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Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 18
Capítulo 18:
Verdugo
Ángel caminaba tranquilamente en la mañana del miércoles por los jardines delanteros del Orfanato Wammy, sin más preocupación alguna que el señor Kenwood llegará pronto. El señor Wallace, bostezaba recargado en automóvil negro que a Ángel le resultaba bastante familiar. Era la limosina negra en la que había llegado a ese orfanato.
La mañana había amanecido despejada y con algunas gotas de rocío en el muy bien cuidado césped. El césped tenía, a pesar de ser invierno, un bello tono verdoso alegre ante los ojos de cualquiera. El aire olía a los ya acostumbrados coníferos que rodeaban en perímetro al Orfanato Wammy.
-¿Sabes manejar, Gelsu?- preguntó el señor Wallace.
Algo así, señor. Iba a tomar clases cuando mi madre murió, pero ya había practicado varias veces y pues…
-Pues que bueno, porque aunque supiera no lo manejarías de ninguna manera. -El señor Wallace miro a su auto con cariño.- Nadie toca a mi bebé. Me costó millones. Solo conductor designado.
-Curiosamente, no me siento ebrio. De hecho, estoy más sobrio que nunca.- dijo Ángel, con una sonrisa. El señor Wallace lo miro con desconfianza.
-No manejarás el auto.
-¿Puedo tocar los asientos, al menos?
-No. Está recién lavado.
-¿El claxon?
-El claxon es como niños cantando en una iglesia…y hoy no hay misa.
Misa soltó una risita que Wallace no escucho.
Ángel miro al auto. La primera vez que lo había visto no había tenido la mínima curiosidad e intención de analizarlo bien, pues su madre acababa de morir. Pero ahora, le resultaba tentador manejarlo.
-Kenwood, por fin.- dijo Wallace, al divisar al pelirrojo acercándose a ellos, limpiándose la cara con una servilleta.
-Disculpe señor, es que fui a desayunar.
-Bien, bien… Ahora suban. Gelsu, ya sabe qué hacer. Solo debe ir a la central de abastos que nos abastecía, entregarle el documento que Kenwood trae, y le entregarán una cantidad considerable que traerán en esa limosina. No es nada difícil, para su primera misión como Barát de Near.
-¿Y por qué Alexei no puede hacer este trabajo?- preguntó Ángel. Pero él sabía perfectamente que solo actuaba. Él necesitaba tener una conexión con el mundo exterior. En el bolsillo de su pantalón, había dos cosas: un par de hojas de la Death y una pluma. En el bolsillo de su chaqueta, había una pequeña cajita envuelta en una bolsa de plástico.
-Porque Alexei es una chica.
-¿Y eso importa?- dijo la voz de Alexei, llegando por detrás de Wallace. Desde que la habían nombrado sucesora también, sus círculo de amistades de había reducido bastante más. Nadie le hablaba, y las miradas descaradas de odio le llegaban con una facilidad instantánea.
-Alexei, por favor, sabes lo que quedamos…- empezó Wallace, casi temeroso. Alexei le sonrió tranquilizadoramente.
-Un miércolessí, otro no, uno sí, otro no. Estoy de acuerdo, señor Wallace. Solo bromeaba.
-Vaya bromitas, Alexei.- dijo Kenwood, sonriéndole paternalmente a Alexei.- ¿Recuerdas que te dije que te casarás con el hombre que riera con un chiste tuyo? Esa orden sigue en pie.
-Bien, nadie ha reído.
Todos soltaron una pequeña carcajada, mas por cortesía que porque diera gracia. El señor Wallace miro su reloj de mano.
-Bien, chicos… Ángel, es hora de irte. Alexei, a tus clases.
Ángel se despidió de los presentes con una seca cabezada y subió a la parte trasera de la limosina. Los vidrios entintados y el aroma a nuevo del automóvil, lo hicieron sentirse, como Ángel Matsuda, en los viejos tiempos, donde no era huérfano.
Recargó la cabeza en el asiento, cerró los ojos, y se preparo para disfrutar de su primera salida al mundo exterior desde que llegó al Orfanato Wammy.
-En privado.-dijo Ángel. Liria abrió los ojos, entre asombrado y nervioso. Soltó otra risa, al pensar que Liria ni siquiera se imaginaba lo que planeaba para él.
