Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Una Loca Pasion... ¿Dulces 16? · de

Una Loca Pasion... ¿Dulces 16? — capítulo 8

Sin embargo… toda esa tarde, Kari estuvo pensando todo el tiempo en Alan, en sus palabras, en la forma cómo le habló, su rostro, sus facciones suaves y no endurecidas como cuando le hablaba, eso la tenía desconcertada.

Después de Literatura, se escondió para verlo en secreto, era realmente impresionante y apenas se daba cuenta, era altísimo, delgado, su rostro casi perfecto de porcelana, con esos zafiros como ojos y tan azules, el cabello suave, brillante, sedoso, tan oscuro, tan negro…

¡Y ella que apenas le llegaba a los hombros!

-Pues si… es… guapísimo, no me había percatado por odiarlo tanto…

Hubo un suspiro y luego negó con la cabeza

-¡No, pero no! Yo no puedo fijarme en él, y por supuesto que él no me miraría…

En tanto con Alan, tenía pensamientos similares en ese momento, absorto en sus propios planes.

-Creo que ya di el primer paso - Pensaba Alan - Es tan tonta que a lo mejor caiga en mis brazos y cuando lo haga, la destruiré… voy a quitarle todas sus ilusiones, voy a hacerle ver, la dura realidad de la vida…

Desafortunadamente para Kari, ella ya había caído bajo los influjos de Alan, incluso desde que lo viera por primera vez, pero lo había ocultado en su subconsciente y ese amor, lo había convertido en despecho y un poco de odio, pero ahora, todo salía a flote, a ella no le gustaban mucho los rubios como lo eran Jim o Armand, mas bien le fascinaba el cabello de ébano que poseía Alan.

Toda esa noche no pudo dormir de la emoción, cerraba los ojos y pensaba, evocando el bello rostro de Alan… Su frágil, dulce y tierno corazón se empezaba a emocionar y enamorar de aquel muchacho… Grave error para una niña sin experiencia como ella.

Sábado por la tarde… Mega, Aksi y Kari comían palomitas mientras veían aquella romántica película, emocionadas hasta las lágrimas, las palomitas se les atoraban en la garganta, apenas hubo un intermedio, Mega fue por unos refrescos, Aksi al baño y Kari se quedo cuidando los asientos

No había advertido que Alan se encontraba tras ella, hasta que él acercó su rostro al de Karime…

-¿Qué tal rubia? - Le dijo y ella se sobresaltó - Veo que la pelicula te ha emocionado

-¿Qué haces aquí? - Chilló

-Vine al cine ¿Qué hay de raro?

-¡Es raro que tú vengas a ver una película romántica, tu corazón es de piedra!

-¡Rompes mi corazón! Me juzgas muy mal rubia

-¡No soy "rubia", me llamo Karime!

-¡Shhhttt! - Le silenció - La gente nos escucha y no quiero que piensen que somos un par de enamorados que se pelearon…

-¡JA! ¡No me digas! Estás como loquito, ya parece que alguien de tan poco cerebro va a caer en la gracia de un "genio" como tú…

-¿Y eso te importa? ¿Importa mucho el hecho de que yo sea un genio?

-¡UY! - Gimoteó la chica - ¡Y aparte eres un vanidoso, un chocante, aléjate!

-Como quieras… "rubia"

-De acuerdo… "pesado"

Alan se volvió a acomodar en su asiento, Aksi regresó con Mega y los refrescos, y le lanzaron miradas asesinas a Alan y éste solo les sonrió de un modo maldito y maravilloso

-"No puedo creer que yo esté haciendo tonterías" - Pensaba Alan - "Este comportamiento de adolescente me molesta, yo no se como es que Armand y Jim pueden jugar con estas niñas ¡Todo por lograr que ella caiga conmigo!"

-¿Te molestó ese cretino? - Le pregunto Mega

-N-No ¿Es raro no? - Mintió

-¡Ya lo creo! Pero si nos molesta, será objeto de mis puños - Rabió Aksi - Aún no le perdono lo que te hizo

-Si - Intervino Mega - Pero la herida que Kari le hizo en la mejilla no se le quitará ¿Ya le viste la cicatríz? No es muy grande pero se le nota ¡Ay chica, le echaste a perder su linda carita!

-¡Pues para que se le quite y no moleste más a Karime!

-¡Ya va a empezar! - Susurró Kari, pero ya no se concentró en el resto de la película, solo pensaba en que Alan estaba atrás de ella, mirándola tal vez o ignorándola, no lo sabía, pero aquel acercamiento de minutos antes la había echo estremecer y tener pensamientos locos y luego su perfume, su suave y varonil aroma

¡Era algo increíble!

Pero terminó la película y al salir ya no encontró al muchacho, lo buscó entre la multitud pero éste había salido antes que terminara (Asqueado de tanto romanticismo) aunque igual no miraba la peli, solo aquel par de coletas largas y rizadas que tanto le gustaban a sus amigos.

Esa noche no pudo ser más romántica, Kari soñó que ella era la protagonista de una película, Alan su galán, ambos se besaban apasionadamente, Kari despertó al día siguiente bastante tarde, sus padres se habían ido de día de campo con su hermanita, pero le habían dejado una nota para unas compras…

Mas tarde, se fue de compras al súper, tomó un carrito y comenzó avanzar por los pasillos y no dudó en pasar por la sección de los dulces y tomar una bolsa de bombones de chocolate, luego fue por un litro de helado, iba por la sección de carnes…

Dejo un instante el carrito, fue por un encargo y cuando regresó, vio que Alan se encontraba junto a sus compras, tomó aire y se acercó, él sonrió provocativamente, haciendo que Kari sintiera un ligero cosquilleo

-Vi demasiados dulces en este carrito y supuse que era tuyo

-¿Me estabas espiando? - Exigió ella

-No, yo también vine de compras - Levantó su canastilla con cereales, leche y sopas

-¡Ah, vaya!

-¿No crees que son muchos dulces para ti? Vas a engordar…

-Eso no te incumbe, ahora con tu permiso, seguiré mis compras

-Bien ¡Yo te acompaño!

-¿Tu? ¿Por qué?

-No das una en la escuela, pero deseo ver como eres como ama de casa y por lo visto, gasta mucho en dulces

-¡No te entrometas Alan!

-De acuerdo Rubia ¡Pero te seguiré!

-¡Como quieras! Pero te verás obligado a cargar con mis compras ¿Cómo la vez?

-Si no hay mas remedio - Sonrió atractivamente - Traigo automóvil

-¿Qué pretenderá? - Pensaba Kari mientras seguía con la lista de compras. Minutos después, Kari tenía sus bolsas de víveres… mientras que Alan, solo le bastaban dos…

-¿Tomarás taxi?

-Sip…

-Si quieres… yo puedo llevarte a tu casa en mi auto

-¿En serio? ¿Tu? ¿Y porque de pronto eres tan amable?

-¿Qué? ¿Acaso no tengo derecho a cambiar? ¿A regenerarme?

-No lo sé…

-¡Oh, vamos! Yo te llevo, prometo que no te haré nada

-De acuerdo… acepto…

-¡Ok! Espérame aquí, enseguida traigo mi auto, esta aparcado cerca ¡No te vayas y me hagas una descortesía!

-¡Dios! ¡Es tan guapo! - Chillaba Kari cuando Alan avanzó por su auto - ¡Mas que Armand o Jim!

-Caerás karime, caerás - pensaba Alan y cuando lo hagas, te botaré… y me dará mucho gusto… verte sufrir y llorar… ¡Por ser tan boba!