Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Death Note II: La leyenda del Hassassin. · de

Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 1

Capitulo 1:

El asesinato

12 Julio 2025. 12:00 pm. Londres, Inglaterra.

-Ya es tarde…deberías irte. Ángel levanto la mirada y luego miro su reloj. Las 12:00 pm.

-Tienes razón- dijo, suavemente. Miro a la chica por última vez y después de murmurar un simple: te amo, salió con paso lento del jardín de la misma.

Ángel había recorrido cientos de veces esa calle. La calle Peace. Sin embargo, nunca creyó lo que encontraría al regresar esa noche.

El aire olía muerte.¿Acaso nadie más lo olía? Aquel olor tan putrefacto, tan frió, tan cruel…ese olor que helaba tu sangre por un instante, antes de envolverte dentro de el por completo… El olor de la muerte.

No había luna, y la oscuridad era profunda. Ángel no podía ver ni su propia sombra. A lo lejos, un gato maulló, causando que el muchacho diera un pequeño brinco de susto y sus cabellos cobrizos dieran un brinco en el aire.

Ángel se dio cuenta, que a lo lejos, se escuchaban las sirenas de una policía… o dos…tres… ¿más de diez, quizá? Su ruido continuo y repetitivo se hacía cada vez más cerca…

"Estúpido mundo"

Ángel sintió asco. ¿Qué estarían persiguiendo esas policías? Obviamente a un estúpido delincuente, que hacia deshonor a su nombre y al de su país. ¿Cuál era el motivo de hacer daño?

"Ojala que los atrapen"

Al menos una docena de patrullas, pasaron velozmente a su lado, por la calle.Ángel se detuvo de su caminata, y, oculto entre las sombras de la noche sin luna, contemplo hacia donde se dirigían.

"Maldita sea"

La Mansión Matsuda. Apenas Ángel vio hacia la dirección de la mansión, su corazón pareció detenerse por un segundo. La gran mansión, donde la viuda del exjefe de la policía y su único hijo vivían entre lujos, se encontraba en llamas.

Se echo a correr en dirección a la casa, con el corazón latiéndole rápidamente, como nunca.

"¡Maldita sea, maldita sea!"

Las llamas envolvían cada cosa. Habían incendiado el jardín, uno de los más bellos de Londres y el fuego se extendía con una gran rapidez tentadora hacia la casa entera. El muchacho se obligo a decirse que todo estaría bien.

Corrió más rápido. Todas las policías estaban rodeando la casa. Un gran camión de bomberos echaba gigantes chorros de agua a las llamas, que consumían lo que quedaba de la Mansión. Había un pequeño grupo de personas que rodeaban la casa, con la curiosidad tatuada en sus rostros.

-¡Aléjense, por favor! -grito un policía de voz grave y profunda a la curiosa multitud. Las personas hicieron caso omiso, y continuaron observando como si solo fuera un divertido espectáculo de teatro.

Ángel se acerco al policía.

-¡Nadie pasa!-exclamo este, al ver al chico.

-¡Mi madre está ahí!- respondió, mirando atentamente al hombre, el cual tenía una expresión seria. Las piernas del muchacho comenzaron a temblar… ¿y si…?

El policía, de rostro joven y noble, con unas profundas ojeras en la piel dorada, pareció analizar al muchacho durante un segundo, que a Ángel le pareció eterno. Se sentía impotente… ¿acaso ese hombre no sentía el temor que él? ¡Su madre estaba encerrada entre esas llamas, tan calientes como el infierno mismo!

-¡Sálvela!-grito Ángel. Su paciencia se había terminado, su valentía había caído rota en pedazos al suelo. Se sentía un niño temeroso, que esperaba que alguien más lo protegiera.

-¿Cuál es tu nombre?-respondió tranquilamente el policía.

-¡Eso no importa! ¡Sálvela! ¡Sálvela!-Ángel trato de esquivar al policía, pero este bloqueo su camino. De reojo, el muchacho vio como los policías acordonaban la casa. - ¡Haga algo! ¡Hay personas ahí adentro! ¡Mi madre, sálvela, ya!