-Bien… ¿dónde…?
-Sígueme.
Liria cavilo antes de decidirse por seguirlo. Misa soltó una risa de burla y Ángel sonrió.
-¿Qué sucede...?- preguntó Liria al ver que se dirigían a su habitación.- ¡Está prohibido entrar en la habitación de alguien más…!
Ángel se limito a sonreír aún más, burlón, bufándose de la tonta impotencia de Liria. Abrió la puerta y entro, como si se tratara de su propia habitación.
La habitación de Liria estaba repleta de posters de grupos de rock de los 80'sy material tecnológico como impresoras, cámaras webs y micrófonos, además de un sinfín de cables de diferentes colores y grueso. Las sabanas de su cama de barrotes plateados eran grises y sus almohadas parecían ser duras como una roca.
-¡Gelsu!- grito Liria, espantado. Ángel le indico con el dedo índice que entrara a la habitación.
"La vida es para equivocarse, y aprender de los errores. Sí no lo haces, no estás viviendo como deberías."
Liria entro tembloroso a su habitación. Ángel cerró la puerta tras él, y saco un viejo cuchillo de carnicero que había encontrado en la cocina de su pantalón. Liria grito.
-Cállate o te mato.- amenazó, consciente de los graves que eran sus palabras. Liria dejo de gritar, y se alejo de Ángel con un par de pasos repletos de miedo. Ángel sintió una carcajada brotar de su garganta al ver el terror reflejado en los ojos de Liria.
"¡No! ¿Qué estoy haciendo? Este no soy yo…yo no…no puedo…" Bajo el cuchillo, mientras notaba que su mano temblaba.
Misa, movió su cabeza de un lado al otro, negando, decepcionada.
-¿Fallaste?-le preguntó.
-No.-dijo Ángel, para sí mismo. "Estoy haciendo lo correcto." Una gota de sudor se comenzó a deslizar por su cuello.- Bien, Liria… vengo a pedirte un favor y a hacerte unas preguntas.
-¿Qué…? ¡¿Qué quieres de mí?!- susurro Liria. Ángel le sonrió inquisitoriamente.
-Dime, Liria… ¿qué sabes de Kira? ¿Sabes cómo mataba?- Lira no se movió ni dijo nada.- Responde.
-¡No lo sé! ¡Lo juro, no lo sé!
-¿Seguro?- Ángel acerco el filoso cuchillo inquietantemente a Liria. Liria, en un intento de protegerse, se cubrió la cara con los brazos.
-¡No sé nada! ¡No sé nada!
-Liria, Kira mataba usando un cuaderno. Ese cuaderno tenía la capacidad de matar usando un nombre y un rostro. Al dueño de ese cuaderno, lo sigue un shinigami. Creo que sabes que un shinigami es un Dios de la Muerte, ¿no?
-¿Por qué me dices eso? ¿Qué quieres de mí?- Ángel observo a Liria, y se sorprendió ante su mirada aterrorizada. "Quiero que me temas, Liria…solo así aprenderás a respetarme."
-Quiero usarte.
- ¡¡¿Qué?!!
-Liria. Yo soy el hijo de Kira.- dijo Ángel, usando toda la seriedad posible. Dejo caer el cuchillo al suelo, ante la mirada atónita de su Barát.- No quiero hacerte ningún daño…tan solo deseo…tu ayuda.
-No te entiendo… ¿Qué…qué tiene que ver que seas hijo de…?- Ángel sintió que al miraba a Liria, asustado y temeroso, se veía a él mismo reflejado en un espejo, el día que Alexei lo acorralo en su propia habitación. Ahora Ángel estaba haciendo justamente lo mismo que ella, pero con otra víctima, más débil y más fácil de engañar.
-Yo mate a Hec.-exclamo Ángel. Liria abrió la boca y de quedo unos segundos así, congelado, sin decir nada, antes de aspirar una bocanada de aire y susurrar con la voz quebrada:
-Eres un mounstro.
-¿Me consideras un mounstro? Déjame decirte que en el futuro, todos me considerarán un Dios. Debes tomar el camino correcto. Sigue a los más fuertes, siempre. Solo podrás sobrevivir de esa manera. Y en esté Orfanato, yo soy el más fuerte. Obedéceme.
