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Looking for Alicia — capítulo 9
Capítulo 9:
Alexia le empujó contra la mesa de interrogatorios, intentando hacerle daño de cualquier manera , con tal de que ese cerdo se tragara sus palabras y desmintiera todas las mentiras que había dicho acerca de su dulce hermana. Ella no era una zorra que se acostaba con cualquiera, Alicia le había jurado y perjurado que seguía siendo virgen desde que empezó a salir con James.
-¡Mentiroso! ¡No te atrevas a decir esascosas de mi hermana nunca más! ¿Dónde está? ¿Dónde te la has llevado? -chilló ella arañándole la cara con las uñas, hasta que algunas heridas le empezaron a sangrar.
-¡Ya basta!-ordenó el inspector con mucha tranquilidad, a los policías que habían estado sentados al lado de Alexia frente al espejo.-¡Sacadla de aquí, inmediatamente!
De repente tres policías entraron en la sala de interrogatorios y cogieron a Alexia de la cintura o de donde pudieron, ya que la chica se retorcía, intentando que la soltara.
Cuando lograron separarlos, Alexia se quedó quieta y le miró con odio, mientras Allen se limpiaba la sangre de los arañazos de la mejilla.
-No ha sido buena idea que estuvieses presente en el interrogatorio, así que Alexia, deberías volver a casa, si tenemos alguna nueva noticia, te llamaremos, pero por ahora es mejor, que te alejes de la investigación.-dijo el inspector muy serio.
-No por favor, no quiero que todo el mundo piense que mi hermana era una de esas chicas que se vende por droga, mi hermana era virgen, eso es imposible.-dijo Alexia con lágrimas en los ojos.
-¿Y cómo sabes que ella es virgen?-preguntó Allen con una sonrisa sarcástica.-También era virgen cuando la toque por primera vez. No era una experta, pero no lo hizo mal, aunque cuando mi hermano se enteró de que la había tocado antes que él, se enfadó un poco.
Alexia pegó un chillido de rabia, y intentó volver a abalanzarse sobre Allen de nuevo, aunque no lo consiguió.
-¡Ella jamás me mentiría! ¿Cómo pueden creer a ese camello? Engaña a niños para engancharles toda la vida a esa mierda, deberían meterlo en la cárcel.-chilló ella, fuera de control.
-Tranquilícese, señorita Jacques, el señor Slander irá a la cárcel provisionalmente a la espera de su juicio y su condena, por las cosas que ha hecho, al igual que su hermano, a no ser que quiera decir algo más para ayudar a la policía a encontrar a Alicia, lo cual haría que su pena no fuese tan severa, al ayudar a la policía.-dijo el inspector mirando a Allen, al que se le apagó la sonrisa sarcástica.
Alexia le miró esperanzada, al ver que Allen miraba pensativo al policía.
-Bien, no sé que decirle, sólo puedo decirle lo que ya le he dicho, yo a esa niña no le he hecho nada, solo la vendía droga, hasta que ella decidió obtener la droga de otras personas.-respondió James muy serio.
-Uno de nuestros testigos dijo que tu estuviste persiguiendo a Alicia para que te pagara incluso llegaste a amenazarla, ¿es eso verdad?-preguntó el inspector, volviéndose a sentar en la silla.
-Eso es verdad, pero un día vino a verme a la casa de mi madre, justo tres días antes de que yo me fuera de aquí, yo pensaba que venía a ver a James, pero ese día estaba fuera. Entró en la casa justo después de que mi madre se fuera, y me dio todo el dinero que me debía.-explicó Allen mirándole fijamente a los ojos.
-¿Notaste algo raro en ella? ¿ Te dijo de dónde sacó el dinero?-preguntó el inspector con interés.
-Claro que si, estaba muy delgada y tenía muchas ojeras, como si no hubiera dormido en días, le pregunté de donde había sacado el dinero, y me contestó que había estado trabajando estos últimos días y casi no había tomado droga, pensé que estaba tan delgada y no había podido dormir, porque estaba dejando la droga, así que no me preocupé, había visto gente mucho peor que ella. Bromeé diciendo que si había tenido que acostarse con alguien para ganar todo el dinero que me debía, pero no me contestó, se fue enseguida.-explicó rápidamente Allen.
-¿No volviste a verla antes de irte o de que ella desapareciera?-preguntó el inspector.
-Mire inspector, me fui de casa cuando mi hermano descubrió que le vendía a su querida novia, cocaína, se cabreó porque no quería que ella se enganchase, al parecer le gustaba mucho esa chica, así que como sabía que Alicia volvería a por más droga, ya que estaba muy enganchada, fui a ver a mi padre y pedí un traslado en el trabajo.-respondió Allen.-Unos pocos días después de que me diera el dinero, empezó a llamarme desesperada por más coca, pero simplemente le di el nombre de unos amigos y no volvió a llamar.
