¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 2
Estaba dormida, mientras Draco, estaba dormido en el sofá. No iba a discutir con Snape, sobre quién usaría la cama o no. La ciega Hermione, tenía la preferencia en el asunto. Mientras dormía, Draco trataba de hacer lo mismo. Sin embargo, los recuerdos de aquellas vivencias, le acechaban constantemente.
Soñaba con el fracaso. Con el fracaso de su padre, con el fracaso de su madre. Creía que nada peor podía pasarle, pero simplemente eso. Sin poderes, sin su magia. Recordaba la huesuda mano de su señor, mientras se alzaba su varita, en su contra.
Lo miraba, quería matarlo. Estaba por lograrlo y entonces...¡Escuchó un grito y abrió sus ojos con violencia! Se sentó en el sofá y se frotó el rostro. Hermione gritaba, en la cama.
Se levantó y caminó hacia la habitación. Ella estaba aferrada a las sábanas, sentada. Gritaba y de sus ojos vacíos y sin visión, salían pequeñas lágrimas.
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¿Qué es lo que te pasa, Granger?
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Solamente...Creo que estaba soñando- dijo ella, llevándose las muñecas a los ojos y secándose las lágrimas. Draco la observó por un momento. Temblaba y una ola de escalofríos la recorrían, constantemente. Tanteó el lugar, buscando su bastón. Intentó levantarse, pero resbaló torpemente y trató de sostenerse de algo.
Draco permaneció allí, mirándola. Hermione ladeó la cabeza, hacia Draco o hacia donde creía que provenía el sonido.
- Draco...¿Podrías ayudarme? ¿Por favor?
Draco suspiró, reacio a brindarle ayuda. Quizá podría burlarse de ella y hacerle sufrir, por su condición. Ella insistía y con un dejo de fastidio, caminó hacia ella y la tomó de un brazo. Hermione se levantó y tomó el bastón del dosel de la cama.
- Gracias.
No dijo nada más y caminó hacia el salón. Tenía apetito, pero sin magia, no sabía desplazarse. Era como estar ciego. Hermione suspiró, sintiendo que estaba perdida. Leer era lo que más amaba. ¿Cómo iba a leer, ahora que estaba ciega?
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El código...¿Para ciegos?
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Sí. El profesor Snape, lo traerá luego- dijo con desdén, mirando la cocina muggle que tenía frente a él. ¿Cómo demonios la haría cocinar?
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Granger. ¿Sabes cocinar de forma muggle?
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Sí. Pero no puedo ver.
Draco suspiró y meditó. Mientras meditaba, Hermione tuvo una idea un poco práctica, pero difícil de realizar. Inspiró y ladeó la cabeza hacia el otro lado y Draco se lo indicó.
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Estoy de este lado.
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Quizá yo pueda cocinar y tú seas mis ojos- dijo y Draco parpadeó sin entender- quiero decir, tú guiarás mis acciones, mientras yo cocino.
Pues, Draco quiso comprender el dilema. Con un suspiro, entendió luego, lo que ella había querido decirle. Pues, se vio abrazando a Hermione, para mover sus manos, mientras ella intentaba cocinar. Nada peor que eso.
- Ayúdame a caminar hasta allá.
Era como mover a una anciana.
- Revuelve esto, por favor- dijo y sintió su respiración, sobre su hombro- sé cuidadoso y no trataes de saltearlo.
Al final de hora y media o más, el desayuno estaba listo. Por supuesto, había un desastre en el lugar. Draco colocó la mesa, nada agraciado con el asunto. HErmione trataba de hacerse valer, con su problema.
Escuchó un vaso que se rompía y un quejido. Caminó hasta la cocina y la miró. Tenía sus ojos abiertos, mirando hacia el suelo.
Pero no veía nada y no iba a servirle que lo hiciera.
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¡Mira lo que has hecho!
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Solo quería un poco de agua.
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Romperás todo, a tu paso.
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No quería...
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¡Apártate!- dijo Draco y ella inspiró en silencio, no hizo otra cosa que cerrar sus ojos y el joven, negó con la cabeza y un mal gesto- ¡Oh no, no me digas que te echarás a llorar como una bebita!
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No, no lo haré. Déjame salir.
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¿Puedes?
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Claro que puedo.
Hermione caminó en silencio, lentamente, como si algo le doliera. Iba colocando el bastón en el suelo y tanteaba con el. A los pocos minutos, resbaló torpemente y Draco tomó su brazo, para reincorporarlo. Iba a ser algo difícil.
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Entonces, claro que puedes.
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Déjame en paz.
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¿Y no te caerás, entonces?- dijo, con mofa y Hermione simplemente le dio con su bastón en el pie. Juraría que había sido apropósito.
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Lo siento, Draco. Es que soy invidente.