Liria lo contemplaba con las orbitas de los ojos saltadas del miedo.
-No…no…-susurro, poniéndose la mano derecha sobre el corazón. Comenzó a negar con la cabeza, frenéticamente.- ¡Eso no puede ser! ¡Me estás mintiendo! Hec murió por un accidente y…
-Un accidente que yo cause.
-¡No! ¡No! ¡Estás loco! ¡Hec era tu amigo y tú…!
-Liria, tú también eres mi amigo. Puedo matarte sin sentir remordimiento alguno.
Eso no era del todo cierto. Cuando Ángel estaba solo, sin Misa y sin nadie más que sus propios pensamientos, sentía un tremendo vacío en el lugar donde debería estar su corazón. Le había quitado la importancia a ese detalle.
-¡No!- continúo a la defensiva Liria, parecía no creer lo que escuchaba. Ángel le sonrió a Misa y saco del bolsillo de su camisa un pequeño pedazo de papel que solamente tenía dibujado una cara feliz. Se acerco decididamente a Liria, y le entregó el papel. Liria dudo en tomarlo o no.
-Vamos. Tómalo. Es un signo de aceptación. Como en los viejos tiempo, Liria.-dijo Ángel, serio. Liria le lanzó un gesto de desconfianza, pero tomo, entre sus dedos pálidos y tambaleantes, resbalosos, el pedazo de papel.
Apenas tomo el papel, Liria perdió todo color que quedaba en su rostro. Abrió la boca, como sí quisiera gritar, pero el miedo lo había dejado afónico, y ni un solo susurro logró salir de sus labios, que se habían puesto blancos.
-¿Qué te pasa Liria? ¿Acaso viste un fantasma?- preguntó Ángel, en un tono burlón. Después, estalló en una carcajada, a la que Misa se le unió después.
Liria dejo caer el pedazo de papel, que voló juguetonamente por los aires, antes de finalmente caer al suelo. Liria no tenía ni idea de que acababa de tocar el arma más poderosa y precisa del mundo, la Death Note.
"Cualquiera que toque un pedazo de la Death Note…verá al shinigami, el dueño original del cuaderno." Recitó mentalmente. Abrió los ojos, y se encontró recorriendo el mismo camino rodeado de pinos que había recorrido hace 4 años y no había tenido deseo de disfrutar. La última vez que había pasado por ese sendero con un perímetro de grandes coníferos, había estado destrozado. Está vez, se había vuelto el único capaz de cambiar el mundo.
"Un Dios camina por este sendero." Pensó, mientras sonreía. Una mano huesuda le agito el hombro. Dejo sus ojos cerrados.
-¿Qué pasa, Misa?-pregunto, malhumorado.
-¿Te acuerdas cuando obligaste a Liria a hacer el video?-cuestionó ella, con un tonito de emoción.
-Sí.
-¿Te acuerdas que estaba tan asustado por mí que casi se hacía en los pantalones?
Soltó una pequeña risa, que detuvo inmediatamente. Había olvidado que Kenwood estaba manejando la limosina, en la parte delantera, que se separaba por una mampara de color negro. "No puede verme…pero sí hablo fuerte puede oírme."
-Sí, Misa, lo recuerdo. Liria es tan débil, y fácil de manipular-susurro, abriendo los ojos. Se encontró con Misa sentada a su lado, con su capucha negra y su cabellera rubia.
-¿Y cómo supiste que era débil?- insistió Misa.
-Estás rara. ¿Por qué me preguntas eso?
-Curiosidad.-Misa se encogió de los hombros. Ángel suspiro.
-¿Recuerdas…? Hace tiempo, cuando apenas me llegó tu Death Note…Mis amigos y yo decidimos molestar un poco a Alexei.-recordó Ángel.- Liria trato de defenderla, pero…
"-Chicos, hermanos… déjenla.- trato de defender Liria, con voz temblorosa, cargando su computador entre las manos, como si fuera un bebé Los últimos rayos rojizos de sol le hacían entrecerrar los ojos. Los otros dos chicos lo ignoraron."