-¿Tienes el nombre de esos amigos?-preguntó el inspector sacando un bloc de notas.
-Claro, que no se diga que no ayudo a la policía.-dijo con sarcasmo guiñando un ojo a Alexia.-Aaron Surron, David Suck y Alexandre Groy.
-Bien, creo que con esto podremos seguir con la investigación, gracias señor Slander, chicos podéis trasladarlo a prisión.-dijo el inspector con frialdad antes de salir de la sala.
Este caso le ponía enfermo. Nunca había estado en uno tan complicado, cada vez que tenían un nuevo testigo las cosas se complican o se desmienten, ahora ya cualquiera podía haber secuestrado a la niña, por que mucha gente tenía motivos, pero más que ninguno los hermanos Slander, Allen era el que más ya que ella le debía dinero, y él no se terminaba de creer que Alicia le hubiera pagado, y luego estaba James, que nop parecía tener motivos pero habían encontrado objetos personales de la chica en su casa y su coche.
Todo este caso era muy extraño.
-Inspector…-el susurro suplicante de Alexia, que estaba a unos pocos metros de él, le hizo detenerse y volverse.
La chica estaba parada en medio del pasillo con la cara pálida como la cera, mirando su móvil, por el que sonaba un pitido que indicaba que la estaban llamando.
-¿Qué ocurre?-preguntó el hombre acercándose a ella, preocupado.
-Mi hermana…me está llamando.-dijo enseñándole la pantallita del móvil donde salía el número de Alicia y su nombre.
-Está bien, tranquilízate, tienes que hablar con normalidad, y nosotros intentaremos localizar la llamada. Y ahora vas a cogerlo y poner el altavoz.-ordenó el inspector movilizando a todos los policías que tenía alrededor.
Alexia inspiró unas cuantas veces para tranquilizarse antes de coger la llamada y poner el altavoz.
-¿Si?-dijo Alexia, bastante asustada por lo que fuera a decirle.
Nadie contestó.
De repente un grito de dolor se oyó por el teléfono, seguido de sollozos desgarradores.
-Alicia…-murmuró Alexia al reconocer la voz de su hermana.
-Por favor, por favor, no me hagas daño, no volveré a hacerlo, seré buena, pero por favor, no me pegue más.-suplicaba Alicia.
Entonces el inspector se dio cuenta de lo que estaba haciendo el secuestrador, había llamado a Alexia, mientras torturaba a su hermana para que lo oyeran y pudiese conseguir el dinero más rápidamente y pagarle.
-Claro que vas a ser buena, por que si no, iré a por tu adorable hermanita, y la cortaré el cuello.-amenazó el secuestrador a Alicia, mientras ella empezaba a llorar de nuevo.-Pero no llores tanto, princesa, se buena y saluda a tu hermanita, que nos está oyendo.
-Alexia… Alexia.-fue lo único que pudo decir Alicia entre sollozos.
Entonces se oyó un golpe sordo, y dejaron de oírse lo sollozos.
-¡Cállate de una vez, zorra!-gritó el hombre antes de coger el teléfono.-Hola Alexia, espero que la policía se lo esté pasando bien buscándome.
-No, no, se equivoca, usted me dijo que no le dijera nada a la policía, y eso he hecho.-dijo Alexia muy nerviosa.
-¿Te crees que soy estúpido? ¡Eres como tu hermana! ¡Creéis que podéis engañarme! Bien, tu te lo has buscado, te lo advertí, y ahora no volverás a verla.-gritó el hombre, fuera de sus casillas.-Pero dile a la policía que siga investigando, por que dentro de poco encontraréis su cadáver.
-No, no por favor.-suplicó Alicia y Alexia, llorando, a la vez.
El hombre empezó a reírse.
-¿Sabes por qué no te secuestré a ti, Alexia? Puede que las dos seáis idénticas, pero Alicia es mucho más inocente que tú, y no sabes cómo disfruto día a día, destruyendo esa inocencia. Te digo esto para que sepas que tu hermana morirá en un agujero después de sufrir torturas y humillaciones por mi parte, y todo será tu culpa, por no haberme hecho caso.-dijo el hombre, disfrutando del dolor de las chicas.-Pero no te preocupes, cuando me deshaga de tu hermana, iré a por ti, y me da igual cuanta gente tenga que matar o cuantos años tenga que esperar, por que algún día, serás mía, como ahora lo es Alicia. Adiós Alexia, nos veremos pronto.