Levanto la vista hacia la casa. Todo estaba en llamas… el jardín, con sus rosales, sus árboles orientales, sus grandes abetos que en invierno se cubrían de nieve; en llamas. La casa, considerada de las más hermosas de Londres, con su estilomoderno y contemporáneo, sus paredes coloridas llenas de cuadros y adornos; en llamas. Los recuerdos, las risas que resonaban en un rincón, las lágrimas que aun se debían limpiar del suelo, las fotografías; todo ello en llamas. Y lo peor, su madre, su progenitora, su protectora… estaba en llamas.

-¡Ya!-grito Ángel. Le dio un golpe al policía, para poder escabullirse entre el.

"Si no la salvo yo… ¿Quién? ¿Quién, entonces?"

De nuevo, el policía lo detuvo. La casa estaba acordonada, y Ángel estaba fuera de ella, junto con todo el mundo.

-¡Muchacho, no puedes pasar, es muy…!

La ira, la impotencia, el miedo… lo hizo darle una fuerte patada al policía, en el estomago. El oficial se doblo y Ángel aprovecho ese momento para escabullirse bajo el cordón amarillo fosforescente que decía con orgullo: No pasar. Ángel se esforzó en ser más veloz, mientras que en su garganta aparecía un nudo al ver la casa en ruinas.

-¡Deténganlo! ¡Deténganlo!

"¡Nadie me detendrá! ¡Nadie!"

Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Escucho pasos atrás de él, voces que le gritaban. Las ignoro, casi llegaba a la puerta, o lo que había sido la puerta, pues ahora solo quedaba un hueco que daba la entrada al infierno.

El aire olía a humo.Ángel tosió y se cubrió instantáneamente la boca y la nariz con el codo. La piel le ardía, el calor era inmenso.

-¡Muchacho!-dijo una voz.

Le comenzó a doler la cabeza. "Debes ser fuerte, debes ser valiente…"

-¡Muchacho, detente!

Ángel siguió corriendo. Ya acababa de atravesar la puerta.

"Debes ser fuerte, debes ser valiente"

-¡Alto! ¡Deténganlo!

Ángel, horrorizado observo lo que quedaba de su casa. Todo en ruinas, en cenizas…

-¡Madre, madre!-grito, con todas sus fuerzas. Su voz sonó hueca y quebrada. Espero respuesta. No la hubo.

-¡Madre, madre!-insistió. Detrás de él, una tabla de madera cayó desde el techo. Sintió una frágil quemadura…

Sintió unas manos fuertes sujetándolo. Lucho por liberarse.

-¡No, no, no! ¡Madre, madre, madre! ¡No, suéltenme, déjenme ir por ella!

-Tranquilo, hijo…ella está bien, está a salvo.-dijo una voz. Era masculina, y al mismo tiempo, valiente, tranquilizante. Ángel miro al dueño de la voz. Era un bombero, pero su rostro no se podía ver tras la máscara.

-¿Dónde está, donde esta?

Ángel se sentía cada vez más débil. Se esforzó por no respirar el humo, pero su pecho se sentía presionado y sus pulmones buscaban más aire.

-¡No respires! Ponte esto en la boca…-el hombre le extendió un pañuelo grueso, pero el muchacho lo rechazo. Sus rodillas se doblaban…

-¡Mi madre, mi madre…!

Su vista se nublaba. Forzó por liberarse, pero… el hombre era fuerte. Lo llevaba a la fuerza fuera de la casa… se sentía débil…

"Debes ser fuerte, debes ser valiente…"

Y sus ojos se cerraban, con un último suspiro de desesperación…

"Debes ser fuerte, debes ser valiente…"

"Debes ser fuerte, debes ser valiente…"

Se repetía las mismas palabras… con la esperanza de que se quedaran grabadas en su mente, piel y alma…"Debes ser fuerte, debes ser valiente…"

Lastima… no había sido fuerte. No había sido valiente.

"He fallado"


Regla 1:

El nombre del humano que sea escrito en este cuaderno morira


(N/A) Bien, este es el primer capítulo… las historia apenas comienza… espero que haya sido lo que esperaban :S

¡muchas gracias por leer y espero que les haya gustado!

Atte Silencio13