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Almas Gemelas — capítulo 5

Los siguientes meses fueron perfectos para Tom. Se había corrido toda la voz por Slytherin de que él era su descendiente. La consencuencia fue que todos en esa casa le admiraban y a Tom esa situación le encantaba.

En lo que se refiere al punto de vista de los Slytherin, estos presentían que ese Riddle les iba a llevar a todos a la grandeza... Sin embargo,esto sólo era una suposición mas bien instintiva pero al menos,tenia bases firmes. Era descendiente de Slytherin,aquello sólo podía traerle poder a su casa.

En las clases destacaba,es más,era el mejor. Los profesores cada vez lo trataban mejor. Sólo Dumbledore parecía cauto cuando estaba con él. Lo cual era normal,dadas las circunstancias.

Un día ,cuando se acercaba la Navidad, sucedió algo. Algo que estableció por completo el comienzo... No sabía de qué pero lo sabía...

Estaba recorriendo los pasillos,satisfecho de aquella jornada. No le había tocado Transformaciones (recordemos que estas clases las daba Dumbledore) y sobre todo,había logrado sacar miradas de respeto y admiración a más de uno. Le producía una emoción inmensa el ser centro de atención.

De repente,escuchó unas voces que provenían de un aula inutilizable.

-Por favor...Dejadme en paz! ¿Que más da si mis padres son muggles?

Reconoció la voz de un Ravenclaw de su curso.

-Lo importa todo,¿es que no lo entiendes? Sois vosotros la escoria que mancilla este lugar.

Se percató de que esa voz era de un Slytherin. Súbitamente,entró al aula.

Había dos chicos de Slytherin,el chico de Ravenclaw y otra chica de esta ultima casa. La reconoció. Era Alexandra. ¿Por qué tenia que estar en medio de todo literalmente?

-El que faltaba - espetó la chica.

Uno de los chicos de Slytherin la sujetó por el brazo y exclamó:

-Un poco más de respeto,por favor.

Tom sonrió maliciosamente.

-Sí,por favor,un poco de respeto, chiquilla- dijo este.

Alexandra lo fulminó con la mirada.

  • No sois quienes para hablar precisamente del respeto.

Se liberó del brazo del Slytherin y levantó la varita.

-Dejad en paz a este chico.

Los tres Slytherins se miraron y soltaron una carcajada.

-O sino que? - preguntó Tom irónicamente. Aun así, preparo su varita en la mano por precaución.

Alexandra se quedó callada durante un segundo. Sin que nadie pudiera preverlo,le dio una cachetada a Tom.

Los otros dos chicos de Slytherin abrieron los ojos al máximo y miraron a Alexandra como si estuviera loca. En cambio,el niño de Ravenclaw intentaba con toda su fuerza de voluntad reprimir la risa.

Tom por su parte,estaba mudo. Nadie sabra decir que expresaba su rostro. Había algo en su interior que amenazaba con dominarlo por completo. Fue como si Alexandra al hacer eso hubiera encendido la mecha de una bomba.

Referente a la chica, esta lo miraba desafiante.

Entonces,rápidamente Tom la cogio de su cuello y apretó sus largos dedos. Alexandra intento zafarse de él pero este tenía fuerza. El pequeño de Ravenclaw,asustado, empujó a Tom para que liberara a la niña. Dio resultado.

-Te arrepentiras de haber hecho eso - comentó Tom dirigiéndose al chico.

Sus ojos empezaron a emitir destellos rojos. Los demás observaron sorprendidos a Tom pero este solo tenia atención para el chico.

-Estúpido sangre sucia.

Alzó su varita y susurró con un placer malicioso:

-Crucio.