← Atrás · de
Atrás — capítulo 2
Hermione alzó su varita con fuerza, sus manos temblaban de la ira que sentía en su interior. Ella estaba a punto de conseguir algo que debió acometerse en el presente. En el futuro.
-
¿Quién eres tú y qué estás haciendo aquí?
-
¿Es lo último que dirás?- le preguntó, temblorosa- Entonces, así recordaré tus palabras.
Su varita se encendió con fuerza, le tenía miedo al asesinato y a la muerte, pero más le temía al futuro que estaba en su presente. Ese futuro donde no quedaría nada. Solamente dolor y desesperanza.
Peter cayó al suelo, como una mosca luego de ir hacia la luz. Lo miró allí, tendido boca arriba y se acercó con lentitud. Sus pasos rechinaron en el suelo de madera.
¿Dónde estaba? Creía haber retrocedido a una época. ¿Cuál? Inspiró y dejó de mirar aquel cuerpo que tenía bajo sus pies. Caminó hasta una repisa y miró lo que estaba sobre la mesa.
Una fotografía de la orden. La podía reconocer. 1981, la primera orden del fénix.
Había retrocedido el tiempo justo. ¿O solo un retroceso en accidente? No estaba segura de ello.
Miró a su alrededor, creía reconocer todo lo que estaba allí. Inspiró y caminó por los pasillos. Cada recoveco, tenía tanto valor histórico que su mente como cámara, no le serviría para nada.
-
¿Qué demonios ha ocurrido?- escuchó y soltó la fotografía que cayó y se fragmentó en varios pedazos sobre el suelo. Alzó la cabeza con rapidez y miró hacia unas escaleras. Un hombre bajaba aprisa.
-
¿Quién eres y...?- miró el cuerpo de Colagusano en el suelo y luego, alzó la cabeza- Mortífagos que se han infiltrado!
-
Yo no soy... ¡No!
-
¡Desmaius!- Gritó aquel hombre y Hermione, no tuvo tiempo de contra atacar. Estaba en una época que no era la suya, todos esos magos debían saber de qué hablaban, cuando alzaban sus varitas. Seguramente ya estaba en desventaja desde el comienzo.
-
¿Qué ocurre Aberforth?- dijo uno de los que montaban la guardia.
-
Esta niña es una mortífaga y será mejor que se la lleven. Haremos una reunión de emergencia. Necesito que todos estén allí, llévensela.
Hermione no tuvo idea de sí por largo rato. Solamente sabía que la arrastraban y sus pies rascaban el suelo que pisaban. Lentamente sintió un vaivén en su cabeza. Luces de colores sobre sus ojos y flashes. La arrojaron contra algo y la encadenaron. Sus manos pesaban lo suficiente, para saber qué tenía en sus muñecas.
-
Te encargarás de vigilarla, tenemos que tomar medidas drásticas- dijo Aberforth y Sirius Black asintió en silencio- se nos han infiltrado dos, en la casa. Seguramente Lord Voldemort está buscando algo. Tenemos que detenerlo.
-
Pero ¿Qué sabemos de ella?
-
No importa, Black. Necesitamos todo el tiempo que podamos obtener. ¿Dónde está James?
-
Está allá atrás, al final. Está un poco preocupado por Lily.
-
Como yo, por Alice.
Sirius no dijo nada, Aberforth inspiró con fuerza y ladeó la cabeza para mirar a James y a los pocos miembros de la orden, que estaban allí. Frank, James, Sirius. Remus y Kinsgley. Tantos miembros que no podían detener una guerra.
-
Necesitamos un plan de ataque. Estamos perdiendo miembros.
-
Esta es una de mis pesadillas- confesó James, de forma lastimera. Sirius inspiró, mirando a Hermione en aquella celda donde estaba apresada. Sonrió levemente
Nadie escapaba de sus manos. Nadie.
-
Se supone que Tom, va detrás de algo- puntualizó Aberforth- Pero, ¿de qué cosa?
