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Cricatriz de sacrificio — capítulo 2

Lily sobrevolaba el oscuro cielo, con Harry entre sus brazos. Tenía que encontrar a alguien que pudiera socorrerla. Pero no tenía idea de quién era ese ser, que podía apiadarse de ella en esas circunstancias. Por supuesto, las opciones eran limitidades. Inspiró. Ya no podía volar más. Harry comenzaba a inquietarse y ella necesitaba descansar. Estaba herida.

Aterrizó en un mal vecindario y miró a su alrededor, la situación no podía ser más atenuante. Miró a su alrededor y cobijó a su pequeño, entre sus túnicas. No quería que se resfriara, pero por sobretodas las cosas, no dejaba de pensar en su esposo.

Seguramente estaba muerto.

Caminó como pudo. Apenas recordaba dónde estaba ubicada. negó con la cabeza y se dijo que debía seguir adelante.

No importaba lo que pasara.

Un hombre estaba sentado en la penumbra, miraba a su alrededor, con cierto disgusto. Las luces amarillentas de las velas, iluminaban su silueta en la pared.

Un día terrible, para él. Sobretodo, por lo que estaba por ocurrir.  Inspiró y se preparó para el golpe. para decirle adiós a ese pedazo de su ser.

Que fue una vez.

Mientras meditaba o se agredía a sí mismo, mentalemente, su puerta sonaba. Desesperado su toque. Se levantó, arrastrando su cuerpo.

Ya nada tenía sentido, como para abrir aquella puerta.

Pues, al abrirla, una mujer de cabellos rojos cayó sorpresivamente en su regazo. Con un suspiro de impresión, la miró y sintió un bulto sobre su pecho. Ella resbaló y tuvo que dejarse caer con ella. Entre sus brazos, había un bebé, que estaba dormido. Dormido antes de la inminente guerra que estaba por ocurrir. En su frente. Había una cicatriz en forma de rayo.

Miró a la mujer entre sus brazos. No podía ser ella y además, estaba exhausta y herida. Apartó los rojizos mechones de su frente y la miró.

¿Qué estaba haciendo en ese lugar? Sostuvo al bebé, lo apartó de sus brazos y ladeó la cabeza. Lo colocó sobre uno de sus sofá y simplemente se inclinó para levantar a la mujer del suelo. A la mujer a la que había condenado a la muerte.

Sus labios entre abiertos, estaban heridos. Suspiró y los acarició con un dedo. Antes de hacer o decir algo, escuchó una especie de quejido. El pequeño, despertaba y clamaba por su madre inconsciente. Pensó que era un buen momento, para que la madre despertara.

La acomodó en el sofá, luego de tomar al bebé. Cuidadosamente, colocó su mano sobre su hombro y lo movió con ligereza.

Le tomó unos minutos, hacerla volver en sí. Al abrir los ojos, ella miró lo que estaba frente a ella. Su bebito y... Un hombre, que lo sostenía.

¿Quién...? ¿Había logradosu cometido?

Había llegado al hogar de Severus Snape.

  • ¡Severus!- dijo, con la garganta seca y el hombre, suspiró- ¡Necesito tu ayuda! ¡Te lo imploro!

Severus no dijo nada, mientras colocaba en sus brazos, a su pequeño bebé. Ella lo miró con una sonrisa y Snape, inspiró en silencio.

  • Lily...Yo no...

  • ¡Por favor! A estas horas, es probable que James esté muerto y venga detrás de mí y de mi hijo. Tómalo, cuídalo. Debo ir por Sirius.

  • ¿Black?

  • Él me rescató. Él evitó que Voldemort nos matara. Por favor...Tienes que ayudarme a rescatar a Sirius. No podemos dejar que lo encarcelen.

¿Debía? ¿Luego de todo eso que había vivido con Black y compañía? ¿Debía ayudarle?