¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 4
Ella suspiraba, tratando de comprender el método Braile. Draco la miraba, mientras ella posaba sus manos sobre los códigos y letras que poseían las páginas. Por su parte, Draco trataba de hacer algún conjuro, pero nada salía de su varita.
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Draco. ¿Podrías ayudame? ¿Aquí dice: Pensamientos?
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No- le dijo, con impaciencia- dice: Momentos.
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Estaba segura de que eso era una "P".
Hermione pasó largo rato en ese tópico, mientras Draco trataba de comer. No sabía usar las cocinas muggles y se sentía todo un inútil, en el tema. Mientras miraba la cocina eléctrica, escuchó tres pasos. Hermione y su bastón, se acercaban.
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Es un milagro que puedas caminar, te felicito- le dijo y Hermione, no le prestó atención. Inspiró con suavidad y colocó sus manos a su alrededor; para sentir lo que le rodeaba.
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Me alegro de que yo forme parte de tu diversión. Seguramente cuando me caiga, morirás de la risa.
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Tenlo por seguro.
Ella continuó su camino y colocó su mano sobre la cocina. La ornilla estaba encendida y ella, trataba de tocarla. Draco se movió rápidamente y apartó su mano de allí, sosteniéndola con violencia. Ella brincó de miedo y Draco inspiró con fuerza.
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¡Eso está hirviendo! ¡Pudiste quemarte la mano!
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¡Oh, discúlpame por no ver!
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Solamente, fíjate dónde colocas tus manos.
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¿Cómo podría, si no puedo ¡ver!?
Draco prefirió guardar silencio y tomando su mano, la guió hasta el salón. Pensaba dejarla en el sofá, pero sus pies se enredaron con su bastón y le cayó encima. Hermione sintió un peso que se venía sobre ella e instintivamente, posó sus manos sobre él.
Sobre Draco, claro está. El muchacho se vio inmerso entre pies y manos. Ladeó la cabeza, tratando de encontrar un punto de apoyo, para levantarse.
Estaban a centímetros del rostro del otro. Hermione se sintió incómoda muy pronto y con una inspiración fuerte, trataba de apartarlo de ella.
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¿Podrías quitarte?
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Cuando pueda levantarme- escuchó.
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Draco... Esto es muy incómodo. Te agradeceré que te quites.
Se impulsó hacia arriba y se apartó de ella. La miró, mientras ella trataba de organizar su cabeza. La había apastlado su cuerpo sobre el sofá. Dolía y sin embargo, no había oío de él, ni una sola disculpa. Pero claro, pedía demasiado.
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Gracias por disculparte.
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¡Fue un accidente!
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Sí, imagino que lo fue- le dijo ella, con sarcasmo. Tocaba todo lo que alcanzaba, con su bastón en mano- Imagino que lo fue.
Convivencia; bastante difícil. ¿De quién había sido la idea? De Albus Dumbledore.