-
Es mejor volver, antes que lo sepamos tarde- opinó Kingsley y Aberforth, negó con la cabeza y dio un paso decidido.
-
Debemos mantener nuestro muro, debemos resistir los ataques.
James se preguntaba si Lily tendría esa misma fuerza que él, para superar los problemas. Trató de entender, comprender que ella era tan buena bruja, como él, un mago. Pero eso no evitaba que tuviera miedo por ella. Necesitaba protección. Tenía que cuidar de ella a toda costa. Perderla a ella y a su hijo, sería devastador.
Aquel silencio, le era también devastador. Seguramente, algo se cocía bajo sus pies.
-
¡Aberforth!- gritó un hombre delgado- ¡Aberforth!
-
¿Qué es lo que ocurre? ¿Qué te pasa?
-
¡Algo extraño está ocurriendo. Las fuerzas se mueven... Voldemort está!
-
¿Está qué?
-
Se mueve también y creo que se encamina hacia la guarida de la orden. Se está desplazando, las ordas también.
-
¿Qué busca, que va él mismo en persona?
-
No lo sabemos, pero debemos ir allí. Hay niños, hay mujeres.
James pensó de inmediato en Lily y preparó su varita. Sin embargo, Aberforth no le permitió moverse. James lo miró con desespero ¡Nadie podía prohibirle proteger a su esposa!
- Tenemos que guardar la calma. No sabemos si las teorías son ciertas.
la chimenea se arremolinó y el hombre delgado volvió a asomar su rostro a través de ella. Su delgado rostro, lucía espeluznante, bajo el brillo de las llamas amarillentas y rojizas.
- Lo siento Aberforth. Fuimos a confirmar, pero creo que nos equivocamos. Ya ha estado allí alguien y lo ha destrozado todo.
James miró al mago, mientras el fuego se opacaba hasta marchitarse. Aberforth inspiró en silencio, pero eso parecía una mentira. Un cuento de hadas mal contado. ladeó la cabeza hacia los presentes.
-
No podemos.
-
¡Mi esposa, Aberforth! ¡Ella es mi esposa! Si algo le ha ocurrido.
-
Muy bien. Muévanse y verifiquen si el cuartel está dañado y qué tipo de daños hay. Tú, Sirius, te quedarás aquí y vigilarás a esa niña.
James no se movió, se quedó en silencio, apoyado contra una pared. Miró a su alrededor y se preguntó si se trataba de un maldito sueño del que debía despertarse.
- ¡Andando James!
Pues, la situación era caótica, deprimente. La casa estaba destrozada. O por lo menos, destrozado el inmueble interno. La estructura seguía ligeramente sólida. James, subió las escaleras aprisa, buscando algo que quizá no podría volver a ver.
Y no lo haría.
- ¡Lily!- gimoteó, lanzándose al suelo- ¡Lily...!
Varios aurores, entraron en aquella habitación y lo miraron. Sus lágrimas hablaron por él.
- ¿Dónde está Harry? ¿¡Dónde!? Encuéntrenlo ¡Encuéntrenlo!- gimoteó James, mirando el cuerpo de su esposa que estaba aún, tibio- ¡Lily!- suspiró y lo abrazó- ¡Lily...!
Un gemido se escuchó en otra habitación y Aberforth caminó aprisa hacia ella. Estaba allí, Alice Longbottom. Sostenía a Harry Potter entre sus brazos y gritaba.
-
¡Vienen por nosotros! ¡Vienen por nosotros! ¡Nos matarán!
-
Tranquila, dame al bebé y todo estará bien.
-
¡Van a matarnos!
Sirius, miraba a su alrededor en ese calabozo. No tenía idea de qué podía estar ocurriendo allí afuera, pero esperaba que Lily estuviera bien. Ladeó la cabeza, cuando Hermione comenzaba a despertar.
-
Entonces, tú eres una mortífaga- dijo, sosteniendo su rostro con brío- tú llamaste a tus amiguitos, para que hicieran de las suyas.
-
¡Yo no hice nada de eso!
-
¡Mientes!