-Nosotros no le hicimos caso… Liria empezó a hacer un escándalo, y Kij le ordeno que se callara, y él se calló.
"-¡Ohhh! ¡Cuidado, Gelsu, ya viene!- bromeo Kij.
-¡No le hagan nada!- previno un asustado Liria. Su tez morena palideció instantáneamente."
-Era como si tuviera miedo de que, sí defendía a Alexei, nosotros no lo dejaríamos estar en nuestro grupo…
"-Todos nosotros excepto el idiota-robot-con-nombre-de-niña de Liria-. Liria bajo la cabeza, avergonzado. Un leve gesto de rubor apareció en su cara."
-Cuando insultamos a Liria, él no se defiende, de hecho, no dice nada. Solo se sonroja y se queda avergonzado.
"-¡No, hermanos! ¡No hagan nada malo!-grito Liria, al ver como Ángel y Kij seguían a la chica."
-Liria obedece a los jefes del grupo. A los más populares, a los poderosos. Nunca va a hacer una acción sin que alguien más se lo ordene. Trato de defender a Alexei, pero no se atrevió, por miedo a que Kij y yo lo atacaremos a él. Simplemente, Kij es un cobarde, débil. Fue fácil manipularlo. Estoy seguro que no dirá nada. No mientras yo lo tenga bajo amenaza.
"-¡Gelsu! ¡Gelsu! ¿Qué hiciste?- grito Liria.
-¡Cállate, Liria!- rugió Kij."
-¿Respondí tu pregunta, Misa?- preguntó Ángel. Observo que la limosina tenía una pequeña canastilla con pan caliente. Estiro la mano, mientras se le hacía agua la boca, y tomo un suave panecillo de mantequilla.
-Sí. Pero no comas eso, vas a engordar.
Alexei tenía la manía de jugar con su cabello cuando tenía una pregunta, o necesitaba formular una teoría. En ese momento, estaba tirando de un mechón de cabello, lo retorcía entre sus dedos, lo doblaba, y lo estiraba nuevamente, para volver a comenzar.
Liria estaba solo, pálido, y nervioso. No dejaba de mirar hacia todas partes, como si estuviera buscando algo…"o alguien…" pensó Alexei. "Algo raro sucede con Liria."
Liria, al notar la mirada de Alexei puesta en su espalda, se giro, la miro a los ojos, y bajo inmediatamente la mirada atemorizada.
No dejo de observar el extraño comportamiento de Liria durante toda la clase.
La mampara comenzó a deslizarse hacia abajo, dejando a Ángel completamente visible ante Kenwood. El pelirrojo arqueó las cejas, mientras lo miraba por el espejo retrovisor.
-En 5 minutos llegamos a Londres.- avisó. Luego, presiono un botón en el tablero del auto, y la mampara comenzó a subir, dándole a Ángel más privacidad.
-¿Londres, eh? Una vez, cuando estaba viva, me invitaron a show de Oprah Winfrey, pero no pude ir, porque…
-Misa, Oprah es en Estados Unidos.
-Ah.
Ángel contempló la ventana, donde las primeras casas de Londres podían verse. Una nueva curiosidad lo invadió, preguntándose a sí mismo cuantas cosas podrían haber cambiado desde que se fue.
El aire parecía más gris que de costumbre, Ángel no recordaba que las nubes fueran tan oscuras. Entonces, cayó en cuenta de que no eran nubes, sino smog.*
Las ventanas se empañaron, quizás hacía mucho frío fuera del auto. Ángel pasó su mano por la ventana, quitándole el reciente vapor. Las personas de Londres se ponían gran cantidad de chamarras, abrigos, suéteres, incluso cobijas sobre sus hombros. Ángel miro su delgada camiseta de algodón, y supuso que se congelaría apenas bajará.
Al parecer afuera hacía mucho frío.
Ángel se sorprendió al ver que había muy poca gente en las calles, antes abarrotadas y concurridas, de Londres. Los rostros de las únicas personas que había, eran delgados y huesudos, y reflejaban únicamente una gran tristeza, tras sus ojos vidriosos y labios apagados.
-Que feo está Londres…- susurro Misa. Ángel asintió. Londres había cambiado mucho.
