¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 1
Albus los miraba a ambos, mientras Hermione intentaba comprender qué estaba pasando en aquel recinto. Por supuesto, la información se le suministraba con mucho cuidado, por asuntos protocolares de la orden. Con una sonrisa, Albus los miró a ambos mientras que Draco, trataba de encontrarle el lado gracioso a su situación.
- Tienen que quedarse aquí, hasta que podamos resolver el dilema que se nos acaba de presentar- dijo el anciano director, con un tono de voz relajado. Draco inspiró con fuerza y sus dientes blancos se mostraron por una fracción de segundo.
No le hacía gracia el asunto y no quería terminar encerrado o bajo algún plan alocado, que solían ocurrírsele a Albus Dumbledore y su comitiva de estúpidos.
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Entonces, permanecerán en este lugar, mientras resolvemos las circunstancias- Draco negó con la cabeza, una y otra vez.
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Aunque no tenga poderes, no significa que me quedaré con Granger, para que me cuide- objetó y Albus inspiró.
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No sabemos por cuánto tiempo, tus poderes habrán desaparecido.
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¡No han desaparecido! Ya se han perdido. No volverán- dijo, con resentimiento y Hermione se mordió el labio. En su caso, era totalmente diferente.
Ella no podía ver. También y quizá, no se recuperaría de eso. Albus asintió con suavidad y Severus Snape, emergió de una larga puerta de madera caoba, negra y con un brillante pomo. Los miró y luego al anciano director.
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Es seguro. No hay nada que pueda hacerles daño.
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Entonces, estaremos aquí por un buen tiempo.
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No pueden obligarme- dijo Draco y Hermione inspiró.
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Ni a mí.
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Tú no puedes ver- dijo Snape- y tú, Draco, no tienes poderes. Me parece, que podemos obligarlos- dijo y Draco soltó un quejido.
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Eso quisiera verlo.
Severus curvó sus labios en una sonrisa sarcástica y Hermione, presintió que aquellas palabras le traerían problemas. Negó con la cabeza y con un hilo de voz, rogó por la paciencia de ambos. Claro, ninguno escuchó su mensaje.
Odiaba tanto, estar ciega.