que tal está Jim con los entrenamientos
-Y yo veré a Armand - Sonrió Aksi - ¡Ya que tú no lo quisiste Kari, me lo quedaré yo! ¡Ja!
Y Karime fue un ratito al club… pero luego se desapareció
-¿Tu aquí? - Dijo Alan sorprendido cuando abrió la puerta de su apartamento y vio a Karime, ahí, parada y esperándolo…
-Hola - Saludó y entro sin esperar invitación
-¿Qué quieres? - Preguntó áspero - no me siento bien
-Solo hablar… ¿Qué te pasa?
-Ya te dije todo ¿Qué mas quieres saber? -Se sentó en el sofá un tanto abrumado - Karime no quiero que me busques
-¿Tienes fiebre? - Masculló Karime
-Un poco… mejor vete, en serio, estoy como ido…
-Alan - se acercó y tomó su rostro en sus manos, comenzó a besar su boca, primero suavemente, como adivinando si el la aceptaba, después se intensificó, abriendo más su boca e introduciendo su lengua
Al sentir la invasión, Alan intentó quitarse ¡Eso no era propio de una niña como ella! Pero ella no lo permitió, probando sus dulces labios por varios minutos.
-Karime - dijo el sofocado - ¿Que pasa contigo?
-Nada - Volvió a besarlo, pero no se conformó con los labios, besó su cuello, el lóbulo de sus orejas, sus ojos, y desabrochaba la camisa lentamente
-Espera ¿Qué haces? N-no…
-Si, yo se que quieres… hagámoslo…
-Kari… no - no hubo más palabras, ella entregó toda su pureza, su frágil cuerpo, su corazón, su alma… todo era para él… y el, medio afiebrado, sin mucha claridad en su cerebro, aceptó su regalo…