"Esto lo hace el crimen…Son los criminales quienes causan está tristeza. Son ellos quienes causan este sufrimiento… y sí yo no hago nada, lo estaré ayudando a que estén libres, causando más mal cada día."
Ángel noto que recorrían un tramo que le resultaba bastante conocido. Se fijo en la calle en la que estaban, y el corazón se le detuvo un instante. La calle Peace.
Pegó las manos al cristal entintado del coche. Ahí, vio pasar a toda su infancia. Ahí estaba la nevería del Señor Toofy, donde Matsuda le compraba todos los viernes un helado. En esa nevería, Sayu había descubierto su alergia al cacahuate.
Vio el pequeño parque, ahora sin césped y sin árboles, los columpios rotos y los toboganes con grafiti de colores oscuros, con mensajes que solo emitían miedo. En ese parque había aprendido a andar en bicicleta, en ese parque perdió su primer diente.
Vio la casa de Venus Christine, que ahora se había convertido en una guardería. Sintió un aire de culpa en su corazón.
"No. Ella no era digna para un Dios."
Vio la casa de su vecino y mejor amigo de la infancia, Christian. En esa casa habían planeado una broma de Halloween a Venus. Le habían lanzado huevos a las ventanas, y el padre de ella, los había empapado con la manguera de agua.
Y finalmente, vio el lugar donde antes estaba su casa, y ahora había un enorme almacén. Era un edificio cuadrado, gris y aburrido.
"¡Ni siquiera…! ¡Ni siquiera les importo que ahí hubiera muerto…! ¡No hay ni siquiera un monumento a Matsuda o…! ¡No hay nada!"
Kenwood se detuvo frente al edificio, y bajo nuevamente la mampara. Le lanzó a Ángel una bolsa negra. Él la abrió, y se encontró con una peluca, una boina, y ropa negra, que parecían ser de diseñador famoso.
Abrió la boca para preguntar sobre el contenido de la bolsa, pero Kenwood respondió a su pregunta.
-Todos creen que estás muerto. Ponte esa peluca, cambia de ropa, ponte el sombrero, y si puedes, ponte maquillaje. Trata de fingir un acento en un inglés, rápido.
Ángel espero que Kenwood subiera la mampara.
-¿Me da un poco de privacidad?-le espetó.
-Ah…sí, claro. Disculpe.
Entonces subió la mampara. Ángel contempló asqueado la ropa.
-Es de Vanille Fashion.- exclamó Misa, sin poder contener su emoción.-¡Es la ropa más hermosa y cara del mundo!
-Bien…dirás la ropa más ajustada del mundo. ¿Segura que es para hombre?
Misa tomo la camisa negra entre sus manos, y miro la etiqueta. Después de unos segundos, soltó una carcajada.
-Maldita sea.- gruño. Y luego, en voz más alta, grito.- ¡Señor Kenwood, me dio ropa de mujer!
Ángel salió incomodo de la limosina, mientras una insistente risita de Misa lo perseguía. Estaba usando ropa de hombre, pero se sentía menos masculino que en toda su vida. Usaba ropa ajustada llena de encajes y holanes, tenía una peluca rubia y lacia hasta los hombros y la boina le cubría la mitad del rostro.
"Me veo como idiota… Está no es la ropa que un Dios usaría…". Frunció el ceño, cuando bajo del auto, y se encontró con Kenwood mirándolo con curiosidad.
-Para ser ropa de hombre la da varias curvas a su figura, señor Gelsu.- bromeó Kenwood. Ángel lo miro con ira, pero termino sonriendo.
-¿Y de donde sacamos la comida, señor?
-Sígame.- ordeno Wallace. Ángel obedeció a Wallace, mientras metía su mano derecha a su bolsillo y apretaba fuertemente una hoja de la Death Note.
El almacén estaba repleta de cajas, amontonadas en grandes torres. De un lado del lugar, los trabajadores empaquetaban alimentos en cajas, que estaban marcadas con una cruz roja*. Ángel supuso que las enviarían a los afectados de la guerra, en otros países.
-Busca a un hombre rubio y de ojos grises… seguramente traerá una boina como la tuya.- le indico Kenwood, mientras miraba hacia todas partes, seguramente buscando al sujeto.
