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Historia 50579 — capítulo 3
Ladeé la cabeza levemente y le contemplé. Parecía un niño pequeño al dormir. Acaricié su mejilla izquierda suavemente para luego desaparecer de aquella habitación.
Comencé a caminar bajo la dulce llovizna mientras recordaba cada segundo que había vivido junto a él. Podía imaginarme el brillo del cielo cuando nuestros labios rozaron.
Volví a aquella vacía habitación y susurré en su oído:
—Nuestro amor está cayendo a pedazos...
Suspiré y una lágrima salada se deslizó suavemente por mi mejilla. Tomé mi bolso y volví a caminar a la intemperie, sin importarme nada más que el profundo dolor que ahogaba mi corazón.