¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 8
Ese día, Hermione estaba de pésimo humor. Nada le salía bien. Se había resbalado tantas veces, que ya comenzaba a desesperarse. Inspiró y se inclinó hacia arriba, en la cama. Draco estaba en la cocina. Hacía el desayuno y mientras cocinaba, miró el código Braile. Tomó el libro y caminó hacia la habitación. Hermione seguía sentada en la cama, buscando su bastón. Lo colocó cerca de su mano y ella, alzó la cabeza. Mirar a sus ojos vacíos, resultaba tan difícil en cierta forma. Creía que parpadearía y diría que podía verlo, que todo ese tiempo se había estado burlando de todos. Pero eso no pasaría. Luego de ayudarla a levantarse, Hermione quería darse un baño. Eso no tenía sentido, puesto que no podía ver. Inspiró y se preguntó como podría realizar semejante tarea. Antes de hablar, ya Hermione estaba camino a la ducha. Miró la ropa que caía y decidió dejarla sola. No la miraría. Escuchó varios tropiezos. Cosas que se caían. Lo imaginó. En verdad no dudaba que fuese algo complicado. Era como si le quitaran una pierna y le pidieran que corriera. Al menos él no tenía esa suerte que ella se estaba gastando. Alzó la mirada, con vista hacia el techo. Mientras miraba, escuchó un gemido y caminó hacia la habitación. Hermione estaba en el suelo y agradeció que una toalla la cubriera. Estaba mojada y no podía levantarse. Se inclinó, pensando cómo la sacaría de ese lugar. Miró con cuidado, tratando de evitar mirar de más y la sostuvo de uno de sus brazos.
- Cuidado, me duele mucho- le dijo, cuando había golpeado con la pared de la ducha. Draco no dijo nada y con mucho cuidado, la sentó sobre la cama. La toalla era lo bastante corta, como para hacerle sentir que tenía que mirar hacia otro lugar.- No me mires.
- No te he mirado. Tú decidiste entrar allí. ¿Por qué te caíste?
- Me entró jabón en los ojos. En otra circunstancia se hubiera reído, de no resultar que sonaba algo en la sala. El desayuno estaba por quemarse. Inspiró y la dejó allí. Tenía que cuidar que no se quemara la comida o no tendrían algo más que comer en toda esa hora. Bueno, sus habilidades eran muy limitadas. Luego de evitar una cocción exagerada, notó que tenía que decirle a Hermione que era hora de comer. Al entrar en la habitación, ella estaba de espaldas. Solo tenía la parte inferior de la ropa interior y trataba de cerrarse el sujetador. Pues bien, sí miró de más. Estaba frente a un espejo. Pero al menos estaba cubierta en un sentido. Caminó hacia ella y lo cerró con un solo movimiento de sus manos. Ella se dio la vuelta y sostuvo su mano.
- ¡Has venido a verme!
- No es cierto. Solo he venido a decirte que el desayuno está en la mesa. Si tú eres lenta para vestirte, es tu problema.
- Trata de vestirte sin visión. Al sentarse a la mesa, el clima tenso dejaba mucho que desear. Con un suspiro, Hermione trataba de encontrar un vaso que estaba a su lado. Draco lo colocó al otro lado y ella pudo tomarlo. Mientras desayunaban, la chimenea hizo una especie de sonido como un "crack" y la visita ya estaba allí.
- ¡Hermione!- la voz de Ginny hizo eco y ella, cerró sus ojos y bajó la cabeza en dirección a su plato. No quería ser vista de esa forma.