-Buenos días. ¿Puedo ayudarles en algo?- preguntó un anciano empleado. Su rostro estaba cubierto de arrugas, y su piel estaba repleta de manchas oscuras. Era huesudo y estaba cubierto en sudor.
-Sí-respondió, sonriéndole amablemente al anciano.- Soy Kenwood, del Orfanato Wammy. Él es Gelsu, el sucesor de Hec.-Ángel le dirigió una educada cabezada al anciano.-Venimos por una orden del señor Wallace, estamos buscando al señor Frederick Vanille.
-Ah.- respondió el hombre. Saco un trapo de su bolsillo, y se seco el sudor de la frente.- Por aquí.
Ángel tenía la sospecha de que aquel hombre no tenía idea de lo que hablaban, pero acepto llevarlos con su jefe. "Otro Vanille. ¿Por qué todo en Inglaterra tiene la misma marca?"
-Eh…linda ropa. Marca Vanille, ¿no? Al señor Vanille le encantan esas boinas.- interrumpió el anciano, por decir algo. Los guiaba entre estanterías de cajas.
-Eh, gracias señor…em, ¿su nombre?- dijo Ángel, dándole a su voz un acento extranjero, del oriente. El anciano lo miro atentamente.
-Phineas Ross, señor Gelsu.
-Gracias señor Ross.- "Acaba de darle su nombre a su verdugo, señor Ross." Pensó Ángel, sonriendo.
-¡Yacayó!-le susurro con emoción Misa.-¡Todo está saliendo a la perfección, mi niño!
-Ahí es.- indico el señor Ross, señalando a una puerta que tenía una calcomanía que mostraba que era la oficina principal. - El señor Vanille debe estar ahí.
-Gracias, señor.- dijo Kenwood, secamente. Ángel agradeció, mientras veía al anciano alejarse. "No le importará morir. Es muy viejo. Le estoy haciendo un favor. No estoy matando a ningún inocente."
-Está noche correrá sangre.-susurro Misa.
En la oficina se encontraron con una secretaria. La placa de su nombre rezaba con felicidad sobre su escritorio, donde la mujer, morocha y de cabello negro y menudo, bebía una taza de té. Al verlos, bajo la taza, y la dejo en su plato correspondiente.
-Hora de tu momento, Gelsu.-le explicó Kenwood. Ángel asintió, y se acerco a la mujer.
-Buenos días, señorita…-miro el nombre en su placa.- Susan Rogers. Soy Gelsu, del Orfanato Wammy, y mi compañero y yo venimos por un pedido del señor Wallace.
-¡Ah, sí!- dijo Susan. Miro rápidamente algo escrito en una agenda en su mesa, y se puso de pie.- El señor Vanille los está esperando. Por aquí, por favor. Y lindo sombrero.
Misa y Kenwood contuvieron una risita.
-Gracias.- respondió Ángel, sintiendo como se sonrojaba. Cruzaron otra puerta, y finalmente se encontraron en una habitación muy parecida al despacho del señor Wallace en el orfanato. Muebles de madera oscura, que recordaban encontrarse en un lugar serio y formal. Detrás de un escritorio que estaba adornado con un mantel rojo y sedoso, se encontraba un hombre rubio y de porte elegante. Tenía los ojosgrises y estos tenían una expresión degran severidad y responsabilidad. Los ojos del hombre mostraban que tan poderoso era. Extrañamente, el hombre irradiaba una esencia de inocencia. El rostro del hombre le resultaba vagamente familiar.
-Buenos días. Wallace me dijo que vendría hoy, señor Kenwood. Al parecer esta muchacha es la nuevo Hec, ¿o me equivoco?- les dijo, mirando a Ángel. Este apretó los dientes, y se esforzó por ser respetuoso.
-Señor. Soy un hombre.- especificó.
-Oh. Disculpa. Me pareciste conocido... Además, ese cabello me recuerda a…- el señor Vanille se encogió de los hombros.- Linda gorra.
Después de unos cuantos minutos donde Ángel entregó al señor Vanille un cheque que pagaba los gastos de la comida. Ángel se sorprendió al notar lo desagradable que era el señor Frederick Vanille. Ángel no sabía mucho de esa familia, solo que eran muy ricos. Recordaba que eran dos hermanos, Christopher y Frederick, los dueños del mundo.
