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Almas Gemelas — capítulo 6
El tiempo pareció detenerse por un segundo. Como el segundo que hay antes de que una ola compra contra el mar.
El niño pudo apartarse a tiempo. Los dos Slytherins observaban a Tom boquiabiertos. Los ojos azules de Alexandra echaban chispas de cólera.
-¿Estás loco? ¡Te pueden expulsar por esto! ¡Le has podido hacer daño!- chilló esta- ¿En qué estabas pensando?
Tom volvió a la realidad. Había sido un imprudente. Se había dejado llevar por la ira... Aún así, él estaba seguro de que hubiera disfrutado torturando al chico de Ravenclaw,el cual no sabía ni su nombre. La simple idea le fascinaba.
Al ver que Tom no contestaba, Alexandra siguió diciendo:
-Ya verás cuando se lo cuente al director.
Aquello le hizo reaccionar. La miró divertido.
-¿Quién te va a creer?- replicó Tom con sorna.
Tiene razónpensó Alexandra pero a pesar de todo debo intentarlo. Se dirigió al Ravenclaw y le dijo:
-Vámonos.
Clavó una última mirada dubitativa en Tom y se marchó.
Los otros dos Slytherins no habían salido todavía de la sorpresa de haber visto realizar a un niño de 11 años la maldición cruciatus.
-De esto ni una palabra a nadie, ¿entendido?- advirtió Tom con una mirada intimidadora u fría- Sino,el cruciatus irá para vosotros.
Los dos muchachos asintieron con miedo y se fueron del aula.
Tom se quedó solo. Estaba satisfecho consigo mismo. Se le había escapado aquel sangre sucia pero al menos les había metido miedo a todos. Se había hecho respetar y eso era lgo que le motivaba.
Sin embargo,había una cosa que le inquietaba... Era esa chiquilla de la casa de las águilas...Su intuición le decía que no se iba a dar por vencida.
Debía encontrarla cuanto antes
Alexandra, mientras tanto, corría hacia el despacho del director. No tenía ni la más mínima idea de dónde se hallaba pero sentí la urgencia de contarle al señor Dippet todo lo ocurrido.
Iba tan deprisa que , en una esquina, se chocó contra una persona y cayó al suelo.
-¿Está usted bien?
Alexandra alzó la cabeza y se encontró con la mirada del profesor Dumbledore,contra el cual se había golpeado. Se puso en pie, ruborizada.
-Sí, sí...No se preocupe, lo siento , señor.
Dumbledore sonrió y comentó:
- Está bien, me alegra ver que no se ha hecho daño.
Se dio media vuelta y siguió caminando.
-¡Espere!- llamó Alexandra- ¿Me puede indicar dónde está el despacho del director?
Dumbledore asintió y le explicó la dirección hacia el despacho.
-¡Muchas gracias! - exclamó la chica con una sonrisa.
Siguió las indicaciones del profesor y encontró el águila que accedía al despacho. Por suerte, Dumbledore le había dicho la contraseña:
-Bombones de menta.
La estatua se giró y la niña pidió permiso para entrar.
-Pase - dijo el director Dipper- ¿Qué le trae por aquí?
Alexandra le contó lo ocurrido. Dippet exclamó:
-¿Y dices que esto es obra de Tom Riddle? ¡ Es imposible! ¿ Es una broma, verdad? Señorita,no estoy para este tipo de tonterías.
Alexandra sabía que no la iba a creer en un principio pero insistió.
-Por favor,señor director, digo la verdad. Tom Riddle lo iba a torturar.
De repente,la puerta se abrió de golpe y apareció precisamente Tom. Dipper abrió los ojos al máximo.
- ¡Ah, Tom! Esta muchacha está contándome sucesos que espero de todo corazón que no sean verdad.
El aludido negó con la cabeza.
-Ya sabía yo que se iba a dar algo así- suspiró- Verá,señor director, esta chica siempre me está persiguiendo y molestando todo el rato. Yo siempre la ignoro, así que sabía que esta niña tarde o temprano iba a contar historias sorprendentes de mí para atraer mi atención.
Alexandra no podía dar crédito a sus oídos. La rabia se empezó a apoderar de ella.
-¿ Qué estás diciendo, bastardo? ¡Yo lo vi! ¡Le ibas a torturar y antes de eso, casi me matas de ahogamiento!
Dippet se levantó de su asiento y respondió:
-Son acusaciones muy graves y con poca credibilidad.
- ¡ Pero debe usted creerme! ¡Yo jamás me inventaría algo asi!- gritó Alexandra con desesperación.
-No tienes ninguna prueba de lo que estás diciendo - objetó Tom con suavidad.
Alexandra tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no romperle la cara a ese niñato alli mismo.
- Tom tiene razón. Si no os importa,iros.
-¡Pero señor! - chilló Alexandra - ¡Le tienen que expulsar!
Dippet la miró con dureza.
-Basta. Espero que esto no se vuelva a repetir. Ah,por cierto, 20 puntos menos para Ravenclaw.
Los dos salieron del despacho. Tom sonrió satisfecho.
Alexandra, en cambio,se fue corriendo. No sin antes dedicarle unas ultimas palabras a Tom:
-Te odio.
Habia lágrimas en sus ojos.