-¿Sabía usted que fuimos nosotros quién hicimos el trato de brindar comida al Orfanato Wammy? Nuestra empresa, decidió comprometerse a siempre tener un paquete de comida reservado para Wallace.- les dijo el señor Vanille, mientras los conducía a la salida.
-¿Puedo saber por qué?-preguntó Ángel. Frederick lo miro atentamente.
-Bien, en realidad fue idea de mi hermano, Christopher. Supongo que…él debió tener sus motivos.- suspiro profundamente.
-¿Es verdad que anteriormente este fue el hogar del Jefe Policial Touta Matsuda?- preguntó Ángel.
-Sí. El testamento del señor Matsuda pedía que en caso de su muerte, la casa pasara a su esposa. Sí su esposa moría, a su hijo. Pero el hijo lleva cuatro años desaparecido, y el testamento decía que en caso de que su hijo no estuviera, la casa fuera donada. Bien, hasta aquí los dejare. Gracias, y hasta luego.
Se despidieron estrechándose las manos, antes de que el señor Vanille les diera la espalda.
Cuando regresaron al auto, varios empleados ya estaban trasladando cajas a la parte trasera de la limosina. Mientras Ángel se preguntaba si cabrían, Misa le dio un golpecito en la cabeza.
-¡Se te olvida algo!- canturreó, tocando con su huesudo dedo índice el bolsillo de su camiseta, donde había logrado meter un pequeño paquete. Ángel asintió.
-Señor Kenwood.
-¿Sí?- respondió esté sin volverse a mirarlo.
-¿Podría ir al baño?- Kenwood lo miro, y Ángel agrego en voz más baja.- Creo que la peluca se me está moviendo y…
-Ve, pero rápido.- Kenwood consulto su reloj, que descansaba en su muñeca izquierda. Ángel aprovecho para ver la hora. Las 11: 37 am. Debía darse prisa.
Corrió, en busca de algún baño, pero su plan no era acomodarse la peluca. Tenía otras cosas en mente.
"Soy el justiciero de la humanidad, soy su símbolo de justicia y paz. Soy su verdugo, el Hassassin."
Tuvo que preguntar a un trabajador joven donde se encontraban los baños. Cuando finalmente llegó, busco algún reloj. No encontró ninguno, por que se encerró en el baño. Respiro profundamente, y se preparo para el procedimiento que tenía que hacer.
Saco una hoja de papel de su bolsillo, junto con una pluma. Escribió algo en ella, y se la volvió a meter en el bolsillo. Luego, con cuidado, saco una bolsa de plástico del bolsillo de su camisa. Dentro de la bolsa había un paquete pequeño y rectangular. Fijo su vista en el excusado y bajo la tapa de este mismo, donde con cuidado de no tocar el paquete dentro de la bolsa, dejo que el paquete saliera del plástico. Se guardo la bolsa de plástico en el bolsillo, y salió del baño.
Al salir, inmediatamente, se encontró con el rostro de Phineas Ross, quien apagado como una vela sin fuego, entro al baño sin decir ni una sola palabra. Ángel sonrió.
-Bien hecho.-le dijo Misa.- Todo perfecto.
-¡Esta bien, señor! ¡Pondremos este video el viernes a la hora que pidió! ¡Pero por favor no hable a la policía!
Lo que Phineas sentía era algo terrible. Las acciones que realizaba eran impulsivas, y no estaba consciente de lo que hacía. Tan solo quería obedecer.
Su esposa, Mary, lo esperaba en casa esa noche para celebrar su aniversario de bodas, llevaban más de 60 años de casados.
Para la celebración, su único hijo, Nicholas, había hecho un espacio en su apretada agenda, y llevaría por fin a su hija, la nieta de Phineas, Halle. La pequeña Halle acababa de nacer hace unas semanas, y Phineas esperaba con ansias el momento de conocerla.
Pero por algún motivo que aún desconocía, había decidido salirse del trabajo, después de tomar un paquete que había encontrado en el baño. Después, había ido a las oficinas de una importante cadena de televisión, la BBC, donde había insistido en que pusieran el paquete que había encontrado en el baño, ese mismo viernes al mediodía.
Había logrado convencer al joven encargado en turno. Le había dejado el video, y lo había amenazarlo con matarlo sí el video no salía en televisión.
Luego, se había dispuesto a ir a su casa, donde su querida familia lo esperaba. Phineas amaba con todo su corazón a su esposa, y deseaba compartir con ella ese momento tan especial.
Pero, cuando cruzaba una abarrotada avenida, llena de autos con conductores desesperados después de una larga jornada de trabajo, olvido mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. Recordó que su madre, una mujer estricta y amorosa, siempre le pedía que tuviera cuidado con los autos.
Cuando sintió el impacto del coche en su cuerpo, lo único que fue capaz de pensar, es que alguien le había arrebatado su vida. Y que su muerte se había decidido, desde el momento en que conoció a muchacho de cabello rubio, boina, y ojosrasgados llamado Gelsu.
Lo último que vio, fue sangre corriendo por la calle. Lo último que escucho, fue gritos. Y lo último que sintió,fue miedo.
Le habían faltado muchas cosas por hacer.
Ángel iba sentado en la lujosa limosina, mientras su corazón aún palpitaba enloquecido. Lo que acababa de hacer, para muchos era un asesinato. Para él, era un sacrificio.
"Ya no le quedaba mucha vida, estoy seguro…le hice un favor. Ya no estará solo. Sacrificar a unos pocos, para salvar a la mayoría."
Trataba de tranquilizarse, evitar que Kenwood notara algo raro en él. Pero el peso de la hoja de papel parecía aumentar, en su bolsillo. Las palabras que había escrito en ella, parecía estar grabadas en su piel:
Phineas Ross: Tras ver que un muchacho de cabello rubio y boina negra acaba del salir del servicio de baños de su trabajo, él entra al baño y encuentra un paquete sobre la tapa del excusado. La toma y la lleva a la oficina de una famosa cadena televisiva, donde exige que pongan el video que contiene el paquete el viernes de esa semana, al mediodía. Tras haberlo logrado, sale del edificio, donde muere atropellado en un accidente, nadie más resulta herido.
- Una persona puede reducir su tiempo de vida por el uso de una Death Note.
¡Hola! La primera misión oficial del pequeño Kira… ¿qué les pareció? Vamos primero con las explicaciones:
*Smog. Con esto de los regionalismos ya no se sabe. Smog, viene del inglés "Smoke" (humo) y "Fog" (niebla).Este término se usa para definir la contaminación atmosférica en las ciudades. A veces se traduce "neblumo".
*La cruz roja. La cruz roja es una asociación internacional, que, se encarga de prevenir y aliviar el sufrimiento humano. Trata de proteger a la salud de los humanos, y de brindarles la ayuda necesaria en caso de necesidad.
Y eso es todo por hoy. Ahora, vamos con las teorías.
1)Como verán, estos últimos capítulos presentan las teorías de manera más discreta.Sobre Ángel hay pocas cosas, la primera es: ¿Qué contiene elvideo que envió a la BBC? ¿Se les ocurre algo?
2)Parece que nuestro Ángel ha cambiado, pero yo sigo sintiendo que él no está completamente seguro de sí está haciendo lo correcto. Cómo verán, Ángel en este capítulo ya se empieza a nombrar a sí mismo "Dios".
3)A Ángel no le importo matar al pobre anciano… Él cree que le hizo un favor, ¿ustedes creen lo mismo? ¿Nuestro Kira ha matado a pura gente inocente, cierto?Venus, Luke, Hec y el anciano Ross.
4)Vaya, vaya, a Alexei no se le escapa nada. Parece que Liria muestra serio traumatismo después de lo que Ángel le hizo anteriormente. Seguro ya saben que fue lo que sucedió, ¿o no?
5)Me gustaría saber que opinan de Liria, sí no es molestia. Quizás él les dé una sorpresilla después. Pero bueno, dejaré de dar spoilers.
6)¿Alguna opinión sobre la extraña familia Vanille? ¿Sí, no?
Nosvemos en la próxima, gracias.
Nos vemos pronto. ¡Hasta el próximo capítulo, ¡gracias!